Acton Institute for the Study of Religion & Liberty

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El Alma de la Libertad

Entrevista por Flavio Felice
Traducido por Diana Englebert Moody

ROBERT A. SIRICO recibió su Maestría en Teología en la Catholic University of America luego de realizar estudios en la Universidad de Southern California y Universidad de Londres. Ordenado sacerdote en 1969, fue co-fundador del Instituto Acton en 1990. Sus escritos sobre temas religiosos, políticos, económicos y sociales han sido publicados en numerosos periódicos y revistas como New York Times, Wall Street Journal, Forbes, London Financial Times y Washington Times. Autor y editor de diversos libros y monografías, al P. Sirico le han otorgado diversos Doctorados honoris causa como en la Universidad Franciscana de Steubenville y la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Su ministerio pastoral incluye la reciente fundación de una nueva comunidad, la Casa de Santo Felipe Neri ubicada en Kalamazoo, en el Estado de Michigan (Estados Unidos).

FLAVIO FELICI es Profesor en la Pontificia Universitá Lateranense en Roma (Italia). Esta entrevista la realizó al P. Sirico en Roma.

Professor Felice: Su mayor ambición intelectual es la reconciliación entre religión y libertad – expresiones que la gente no siempre encuentra compatibles de forma natural.

Padre Sirico: Cuando al principio me atrajo la síntesis entre religión y libertad se me dijo que, efectivamente no eran compatibles. En un sentido esto es comprensible porque el principio moral de la religión es el de la autoridad, mientras que la libertad es generalmente considerada la liberación de dicha autoridad.

Esta aparente contradicción se puede ir resolviendo al analizar la distinción entre autoridad y poder que emplea el sociólogo Robert Nisbet. Este autor sostiene que tanto el poder como la libertad son formas de restricción y que dicho poder representa una forma externa mientras que la autoridad lo es pero de manera interna. Con el poder se ejerce coerción mientras que la autoridad representa aceptación o consentimiento. Mientras el poder desplaza la necesidad de consentimiento interno, la autoridad se legitimiza cuando nos persuade sobre lo que debemos hacer aun si ello no es lo que deseamos.

Aun sin la presencia de la religión, todos conocemos la experiencia de la autoridad, sea que la misma provenga de las costumbres (tradiciones), la etiqueta (buenos modales) o de convenios en el ámbito jerárquico del trabajo o la escuela. Más comúnmente, tenemos experiencia sobre la autoridad en el mismo hogar cuando debemos tratar a una esposa o a un padre. Nuestros padres no nos brindaron la opción sobre qué idioma debíamos hablar ni cómo y cuándo higienizarnos porque no poseíamos la capacidad para hacerlo. Cuando realizamos una elección, el grado de en que nos es permitido realizar algo, depende de nuestra habilidad de saber elegir con responsabilidad.

La autoridad no sólo se desenvuelve en una dirección. En el hogar, por ejemplo, los padres podrían pensar en infinidad de otras tareas que no fuera llevar a sus hijos a festejar el cumpleaños de un amigo, pero es algo que hacemos porque es necesario. En consecuencia, todos actuamos bajo una vasta estructura de autoridad, aun en las sociedades más libres. También podemos afirmar que la autoridad social es todavía más esencial en las sociedades más libres. Tenemos la convicción de que la libertad significa hacer lo que deseamos hacer, aunque realmente no hayamos comprendido el significado sobre cómo se ejercita la libertad en una cultura o sociedad que funcionan de manera correcta.

Professor Felice: ¿No cree usted que está presentando una definición demasiado sutil de la libertad?

Padre Sirico: No, no lo creo. Estoy intentando explicar el concepto de modo consistente con la realidad de nuestra vida diaria. La libertad sin un télos es una muestra vacía de opciones abiertas, y si uno va por la vida sin nada más que opciones abiertas, uno termina prácticamente sin nada. El verdadero ejercicio de la libertad incluye la responsabilidad de hacer lo que está bien y correcto y adoptar lo que es verdadero. Al obrar de este modo, se evitan otras opciones. Cuando nos desposamos, seguimos una vocación religiosa, o aceptamos una forma de trabajar distinta a otra, evitamos otras opciones; en este sentido, cuando se adoptan responsabilidades se elige limitar la libertad.

La falsa noción de libertad, aquella que se resiste a todo tipo de limitación, es la causa de gran sufrimiento en el mundo. En gran medida es la causa de gran descontento entre los seres humanos. Con frecuencia, la gente llega a darse cuenta sobre esta situación demasiado tarde habiendo perdido su vida proclamando su libertad sin haber construido a su alrededor las estructuras de autoridad y compromiso que son las que rinden frutos. El tiempo transcurre con temor por aquello que pudo haber sido y se enfrentan descontentos con aquello que es o existe. La libertad debe siempre y en todo lugar ser ordenada por la libertad.

Professor Felice: Si el tema central de la libertad es permitir la elección de aquello que es bueno y verdadero, ¿porqué no se puede pasar por alto los riesgos de permitir la existencia de la libertad de manera integral?

Padre Sirico: Su pregunta presenta un aspecto interesante sobre el que vale la pena meditar. En primer lugar, la libertad toma muchas formas diferentes en la sociedad. La gente produce diferentes variedades culturales. No existe un solo modelo de libertad. Por ejemplo, existen distintas costumbres de comerciar en los países. Nunca se practica el regateo con un comerciante de Alemania, pero en un país árabe, si no lo hiciera, el mismo insistiría en llevarlo a cabo. La multiplicidad de tradiciones y costumbres producen distintos modelos sociales, y así la libertad se convierte en un ingrediente esencial que permite el florecimiento de estas diferencias culturales. Allí se encuentra la causa que permite la elección de lo bueno y lo verdadero.

Tomemos el caso de tener que realizar un reclamo sobre la verdad que no es sino un entrecruzamiento cultural genuino. Por ejemplo, la afirmación “No codiciar los bienes ajenos” sería muy positiva en una sociedad si este hábito fuera desterrado para siempre. Pero, como sostiene la tradición Liberal clásica (con la que yo estoy de acuerdo) no es suficiente saber y hacer lo que está correcto y es verdadero, porque la libertad y el reconocimiento del mérito intrínseco de la libertad humana es parte de dicha verdad. Aquí es donde disiento con muchos colegas sobre los aspectos religiosos del debate, quienes también se sienten tentados por el deseo de interconectar los riesgos relacionados con la libertad.

El problema con los sistemas totalitarios de organización social no es que solamente tratan de imponer el binomio error-falsedad. Tales sistemas también están errados al tratar de imponer la verdad a través de un aparto compulsivo sin tener en cuenta la existencia de la conciencia. El postulado moral fundamental de la libertad sostiene que la libertad está basada en la idea de que parte de hacer lo que es correcto incluye la oportunidad de hacer lo que es incorrecto, siempre que durante el proceso no se haga daño a los demás; también está incluida la obligación moral, aunque no siempre dentro de un marco legal que permita el adiestramiento de la conciencia a adoptar lo es considerado verdadero.

Aunque se acepte que la libertad es parte de la verdad, ello no significa que sea idéntica al comportamiento moral. Resulta más adecuado decir que la libertad posee un potencial moral. No todo acto económico elegido libremente es un acto moral aun en el caso que el mismo no sea considerado un crimen en el sentido legal. Cuando uno piensa en los inversionistas en el momento de definir sus opciones, que pueden ser o no consistentes con la virtud, se observa que al hacer uso del aparato coercitivo del Estado para redireccionar tales inversiones, esta acción plantea sus propios problemas morales y crea disloques económicos que pueden resultar inconsistentes para el bien común.

Este planteo también es válido para los consumidores con relación a las decisiones sobre sus compras. Actualmente, muchos padres eligen una casa más amplia o un automóvil más lujoso ante su decisión de tener más hijos: dicha elección puede resultar inconsistente con la obligación moral pero no por ello se debe considerar dicho comportamiento ilegal. Muy simple, no existen atajos para construir una sociedad de gente libre y virtuosa: se debe permitir la existencia de la libertad en la elección de comprar e invertir como también en el nivel espiritual y cultural en que se debe inspirar a la gente al reordenamiento de la conciencia teniendo en cuenta para ello los fines éticos.

Professor Felice: Usted parece estar criticando un aspecto de la libertad individual aceptada en la actualidad donde la libertad económica se encuentra bajo discusión por parte de todos los sectores de la sociedad.

Padre Sirico: De Tocqueville en su época hizo referencia a este tema cuando observó que en la Europa de comienzos del siglo XIX el concepto sobre los derechos individuales en algunos casos iba desapareciendo a medida que la omnipotencia y única autoridad del Estado ocupaban su lugar. Durante la época de la transición, que no se limitaba a Europa únicamente, sino que se extendía a todas las demás sociedades, el concepto de autoridad se va desgastando. De allí que quedan únicamente los reclamos individuales frente al poder del Estado que avanza día a día en la actualidad sobre nuestras vidas.

De ningún modo considero que esta situación sea desesperante. Creo que la transición hacia una libertad verdadera se destaca por la existencia de dos tendencias. La primera, apunta a que los individuos asuman sus vidas con mayor responsabilidad y se sientan más comprometidos hacia las instituciones, sea la familia o la comunidad. La segunda, el Estado debe retrotraerse de su presuntuoso rol de controlar la economía y dominar la cultura, restringiendo, al mismo tiempo la adecuación de su naturaleza como aparato de afirmación de la ley y exactor de la justicia. De este modo, la relación entre las tendencias mencionadas permitirá un fortalecimiento mutuo.

Una sociedad debe poseer un sentido de dirección. El asunto es poder definir con claridad si dicho sentido se encuentra en la formación moral, el autogobierno, la disciplina espiritual interna, y, en una comprensión intelectual correcta de la persona humana o si, el mencionado sentido de dirección, se impone de manera externa sin restricciones políticas. Deben existir algunas costumbres y reglas que gobiernen a la sociedad. El tema es que se debe elegir si es el Estado o la sociedad la fuente y origen de dichas reglas. Aquí radica la elección fundamental entre libertad y tiranía.

Professor Felice: Como sacerdote seguramente usted debe hallar personas quienes responden a su llamado para alcanzar un mayor grado mayor de libertad individual, especialmente en el ámbito económico, el cual resulta tan peligroso en su aspecto externo.

Padre Sirico: Así es, y creo que comprendo este proceso. Existen personas que siempre asocian la libertad a caos social, a la degradación moral o al libertinaje. En este sentido, es posible que un ángel le haya dicho a Dios al comienzo de la Creación, “No les otorgues libertad a esta gente porque ¡fíjate lo que son capaces de hacer! Tendrán la posibilidad de crear un problema con la ley natural y demostrar que son incapaces de reflejar Tu gloria en sus vidas.” Pero Dios, sí nos otorgó la libertad a los seres humanos, lo cual condujo finalmente a Su rechazo.

Pero resulta muy significativo que la libertad se halla en la base de nuestra propia redención. Su propio Hijo realizó esa elección de darse a Sí Mismo para que nosotros pudiéramos salvarnos. Lo vemos de manera más profunda en el Jardín de Getsemaní donde Nuestro Señor corrige el error cometido en el Jardín del Edén. Él dice, “No Mí voluntad, sino la Tuya” lo que demuestra la sumisión de la voluntad personal a la voluntad del Padre. San Pablo sostiene que la muerte de Jesús en la Cruz fue elegida libremente por Él. El ejemplo de Cristo es que del mismo modo en que El se dio libremente por nosotros, nosotros también debemos darnos libremente por los demás.

La naturaleza voluntaria del acto y el ofrecimiento de la Redención muestra el origen de cómo llegamos a ser llamados los elegidos de Dios. No somos aniquilados en el lugar por nuestros pecados. No somos rechazados por estar fuera de control. Se nos brinda la misma libertad que empleamos para cometer pecados como la que utilizamos para elegir el camino de la penitencia. A la raza humana se le ofreció la redención, y la misma se lleva a cabo, a través de nuestro propio acto de redención hacia Él, ejercido a través de la volición humana. La secuencia de estas opciones, por sobre todo, es lo que forma nuestro carácter y en consecuencia nuestro destino.

De manera que, por cierto, la libertad implica y garantiza un tipo de desorden práctico en nuestra vida moral. Pero que está construido dentro la misma estructura de la realidad que Dios mismo creó y ordenó. No creo que algunos pensadores religiosos y mucho menos el Estado deban presumir de ignorar que Dios no nos quitó la libertad ni la voluntad aunque podría haberlo hecho si hubiera querido.

Esto no significa que debemos abstenernos de juzgar en materia moral; Dios mismo lo hace y se enoja cuando hacemos mal uso de nuestra libertad. Pero en una sociedad libre, esos juicios morales sobre el significado moral del comportamiento humano, no siempre toman la forma de coerción o compulsión.

Professor Felice: ¿Qué mensaje les envía a aquellos que adoptan el mensaje de libertad pero son temerosos de la agenda religiosa y moral que usted está describiendo aquí?

Padre Sirico: Existe una parte del corazón humano que comprende la necesidad de una estructura moral y espiritual en la vida de cada individuo y de alcanzar algo trascendente. Este deseo fue puesto por Dios en nuestros corazones. En el Cristianismo este hecho se concreta del modo vívido cuando veneramos a Dios que se hizo Hombre para morir por nuestros pecados y hacer posible nuestra salvación.

A aquellos que les agrada la libertad pero rechazan la fe, se les debe recordar el concepto de lo que significa la libertad en el marco de las tradiciones judeo-cristianas. Se puede observar el desarrollo histórico de la libertad en las Sagradas Escrituras. Primero, con el tratamiento de este tema en el Jardín del Edén, luego con los Mandamientos que tratan claramente sobre lo relacionado con lo Mío y lo Tuyo (o Vuestro, también con la santidad del matrimonio y la importancia de practicar la verdad sobre dichas afirmaciones. Todo esto conduce inexorablemente a la idea de libertad como tema fundamental en el orden social.

Es verdad que la idea de libertad encuentra un ámbito propicio en otras culturas debido a que la verdad es universal. Pero la tradición judeo-cristiana ofrece una comprensión coherente de la libertad de acuerdo con el modo de interpretarla al poner gran énfasis en la dignidad de la persona humana, en la integridad y legitimidad moral de la propiedad privada, en la base ética del avance económico y social, y en los deberes y limitaciones del Estado. Todo ello es intrínseco a las implicaciones sociales de la fe.

En el Cristianismo, la dignidad inherente especialmente de la persona humana precede a la del Estado, la tribu y aun a la familia. Debido a esto, en la historia de la Fe, se considera un acto inconsciente, inconcebible, por ejemplo, que un padre pueda asesinar a su propio hijo. Ahora bien, en algunas culturas, el asesinato es aceptable cuando el hijo muestra cierto nivel de desobediencia o falta de respeto. No es así con el Cristianismo. Así como la familia es importante, también lo es con la persona a nivel individual, y sus derechos no pueden violarse, ni aun por los propios padres. La elección de un esposo, de acuerdo con la ley de tradición cristiana, es un asunto sobre el que padre no puede ejercer coacción alguna. De acuerdo con la Ley Canónica, se requiere del consentimiento libre y sin coacción para que un matrimonio sea válido. Se muestra el mismo respeto hacia los ancianos, a quienes no se los ejecuta en una sociedad cristiana, sino que se los venera.

Professor Felice: Y todo ello tiene implicancias por el tipo de sistemas económicos y políticos que se desarrollaron en el Cristianismo, verdad?

Padre Sirico: A través del tiempo se llegó a un orden económico que brinda a los individuos el derecho de poseer, crear, contratar y prosperar. Pero dichos derechos estaban también unidos a un profundo sentido de obligación moral y social.

En el siglo II, hallamos a los primeros habitantes de Antioquia llamados Cristianos quienes fueron evangelizados por los mismos Apóstoles. Los documentos de la época revelan que en el lugar se desató una plaga y la mayoría se ubicó en los extremos de la ciudad para escapar a la contaminación. Los infectados quedaron atrapados. Un soldado romano envió a Roma un informe que destaca un hecho curioso: “Existen personas en Antioquia que no están enfermos pero que han permanecido para atender a los enfermos y moribundos corriendo gran riesgo sus vidas. Esta gente (destaca el soldado mencionado) es seguidora de Jesús.”

Resultaba algo contracultural realizar este tipo de acciones en aquel tiempo. La Antigüedad jamás produjo hechos semejantes con relación al nivel de respeto por la dignidad humana. Durante el Medioevo, esta preocupación moral se institucionalizó dentro de la misma estructura de las instituciones religiosas. La gente se acostumbró a traer a los enfermos a los monasterios y conventos para que fueran cuidados. Se les brindaba el cuidado médico más primitivo disponible guiándolos a una muerte piadosa. Estos fueron los primeros hospicios que fueron la base de los hospitales actuales.

No es por casualidad que existan estas instituciones, donde los individuos poseen derechos que no pueden ser transgredidos y la gente dispone de una dignidad inherente a lo ya mencionado. Todo ello proviene de la fe cristiana. Preguntarse si estas instituciones y sus presupuestos culturales se desarrollaron fuera de la órbita del Cristianismo resulta un ejercicio poco productivo; es un hecho de que el Cristianismo les dio su existencia y que la unión causal es lo suficientemente clara para cualquier estudioso del tema.

Professor Felice: Mucha gente considera al Cristianismo una fuerza política considerándola una amenaza potencial a la libertad.

Padre Sirico: Esto sí es digno de analizar. Todo el período cristiano comprende el desarrollo sistemático en que la Iglesia y el Estado cumplen funciones separadas y claras dentro de la sociedad. Desde los comentarios de Nuestro Señor sobre lo que pertenece a Dios, continuando por San Agustín, la posición de Juan Calvino sobre la soberanía dividida, incluyendo a San Roberto Belarmino hasta la Declaración sobre Libertad Religiosa del Vaticano II, se observa que el Cristianismo no sólo trabaja y defiende sino que preserva los derechos de la gente contra el Estado. Habiendo mencionado esto, se puede afirmar que el compromiso de los cristianos en política debería dar como resultado un aumento de la libertad individual en lugar de disminuirla.

¿Cuáles fueron las ideas religiosas durante la revolución francesa, la bolchevique y la del nacional-socialismo – los tres episodios que fueron la fuente de los eventos políticos más letales para la libertad? Los postulados religiosos en cada caso fueron seculares, ateos y paganos. ¿Porqué la gente no teme a dichos movimientos como una amenaza a la libertad en la actualidad? Quizás porque no sean una amenaza aunque la experiencia sugiere más bien que existe una inclinación hacia ellos.

Si se observa en Estados Unidos lo que es llamado en forma despectiva la “derecha religiosa”, uno no puede evitar preguntarse ¿Qué es lo que quieren al respecto? Resulta evidente que quieren que el gobierno no tenga incidencia sobre la educación, el arte, las iglesias (y los distintos credos) y esté fuera del manejo de la vida familiar. Están luchando, en gran medida, contra la usurpación de ciertas áreas de la sociedad por parte del gobierno que consideran, de manera correcta, pienso, deben ser exclusivas de la sociedad misma, incluyendo la familia y la Iglesia. Es decir que con algunas excepciones están trabajando sobre las intromisiones a la libertad.

Professor Felice: ¿Cuál es el origen de que el Estado no posea reclamo alguno sobre el alma?

Padre Sirico: Cuando Jesús estableció con claridad que existen tres aspectos de la vida que pertenecen a Dios y no al César estaba repitiendo una antigua tradición judía. En la antigua Israel existían Cortes no pertenecientes al Estado y sistemas legales que funcionaban fuera de la influencia de los reyes pero dentro de lo que manifestaban los Profetas.

Algunos de estos temas, por ejemplo, el abuso potencial de la autoridad gubernamental está presente en las Escrituras de origen judío como, el pasaje en que la gente de Israel reclama la presencia de un rey, y el profeta y juez Samuel les recuerda las acciones que realiza un rey: establece impuestos, comienza guerras, invade y destruye la familia.

También hallamos en la historia de la tradición judía el constante tema de la esclavitud y servidumbre versus la redención y la liberación cuya distinción es muy clara. Estos temas tuvieron gran resonancia en los movimientos contra la esclavitud en la historia de Estados Unidos. Por cierto, el tema de la liberación del cautiverio para hallar la tierra prometida de prosperidad y libertad representa la metáfora de todas las personas que luchan, en la actualidad, para liberarse del cautiverio. El poder inspirador de esta historia no debe ser olvidado ya que los primeros cristianos tampoco lo hicieron al tratar con el gobierno tiránico de Roma.

De este modo, el Cristianismo eleva el tema mencionado a nivel cósmico cuando se está refiriendo a la liberación del cautiverio del pecado y de las estructuras institucionalizadas creadas y mantenidas por el pecado a nivel personal.

Professor Felice: Usted no niega tampoco la existencia de una característica activa y opuesta en la historia del Cristianismo, llamada correcta o incorrectamente Constantianismo.

Padre Sirico: Este movimiento se encuentra ubicado dentro del ala política de la derecha representada por los restauradores monárquicos. Mucha gente me ha manifestado que los Estados Unidos son irremediablemente corruptos por no haber implantado una monarquía desde sus comienzos. Este punto de vista por cierto me tiene muy desconcertado y considero que se encuentra fuera de lugar y no reviste ninguna trascendencia. Por otro lado, existe otra variante que considera la Constitución de los Estados Unidos parte de un magisterium extraordinario y se encuentra a la espera de una teocracia como única salida para poder emerger de la crisis cultural.

Existe todavía un problema mayor que proviene del neo-Constantianismo del ala política de izquierda, que pretende establecer un reino de Dios secularizado construido sobre la base de una versión “cristianizada” del Socialismo y/o del movimiento sobre medio ambiente. En este caso, los grupos representantes de esta tendencia que acumulan herejía tras herejía, comenzaron a adquirir influencia a partir de los comienzos del siglo XX con el movimiento social Gospel que continúa activo en la actualidad en organizaciones como el National Council of Churches (Consejo Nacional de Iglesias). Y, a modo distinto del ala derecha religiosa, la izquierda es tratada con cierta simpatía por los medios y el mundo académico.

Ninguno de los grupos mencionados ha podido ponerse de acuerdo con las advertencias de Cristo en que Su Reino no pertenece a este mundo. Cualquier intento para contrarrestar el proceso de evangelización al utilizar al Estado para imponer una visión de la virtud (que generalmente no representa la virtud en sí, sino más bien un colectivismo bautizado) comprende una distorsión del mensaje del Evangelio, que es ante todo de tipo espiritual y no político.

Esto no significa que no exista una dimensión política en el Cristianismo, pero su interés primordial es insistir en que el Estado sea restringido en sus funciones y que los individuos se controlen en su apetito por el dinero y el poder. El mensaje cristiano es el que busca la liberación del poder arbitrario y la prosperidad de la santidad personal en un contexto de libertad cultural, política y económica.

Professor Felice: ¿Podría ampliar su visión sobre estos aspectos políticos dentro de la tradición cristiana considerados como heterodoxos?

Padre Sirico: Analizando la historia sobre la consolidación del concepto Nación-Estado, hallamos que su versión moderna hizo su aparición durante los distintos reinados europeos de los siglos XV y XVI, cuando los Estados comenzaron a crear estructuras burocráticas que trascendían los gobernantes del momento. Estas nuevas estructuras aparecen en la época de transición posterior al feudalismo, y, se desarrollaron fuera del control del monarca pero adoptadas por el establishment eclesiástico de la época

La Iglesia y el Estado permanecieron formalmente separados pero al mismo tiempo unidos a través de arreglos quid pro quo: el Estado brindaba favores a la Iglesia, y, a cambio, la Iglesia otorgaba al Estado, y aun a sus guerras, una legitimidad moral. El problema no se hallaba en la teoría cristiana, que permanecía intacta, del mismo modo que la lo práctico en el mundo real.

Hasta comienzos del siglo XX hallamos Católicos a favor de la resurrección del poder temporal del Papa. El problema en este caso no se trata de que la Iglesia va a corromper el Estado; el mayor peligro es el caso opuesto, que la Iglesia comprometa su misión para dar preferencia a lo solicitado por el Estado.

Algunos escritos políticos del período final de los Escolásticos eran contrarios a una relación Iglesia-Estado tan cercana, y, en el siglo XVI, hubo trabajos independientes relacionados con los derechos de la Iglesia y de la familia en contra el Estado. Algunos de los representantes de estas teorías hasta establecieron las bases para poder justificar desde un punto de vista moral la resistencia activa contra el Estado y incluyendo la revolución. Fueron las monarquías europeas quienes primero establecieron una conexión entre “Romanismo” y “Rebelión” – un reclamo aun vigente hoy día.

De todos los temas surgidos a fines del medioevo, luego de la Reforma, los mismos estuvieron confrontados. El talón de Aquiles de algunos de estos movimientos fue el nacionalismo histórico de facto. Desde sus inicios, este movimiento adoleció de una constitución internacional y su énfasis en lo vernáculo garantizó la aparición de bloques de seguidores que sólo repetían el lenguaje del líder. Este hecho introdujo grandes peligros para la sociedad, como los que se desarrollaron en la década de 1930 en Alemania. Allí, los cristianos fueron demasiado lentos para darse cuenta lo que se estaba tramando en su entorno. Hasta el presente, la fe hace lo posible para superar su “parroquialismo político” y de ese modo poder ampliar su alcance universal a través de la evangelización.

En ambos casos, el estatismo de estas tendencias religiosas es heterodoxo. Calvino y Lutero se mantuvieron firmes en su visión de que la Iglesia y el Estado eran instituciones distintas con funciones distintas ordenadas por Dios. Además, ya hemos discutido la posición Católica sobre la diferenciación entre la ciudad de Dios y la del Hombre, cada una con su legítimo y propio reclamo hacia la autoridad.

Cabe agregar, con relación a la tradición Ortodoxa, la cual también desarrolló desafortunadas uniones políticas en el pasado con relación al binomio Nación-Estado, que también se encuentra en el proceso de reconocer sus limitaciones sobre su constitución nacional y se encuentra trabajando hacia una globalización, una solidaridad internacional, que coincide con el grado de limitación de dependencia institucional e interacción del binomio mencionado.

Professor Felice: ¿Qué puede decir sobre los puntos a favor de estas instituciones?

Padre Sirico: La tradición Protestante posee una cantidad de ministros que conocen y comprenden el mundo legal, empresario y laboral. En este punto yace la plausibilidad aparente de la tesis weberiana que considera al Protestantismo la fuente de la ética capitalista. Es incorrecto este punto de vista porque tanto la teoría como la práctica y la moralidad de la economía de mercado se extiende mucho más allá de las ideas desarrolladas durante la Reforma. En este sentido, Weber también ignora la actividad entrepreneur y la redefine cuando se aplica en países Católicos.

Sin embargo, debe admitirse que la tradición Protestante previa al siglo XX, aceptaba la idea de que la comunidad empresarial poseía en sí virtudes muy destacadas. No se puede comprender los orígenes de la fundación norteamericana sin realizar la lectura de los sermones de la época. En contraste, el alejamiento y orígenes aristocráticos dentro del Catolicismo de la antigua “casta sacerdotal” se volvió más susceptible en desarrollar un desprecio hacia el trabajo y los intereses burgueses de la sociedad capitalista.

Gran parte de este debate sobre el que la tradición coloca el énfasis en lo comercial, se convierte en lo que se conoce como “capitalismo”, una expresión de orígenes marxistas, que resulta arbitrario y artificial fecharla en la época de la Revolución Industrial. Si se considera a la empresa como basada en la propiedad privada y a la inversión como capitalismo, se hallarán elementos sobre esta idea en toda la historia de la civilización misma.

Mucho antes de que los seguidores de Santo Tomás de Aquino incursionaran sobre la economía con una visión científica, las sociedades producían y comerciaban basándose en los principios de la economía de mercado. Es preciso darse cuenta de que, sin un mercado, sin algún tipo de compra y venta, la barbarie y el hambre serían el estado normal de la situación.

Fue sumamente importante que la gente comprendiera el significado de la economía. ¿Qué fue lo que enseñaron estos tomistas (que realizaron investigaciones sobre la economía desde un punto de vista científico)? En gran medida lo que la Iglesia enseña en la actualidad: las limitaciones del Estado como asistente social, la necesidad de reducir impuestos, los méritos de poseer una moneda estable, la necesidad de poseer propiedad privada y el derecho de practicar la iniciativa propia, un justo salario y precios que se aproximen a los del mercado y salarios, la vocación empresarial,, el derecho de asociación, el imperativo moral de ejercer el libre comercio. Esta es la tradición Católica en pensamiento, no siempre puesta en práctica; es la práctica Protestante, no siempre llevada a cabo en teoría.

Professor Felice: En algún momento, este Liberalismo de la época del auge medieval fue identificado junto al anticlericalismo del período Liberal clásico. ¿De qué modo y porqué sucedió esto?

Padre Sirico: En gran medida la Revolución Francesa estuvo relacionada. En este caso, existió un movimiento que se desarrolló en principio como una protesta burguesa contra el pago de impuestos y un gobierno opresor, y, por una serie de errores, terminó altamente destructiva para la propiedad, la libertad y la vida misma, culminando en otra tiranía aun peor. Hubo muchas declaraciones sobre libertad (liberté) y fraternidad (fraternité) sin que se reflexionara de dónde habían surgido esas ideas: no fueron de Robespierre sino del mismo Cristianismo. La Iglesia se encontraba en la línea de fuego como un “impedimento” a la libertad. Y, lo sigue estando en este momento.

El Iluminismo – un ambicioso desarrollo intelectual – puede considerarse como un hecho análogo al de un hijo que hereda una gran fortuna de su padre y la utiliza para promover la teoría Socialista. Dicha fortuna no hubiera existido sin el empuje del padre, del mismo modo que sucedió con la mejor época del Iluminismo que no hubiera existido sin la presencia del Cristianismo – donde el énfasis estuvo puesto en la razón, la libertad, el conocimiento, los derechos humanos y el desarrollo cultural. Debido a que el heredero no reflexionó lo suficiente para comprender de dónde provenía su herencia, prefirió utilizarla con propósitos malvados.

Por eso creo de suma importancia profundizar nuestra comprensión para poder diferenciar el significado entre autoridad y poder. Gran parte de los pensadores de los siglos XVIII y XIX lo comprendieron. Hacia el final de su vida, Frédéric Bastiat, uno de los más brillantes economistas Liberales franceses del siglo XIX se convirtió en un Católico muy formal. Sus restos se encuentran en San Luigi des Francesi en Roma.

Por cierto, muchos pensadores religiosos de este período estaban en contra de las complicadas alianzas entre la Iglesia y el Estado, aunque no establecían la diferencia entre la libertad desde un punto de vista legal con el moral. Es lamentable pero cuando se recuerda al Iluminismo se lo hace generalmente en un sentido secular.

Durante y con posterioridad al período anteriormente mencionado, parece haberse ampliado la distancia entre el nuevo mundo de intelectuales Liberales y los poderosos miembros de la Iglesia. Esta tendencia culmina con Pío IX, quien comenzó su Papado con una reputación como Liberal y luego se ubica contra esta tendencia luego de presenciar los peligros del movimiento Socialista revolucionario en Italia y Francia.

No tengo ningún menosprecio contra este gran Papa (tuvo que enfrentarse con grandes avatares políticos) pero es obvio que mi simpatía personal se encuentra junto a los Católicos Liberales del siglo XIX – no con los Modernistas sino con aquellos que se encontraban en la búsqueda de hallar lo bueno del Iluminismo e intentando purgar su anticlericalismo y escepticismo. Acton se encontraba entre ellos, junto al Cardenal Newman y a Antonio Rosmini-Serbati.

Acton y Newman tuvieron presente las raíces cristianas del pensamiento Liberal y allanaron el camino para lograr una mejor comprensión sobre la profunda influencia cultural que el Cristianismo podía ejercer en un mundo sin el poder temporal del pasado. Se debe, sin embargo, recordar que el movimiento Liberal de este período en su máxima expresión estaba entremezclado con la Modernidad y la noción del individualismo autónomo. Esto explica las razones por las que tanto Acton como Newman fueran considerados con cierto grado de escepticismo en su época. A medida que fue transcurriendo el tiempo, se ha podido comprobar que en su época ellos vieron verdades que otros no lograron interpretar.

Professor Felice: Usted está recomendando, entonces, que se realice la lectura de Locke y Jefferson con los ojos de la fe?

Padre Sirico: A veces, la frase “ojos de la fe” implica una visión borrosa, de manera que en mi opinión dichas lecturas deben realizarse con una comprensión histórica donde se les incorpore la perspectiva teológica faltante. Se puede aprender algo de las mismas. Y, se pueden corregir sus pensamientos cuando están equivocados y colocarlos bajo la luz de una posición Católica mejor desarrollada.

Reconozco que esto parece discutible, pero tanto León XIII como Juan Pablo II tomaron prestada la noción lockeana sobre la herencia en defensa de los derechos de propiedad, no solamente con relación a la posesión de tierras sino también sobre inventos y frutos del trabajo individual. Tanto Rerum Novarum como Centesimus Annus limitan el derecho de intervención del Estado en la economía y la sociedad. Estas Encíclicas hacen un llamado a los trabajadores para que rechacen el Socialismo y la idea de que la relación trabajador-capitalista está dominada por un conflicto, y, en cambio, apuntan a adoptar una verdadera libertad en una sociedad en armonía. Esto representa la mejor tradición del pensamiento Católico: tomar de cualquier tradición lo que es verdadero y, sabiendo que si es verdadero, es y debe ser parte de una más amplia comprensión cristiana.

La Fe intenta ser sintética sin ser sincrónica. Cuando existe una nueva revelación de cualquier origen, aun de las ciencias duras, la Iglesia está para suministrar el marco intelectual que legitimiza el método científico y provee la correctiva moral del caso. A veces lleva décadas y siglos realizar esta tarea y es por eso que, para crecer y desarrollarse, se debe permitir una comprensión cristiana que nunca repudie el pasado pero que siempre construya nuevo conocimiento hacia la aceptación de Única Verdad de Dios.

Professor Felice: Usted menciona el tema de Lord Acton. Como paréntesis de nuestra discusión, ¿considera que estuvo correcto o incorrecto en discutir tan insistentemente sobre la infabilidad papal durante Vaticano I?

Padre Sirico: Es absolutamente necesario admitir que antes del Concilio no existía acuerdo sobre cuál debía ser su definición. Aun durante el Concilio Vaticano I, mientras las discusiones se prolongaban durante meses, no existía un borrador en circulación para que la gente pudiera examinar su contenido. Todos sabían que el tema de la infalibilidad papal se encontraba en la agenda pero nadie sabía cuán amplia o estrecha sería su definición. A nivel personal, creo que fue un error estratégico de la Curia porque causó confusión, sospecha y enfrentamientos desmedidos.

La posición de Acton era compartida por muchos Liberales de la época. Y, consideraba que Pío IX estaba ejerciendo presión sobre una definición de infalibilidad que no contemplaba la fe y la moral sino más bien la política y la historia, pudiéndose aplicar en forma retroactiva para santificar todas las acciones temporales de los Papas anteriores realizadas en el pasado. Existían grupos que consideraban que el Papa no debía ser únicamente el líder de la Iglesia sino del mundo. Para Acton esta idea era intolerable.

Finalmente, no se incorporó esta doctrina de la Fe. Luego de que los ánimos se calmaron, hasta Acton estuvo dispuesto a aceptar el dogma promulgado por el Concilio. En una carta a su Obispo, poco después del mismo le manifestó: “No creo que exista una palabra en mis cartas privadas o públicas que contradiga cualquier doctrina del Concilio, pero si la hubiera, no era lo que quería significar, y deseo que se lo elimine” (Acton al Obispo James Brown de Shrewsbury, diciembre 16 de 1874). Para los registros, el Concilio manifestó que el Papa no puede mostrar un error cuando se está refiriendo ex cátedra sobre temas de la moral y la fe. Si cabe algún comentario, esta doctrina conduce a una restricción más que a desatar el poder del cargo, y, en el Concilio Vaticano II, hallamos que la doctrina se encuentra mucho más clara debido al desarrollo de la idea de Colegiatura.

Acton era un historiador, no un teólogo, y durante el Concilio su interés estuvo centrado en su propio tema. Sin embargo, la cuestión previa al Concilio no era política ni histórica sino teológica; un área que Acton no manejaba con profundidad. Si bien era ortodoxo desde un punto de vista teológico, podría decirse, en este sentido, que se sometía de manera pasiva a la tradición. Un última instancia, de los dos, fue Newman el que poseía una comprensión de lo teológico más sofisticada, y fue precisamente Newman quien puso de relieve la cuestión de la infalibilidad mucho antes que Acton.

Podría decirse que, durante el debate, Acton actuó de manera algo imprudente, expresándose de manera muy ostentosa. Sin duda, ocupó un lugar en la historia, y todo lo que hizo fue con las mejores intenciones mostrando que poseía una conciencia bien formada. Es un mito que Pío XI lo detestaba, lo trataba con crueldad o les negó la bendición a sus hijos lo cual se puede comprobar en su biografía por Roland Hill.

Professor Felice: Irónicamente, se observa que el Papa ha sido el principal defensor de las libertades a las que Acton dedicó su vida a defender.

Padre Sirico: La Encíclica Centesimus annus en particular califica dicha defensa trece meses más tarde de la fundación del Instituto Acton en mayo de 1991. En ese momento nos encontramos en una posición más adecuada para presentar el documento en un contexto más amplio de la tradición Liberal.

En este documento, Juan Pablo analiza cuáles eran las nuevas tendencias y temas principales con los que el mundo se estaba enfrentando cien años después de la (Encíclica) Rerum Novarum de León. Uno es el colapso del Socialismo que sorprendió a la gente del Vaticano. Del mismo modo que sucede en los círculos políticos estadounidenses, mucha gente consideró que el Comunismo estaría con nosotros y que Europa Oriental formaría parte para siempre del bloque soviético.

Al poseer Juan Pablo II una comprensión única del Comunismo, tanto desde la propia experiencia como de su filosofía, estaba convencido de que esta situación no se prolongaría por mucho tiempo. Cuando hace un llamado por primera vez para lograr una Europa unificada, mucha gente pensó que era imposible o que era una visión mística, pero finalmente se pudo comprobar que no estaba soñando sino anticipándose a un futuro cercano.

Luego del colapso del Comunismo, la búsqueda se centró en una explicación de sus fallas espirituales y económicas como también en la preparación de una guía moral positiva para el futuro. Centesimus Annus suministró ambos, en lo que puede considerarse una de las más destacadas Encíclicas en la historia de la Iglesia – y, sin duda, la más famosa en cuanto a lo social. Juan Pablo II señaló que el problema del Socialismo es antropológico porque niega la libertad, no toma en cuenta la iniciativa personal, y rechaza la dignidad inherente a la persona humana. Es aquí donde se puede hallar la elaboración más clara y abarcativa sobre el mérito de lo comercial y el desarrollo del espíritu empresarial.

Aquí también se encuentra la discusión más profunda sobre subsidiariedad ofrecida en la historia de la enseñanza oficial de la Iglesia. En este caso, se puede agregar un principio político viable donde los asuntos políticos y sociales deben ser manejados por la gente e instituciones directamente relacionadas con los mismos, para que los niveles más elevados sólo intervengan cuando los inferiores hayan fracasado en su gestión. De allí, que el Papa traslada el peso de la evidencia a los niveles más elevados al mismo tiempo que advierte sobre los peligros de afianzar o institucionalizar en forma permanente tales intervenciones.

En esta Encíclica también se discuten dos formas de capitalismo. La primera, se encuentra arraigada en la ética cristiana que dispone que todas las cosas formen parte de la totalidad de la persona humana, y proscribe opciones económicas y culturales dentro de un marco jurídico. La segunda, se encuentra disociada de toda esta parte y permite un consumismo desenfrenado. No está de acuerdo con el término capitalismo y prefiere, en su lugar, economía libre o economía de empresa. Este tipo de sistema, manifiesta Juan Pablo, es recomendable para los países que han sobrevivido al Comunismo.

Se refiere en tres ocasiones a un sistema monetario estable y discute sobre el imperativo moral de incorporar las naciones carenciadas a los círculos de la división de trabajo e intercambio a través del libre comercio. Cuando se analizan todas estas expresiones, no se puede evitar pensar que Juan Pablo II tenía no sólo conocimientos sobre economía sino, particularmente, sobre la literatura asociada con la ampliamente desarrollada teoría de la Escuela Austriaca.

Professor Felice: Permítame preguntarle sobre el consumismo y el materialismo en particular. ¿Son estos fenómenos intrínsecos al capitalismo?

Padre Sirico: El materialismo es un error en cualquier sistema que aparezca. Puede también manifestarse en el Socialismo. El problema del consumismo puede interpretarse de diversas maneras. Puede presentarse en una persona que encuentra su identidad en la adquisición de bienes. Esta gente sale de compras para aliviar su ansiedad. Este es el modo en que intentan controlar sus vidas.

Sin embargo, existe un problema espiritual que no puede encauzarse a través de un cambio político sino a través del asesoramiento y conversión religiosos – un sistema que estimula el endeudamiento financiero – uno en que el valor del dinero no es estable sino que está inflado – uno que puede rescatar a la gente de las consecuencias naturales del materialismo.

En todo mi trabajo con jóvenes empresarios el problema del materialismo no es el más serio. La riqueza obtenida por ellos proviene de su deseo de concretar un sueño y de perseguirlo sin descanso a través de su servicio a los demás. Como resultado, su problema no consiste en el conocido deseo de acumular sino en el fracaso de equilibrar trabajo con vida familiar, o, como mucha gente, en olvidar los cuidados que necesitan sus almas. En otras palabras, los problemas espirituales de los poderosos no son distintos de los de los demás.

Debemos recordar que la gente a quien llamamos “pobres” en la actualidad tienen acceso a una riqueza material mucho más amplia que los poderosos mencionados en las Escrituras, quienes en aquel entonces poseían conexiones políticas. Cuando el Evangelio brinda advertencias a los ricos no es con la intención de individualizar un determinado grupo financiero ni tampoco criticar el estado mental en que se maneja el sentido materialista de esta cuestión. Sin embargo, la riqueza ofrece tentaciones, y cometemos un error al pensar que el resto estamos exentos porque disponemos de menos. Lo cierto es que todos poseemos riquezas de acuerdo con cualquier parámetro histórico y todos luchamos para obtener la santidad personal.

San Francisco de Sales escribe sobre la prudencia que debe tener el rico en el manejo de sus asuntos financieros como ejemplo de disciplina espiritual. No todas las personas necesitan disponer de todos sus bienes materiales para alcanzar la salvación; algunos quizás sí y otros no. Todos debemos trabajar hacia un sendero de salvación que sea consistente con nuestras virtudes y defectos, que, en definitiva dependerá de la piedad de Dios para alcanzarla. El disponer materialmente de pocos recursos no implica un pasaporte automático de vida eterna en el cielo.

Professor Felice: ¿Cuáles antecedentes personales del Papa incidieron para que esta encíclica fuera posible?

Padre Sirico: El Papa proviene de una tradición filosófica que comparte ciertos vínculos con la Escuela Austríaca de Economía. El filósofo austriaco del siglo XIX, Franz Brentano fue el abuelo de dos grandes tradiciones: una filosófica, y la otra económica. Se debe recordar que Brentano fue un sacerdote que abandonó sus hábitos, pero que profundizó la tradición tomista-aristotélica como la mayoría de los filósofos de Viena durante esa época.

Carl Menger, el fundador de la Escuela de Economía de Austria fue un colega de Brentano y en muchos aspectos su discípulo en la Universidad de Viena. El pensamiento de Menger nos conduce directamente a dos de los máximos defensores de la economía libre, Ludwig von Mises y F.A. Hayek, quienes basaron su pensamiento en lo que consideraban la naturaleza de la persona humana. No eran creyentes, aunque Hayek, por lo menos, se reconcilió con la Iglesia. Como resultado, su trabajo final trata con profundidad cuestiones que han desvelado a pensadores de origen cristiano durante siglos.

La otra tradición proveniente de Brentano se desarrolla más alrededor de la psicología y la filosofía que en la economía. Entre los que recibieron su influencia se encuentran Edmundo Husserl, Alfred Schutz y Edith Stein. Uno de los exponentes más modernos de este punto de vista es Karol Wojtyla quien, cuando era Profesor de filosofía, escribió un libro The Acting Person que trata sobre la ubicación de la dimensión subjetiva y acciones realizadas por el ser humano. El marco abarcador del tema, en este caso, posee la misma raíz tomista presente en el trabajo de Brentano – se presenta de este modo una superposición.

Professor Felice: El mensaje es que existe un significado en el mundo económico, no absoluto, pero, de todos modos, importante.

Padre Sirico: Exactamente. El mercado y el mundo comercial representan una expresión de la evaluación humana, de la comunidad y la solidaridad – de la gente poniendo al servicio de los demás, por medio del intercambio, sus talentos y habilidades. Esto es lo que diferencia a los representantes de la Escuela austriaca de la Escuela neoclásica con su enfoque economista que considera al hombre algo más o quizás menos que un ser “económico”.

El temor de todos los líderes cristianos con relación a la economía siempre ha sido que la gente no caiga como instrumento en las fuerzas ciegas de la economía. Cabe mencionar que dicho temor se concreta cuando se trata de la planificación central del sistema comunista donde las fuerzas de la economía gobiernan de un modo directo. En un sistema libre, en cambio, dichas fuerzas se restringen por elección, oportunidad y opciones permitidas por el crecimiento económico.

Aun así, existen en la Iglesia sectores donde se intenta ignorar la existencia de la Encíclica Centesimus. He visto documentos de las Conferencias de Obispos que sólo la nombran con elipses omitiendo aquellos pasajes que los incomoda. ¿Cuál es la razón? Una es que la ideología obscurece la mente de mucha gente con relación a la comprensión de hechos del pasado. Otra comprende la falta de conocimiento general sobre la tradición del pensamiento europeo de la cual este documento forma parte. Sobre este tema, mucha gente ha admitido lo siguiente: “No entiendo esta Encíclica”, lo cual indica que hay mucho trabajo que hacer.

Con frecuencia se escucha que los países de Europa Oriental no estaban preparados para seguir adelante luego del colapso del Comunismo. Nosotros, en Occidente, no estábamos preparados a nivel intelectual para considerar siquiera que el Socialismo no es un sistema viable. Esta política, de una manera o de otra, fue y es, en la actualidad, la filosofía política predominante en las universidades. Hemos perdido contacto con nuestras raíces liberales, y personalmente, considero irónico que sea la Iglesia la que deba ayudar a Occidente a descubrir este hecho nuevamente.

Professor Felice: Todas estas cuestiones serían mucho más fáciles si la Iglesia no ocupara un rol en el mundo y sólo tuviera que enfocar los asuntos trascendentales.

Padre Sirico: Esto es verdad, pero no es posible concretar. La Iglesia tiene una misión en el mundo debido a que ofrece una fe encarnada, una en que Dios Mismo tomó forma humana para llevarla a cabo. De manera que no se puede negar la dimensión humana, y en consecuencia, política del Evangelio. Pero si no se logra hacer la mezcla correctamente entonces se crea confusión de una parte o de la otra. Un error sostiene que debemos abandonar el mundo y escapar del mismo, y el otro, que debemos poseerlo y manejarlo.

El gran avance de la doctrina Cristiana se produce en la época moderna con la declaración Dignitatis humane. Resulta significativo que este documento representa la mayor contribución realizada a la Iglesia universal por la Iglesia norteamericana, a través del trabajo del jesuita, Padre John Courtney Murray. Su trabajo fue considerado marginal durante muchos años pero varios aspectos del mismo fueron adoptados por un Concilio ecuménico. Algunas personas no se dan cuenta de que el movimiento tradicional que entró en cisma en 1985 no sólo estaba interesado en la Liturgia, sino, también, se asombraron ante la idea de la libertad religiosa que traía consigo reminiscencias de la Revolución francesa.

En este caso, la mala interpretación se relaciona con el alcance de la aplicación de libertad religiosa. Como lo estableciera el Padre Murray: “Esto no es un artículo de fe como de paz. Hemos hallado a través de nuestra experiencia que la Iglesia prospera en un ambiente libre de imposición religiosa” (“This is not an article of faith so much as an article of peace: We have found through experience that the Church thrives in an atmosphere free of religious imposition.”). Asimismo, se debe destacar que esta posición no se contradice con la Syllabus de Pío IX que declaró que es un error considerar que la separación de la Iglesia y del Estado es el único camino permitido – dicho documento deja abierta la posibilidad de que podría y debería existir este camino como el más aconsejable. Vaticano II confirma que esta posibilidad representa la realidad actual de la Iglesia en que ya no posee poder temporal.

Professor Felice: Existen personas que cuestionan en la actualidad la factibilidad de la libertad religiosa.

Padre Sirico: Muchos gobiernos se sienten amenazados cuando la religión alcanza demasiado poder cultural. Y, en la situación opuesta, las distintas Iglesias / credos o tradiciones religiosas, buscan maneras de completar los objetivos de sus misiones evangélicas y trabajan a través de la política para lograr sus fines. A nivel personal, no considero que esta tendencia intelectual sirva como proceso del ideal buscado, como tampoco que la existencia del crimen sirva para encauzar una ética de vida. Se debe proseguir la lucha para alcanzar los ideales de libertad religiosa que existieron durante la época de la fundación de los Estados Unidos y se fueron perfeccionando en gran medida durante mediados del siglo XX. Los creyentes tienen la obligación moral de luchar por sus libertades sin importar lo que realiza el Estado.

Ahora bien, la libertad religiosa no pretende que todos nos volvamos agnósticos. Por el contrario, tenemos la obligación moral de aceptar la verdad – pero si entran en conflicto la verdad con la percepción que la gente tiene de la verdad, y eso se desea y se concreta, entonces de se debe buscar un punto final a ese conflicto a través de la violencia o la coerción, o colocando la fe de uno (o del otro) en la lista de pagos que realiza el gobierno. Se trabaja sobre las diferencias y se las debate en la plaza pública. De ninguna manera se debe imponer la verdad sino, más bien, emplear la libertad para poder proponerla.

El problema real, en este caso, es que el Estado moderno desea desplazar el rol de la Iglesia en la sociedad y convertirse en objeto de veneración. La razón por la cual se ha suprimido la oración en la Escuela pública no es para que los no creyentes se sientan ofendidos sino porque lo secular no desea ninguna competencia. El Estado moderno realiza grandes reclamos para sí mismo que interfieren con la conciencia religiosa. Lo mejor que podría sucederles a los creyentes en la actualidad sería que el Estado abandone sus reclamos crípticos de divinidad y permitiera más libertad de culto religioso. Pero eso requiere una nueva filosofía política.

Professor Felice: Otro reclamo al Cristianismo es que resulta incompatible con una cultura intelectual y artística plena de vitalidad.

Padre Sirico: Esto nuevamente es una caricatura que se remonta a la época del Iluminismo, un período que se ofreció al mundo el premio de brindar una mejor comprensión de la libertad humana, pero que, tristemente, dejó una marca secular en el mundo. Lo cierto es que cualquiera sea el área que se analiza, sea en arte, arquitectura, ciencia o la universidad, sus orígenes se hallan en el Cristianismo. Con relación a este tema, recomiendo de manera especial el extraordinario trabajo de Lord Acton sobre la demostración de los orígenes cristianos de libertad y su civilización.

Aun en la época de la Inquisición, por más penosa e inhumana que ha sido, existía un sistema de averiguación con presentación de la evidencia y la posibilidad de exoneración al acusado. Era un sistema primitivo, pero ¿en comparación con cuál otro sistema? Fuera del Cristianismo, no existían otras estructuras – sólo era válida la regla de violencia de masas y conquista, o, la de los mandatos arbitrarios puramente legales.

Al analizar la historia, los principios morales nunca deben flexibilizarse, aunque, al mismo tiempo resulte instructivo considerar el contexto histórico y notar su progreso cuando se presenta. La historia del Cristianismo es una de progreso y desarrollo, con altibajos y regresiones a lo largo del camino, un proceso donde lentamente somos más fieles a la esencia espiritual, filosófica y antropológica de la Fe.

Professor Felice: Sin embargo, Lord Acton de ninguna manera puede considerarse un apologista no crítico sobre el rol del Cristianismo en la Historia.

Padre Sirico: Lord Acton representa de muchas maneras una conciencia cristiana de la historia y su época. Escribió durante el período victoriano sobre la urgencia moral de la Iglesia para llegar a buen término con los errores pasados cometidos por los cristianos sobre asuntos temporales. De todos modos, vio la profunda necesidad de que la Iglesia se hiciera moralmente responsable de cada acto coercitivo injusto en la historia.

El día de penitencia de Juan Pablo II durante el Jubileo (segundo domingo de Adviento) es una reivindicación de Acton en ciertos aspectos. El Papa es un testigo de la Fe que, luego de un siglo de Comunismo y de masacres injustificadas por los Estados seculares, la Iglesia aun considera la necesidad de ofrecer un acto de contrición por el comportamiento de algunos de sus líderes y seguidores del pasado. Esto es algo bueno y un ejemplo para el mundo.

Al mismo tiempo, es importante recordar que Acton escribía mucho antes de que sucedieran las atrocidades del Comunismo y el Nazismo, destacando que sostuvo que el colectivismo traería consigo gran sufrimiento humano a nivel masivo. Su esperanza era que la Iglesia pudiera aclarar su propia conciencia para poder ubicarse en una posición ideal para acusar con un dedo al mundo dedo para condenar los crímenes donde quiera y como fuera que hubieran sucedido. Mi opinión es que, en nuestros días, nos debemos sentir complacidos del record que lleva la Iglesia en defensa de los derechos humanos.

Resulta interesante observar cómo la mente secular es tan duramente crítica de los problemas ocurridos en el pasado por la Iglesia aun cuando se enfrentó con la realidad del Comunismo, la más colosal manifestación de la maldad humana ocurrida durante nuestra generación. Este grupo se mantiene en silencio con relación al aborto y a los ataques sobre Bioética que se está produciendo en el mundo actual. Esta hipocresía revela el odio hacia la religión y lo trascendental.

Professor Felice: En la actualidad, especialmente en el mundo académico se encuentran personas que rechazan la verdad de la fe religiosa y se mofan de la moralidad cristiana. Y, la universidad parece existir dentro de un marco de ateismo práctico.

Padre Sirico: Es una arrogancia intelectual que sostiene y apoya tal presunción. Se supone que los intelectuales de las Ciencias Sociales deben ser conscientes y estar preocupados por los orígenes y motivación presentes en las acciones y cambios de los asuntos humanos. Sin excepción, cada sociedad en la historia del mundo ha sido religiosa en sus orígenes, de un modo u otro. La razón es porque la gente se inclina de manera natural a la búsqueda de su propia trascendencia. El modo en que lo logran revela en gran medida las presunciones básicas que conducen al cambio cultural, social y político. Sin embargo, pocos intelectuales en la actualidad saben sobre religión más allá de que, condujo a las Cruzadas y a la quema de brujas, y, en consecuencia, debe ser descartada.

Mientras tanto, los intelectuales que estudian los misterios de la Fe seriamente y la señalan como una importante fuente de verdad, son tratados como no científicos o aficionados a irrelevancias. En la cultura moderna, existe un rechazo exagerado sobre que las sociedades en sus raíces más profundas son religiosas. Y en lo académico, es como si una deliberada ignorancia de que una fuerza primigenia sea llevada como una insignia de honor en la historia de la humanidad. ¿Porqué es esto? Creo que representa un tipo de rebelión de la moralidad como también de la institucionalización masiva del primer pecado en el Jardín: el deseo de elaborar los estándares éticos que conforman los deseos y prácticas personales.

Dejando de lado el origen de esta situación, entre sus múltiples efectos más desafortunados se observa que los intelectuales modernos se escudan detrás de la negativa de realizar su aprendizaje directamente de teólogos e historiadores religiosos. Al mismo tiempo, los teólogos y Profesores de los Seminarios ofrecidos se sienten apartados del eje central de la comunidad académica, de modo que ellos también sienten que no pueden generar conocimiento de economistas e historiadores que trabajan en el mundo académico.

Recuerdo una ocasión, cuando conversaba con un grupo de economistas y un Premio Nóbel presente en el encuentro objetó mis puntos de vista religiosos. Le recordé entonces que su profesión había sido fundada por sacerdotes con conocimientos en Teología. Del mismo modo, entre algunos Conservadores, existe la pretensión de que la autoridad religiosa se convierte en forma automática en una expresión de sabiduría económica y política. Lo cierto es que es necesario comprender tanto los orígenes teológicos de las ciencias económicas como también comprender la ciencia como un campo de investigación independiente y legítimo del cual toda la gente con principios religiosos pueda aprender.

Professor Felice: ¿Cree usted que la vida intelectual siempre ha proyectado tentaciones de arrogancia?

Padre Sirico: La pretensión de tener conocimiento es un antiguo problema y uno que, sin duda, es de gran importancia para los estudiosos, pero esta actitud ha sido liberada en la actualidad debido a que la Teología, como disciplina, se ha desplomado en estas épocas difíciles. La situación actual es muy distinta a la que prevalecía durante el medioevo, donde la universidad era el lugar donde se realizaba el gran intercambio interdisciplinario y donde la Teología era considerada el paraguas intelectual de cualquier otra ciencia.

Dado que esto no es más así, todos los controles de continuidad en extravagancias intelectuales se han quitado. Se observa actualmente gran cantidad de tontería patentada enmascarada como ciencia. Como ejemplo se puede mencionar el creciente movimiento que permite las relaciones sexuales entre psicólogos y sus pacientes como forma de terapia, o en el movimiento de legitimación de la pedofilia. Al mismo tiempo, se observa la reintroducción por la puerta trasera de una pseudo religión en temas como el movimiento ambientalista radical o la nueva atracción de la práctica de brujería en los campus universitarios, entre las extrañas tendencias.

Professor Felice: ¿Qué existe sobre lo novedoso de esta tendencia y qué representa simplemente una recapitulación de antiguos errores?

Padre Sirico: La herejía, para utilizar un término fuera de moda pero que tiene un significado preciso en la historia de las ideas, se la puede reconocer en cualquier época. Pero, a nivel personal, lo que considero es distinta en nuestra época resulta de esta tendencia de rechazar la posibilidad de que exista una ética objetiva, comprensible e universal. No vimos esto en la Roma antigua. Tampoco en la historia del Cristianismo aparte de una cantidad de cultos maníacos en el siglo XV que consideraban que no era necesaria la existencia de la ley, o que los caprichos y la moral eran indistintos. Estos cultos no tuvieron larga vida.

¿Y en la actualidad? Se alienta que la gente identifique su propio comportamiento de acuerdo a pautas morales, eliminando por completo la idea de que debe existir un parámetro objetivo al que todos deben aspirar. Cada uno debe inventar su propia moral, y el resultado práctico, es que no existe una moral que se imponga en forma privada, y, como resultado, el Estado llena el vacío con edictos políticos.

En la memoria de la gente existía una reconocida frase. La gente decía: “Soy un mal Católico”. Su evidente hipocresía era el homenaje que sus vicios pagaban con relación a la existencia de la virtud. Pero en la actualidad no tenemos “malos” Católicos – tenemos Católicos “disidentes”. Son personas que no llegaron a cumplir sus designios y decidieron que su condición no es en realidad un problema a resolver sino una protesta contra la autoridad. Nuevamente, la ausencia de múltiples autoridades privadas alienta la creación de una única autoridad, la del Estado.

Professor Felice: Es ciertamente el caso de la ética socialista que eleva la igualdad como un ideal que sobrevive y progresa bajo una autoridad única.

Padre Sirico: El Socialismo es un buen ejemplo de un mito que debería haber sido erradicado hace mucho tiempo basándose en la evidencia disponible. Sin embargo, sobrevive porque la ideología socialista juega, en todas las manos, los errores que los intelectuales se sienten tentados de aceptar. Estimula a hombres brillantes a imaginarse dictadores y planificadores sociales para rediseñar la naturaleza humana de acuerdo con sus sueños. Sostiene la posibilidad de alcanzar un conocimiento secreto bajo la forma de un plan central que sólo conocen unos pocos y así usar el poder para convertir sus aspiraciones en realidad. Brinda las ya conocidas y tediosas nociones con relación a la dignidad humana y los derechos humanos.

También es interesante considerar las dos grandes formas de Socialismo que sobreviven en la actualidad. La primera, trata al mundo material como una sola realidad y todo lo externo a ella como mito. Esta es una manera convencional del Socialismo pseudo científico que se encuentran en los Departamentos de Ciencias Políticas de las universidades. La otra manera, considera al mundo material maligno y fomenta la adopción de la pobreza y lo estético para el medio ambiente. En este caso su origen se encuentra en la profunda animosidad hacia la tecnología, la industrialización y el comercio.

En esta extraña vacilación ideológica entre el extremo materialismo y el anti-materialismo, se pierde la comprensión cristiana de las cosas como se la describe en una obra de San Agustín, La ciudad de Dios. En lugar de ver al mundo como perteneciente a Dios y considerado por Él, bueno, tomando al ser humano como la máxima creación de Dios, en forma alternativa se pide que, tanto se rinda culto como se odie al mundo.

Y la razón para este proceder se relaciona con este moderno gnosticismo llamado “Socialismo”. Se supone que los estudiantes deben sentarse a los pies de sus profesores para descubrir enseñanzas secretas, las cuales son en realidad falsedad y mentira. No es de extrañar que los alumnos egresen de las universidades en la actualidad sin nada parecido a la sabiduría que originalmente inspiró la fundación de las mismas.

Professor Felice: ¿De qué manera está respondiendo el Instituto Acton a este problema?

Padre Sirico: Parte de nuestra misión es restaurar el antiguo sentido de la Academia en tiempos modernos. Intentamos derribar los muros que prohíben el intercambio entre el mundo secular y religioso ortodoxo. No podemos recrear la Universidad de Salamanca del siglo XVI, dado el movimiento proyectivo del tiempo. A cambio, se utilizan todos los medios tecnológicos y financieros disponibles que suministren una infraestructura de servicios de apoyo académicos para los individuos que comprenden y practican la Fe dentro de la Academia.

Esta gente se encuentra a menudo debidamente preparada, y, en consecuencia, si aplican la Fe dentro de sus respectivas profesiones de manera que sus ideas sean tomadas seriamente, deben buscar canales independientes para la enseñanza y el aprendizaje. En el Instituto Acton se ofrecen foros y canales para publicación, como también la oportunidad para que los estudiantes aprendan del claustro, quien no levantan muros artificiales, por ejemplo, entre la economía y la religión.

Se acepta el antiguo modelo escolástico referida a que cualquier verdad se interrelaciona y conecta a una Verdad Única, y se intenta aplicar dicha idea en todos los programas de estudios, con especialidad en Economía y Política Social. En nuestros tiempos, la división entre las áreas del aprendizaje de lo sagrado y lo secular de muchos modos ha ido demasiado lejos.

Los Escolásticos consideraban que cuando estaban realizando un trabajo científico, por ejemplo, de astronomía, iban descubriendo algo más sobre Dios, de la misma manera que lo hacen los Teólogos. Lo mismo hacían con economía. Cuando San Bernardino escribe sus ensayos sobre el valor del dinero, al mismo tiempo que realizaba su tarea evangelizadora, tenía la certeza de haber descubierto algo sobre la ley natural de la que Dios es el autor.

Si una persona está realizando una buena tarea en lo social, político o teoría económica, dicha persona, a su vez, está descubriendo nuevos aspectos del modo en que funciona el mundo creado por Dios. Se puede decir que está redescubriendo nuevas aplicaciones de la ley natural. Cuando se agrega la dimensión ética, se genera la investigación teórica que es aun más valiosa. A menudo, los pensadores religiosos trabajan en forma aislada de los trabajadores sociales, mientras que los expertos en ciencias sociales se encuentran aislados de un pensamiento ético y religioso bien desarrollado. El modo de lograr una mayor reconciliación entre ambos es unir ambas partes en una atmósfera de búsqueda intelectual libre.

Professor Felice: Sin embargo, la poca gente que ha seguido el trabajo del Instituto Acton, lo considera novedoso.

Padre Sirico: El espíritu es recuperar una visión de la sociedad que sea más armónica aunque esta aplicación sea exclusiva de nuestro tiempo. Se intenta combinar el desarrollo más moderno en materia de Teología, de enseñanza social y de ciencias sociales. No debemos temer el ingreso a los círculos intelectuales donde nuestras ideas no sean bien acogidas. Tampoco a los círculos teológicos donde el pensamiento económico moderno no es conocido porque se lo ha anulado. En la actualidad, soy la persona de más edad en el staff del Instituto, lo cual indica que es imposible pensar que sea considerado un hogar para personas en vías de envejecimiento aturdidas por el estado actual del mundo.

La Encarnación es el modelo de nuestra espiritualidad que debe ser considerado el de nuestra estrategia intelectual también. Esto es lo que realizó Nuestro Señor: el Evangelio de Juan dice que El vino a los suyos. A nosotros, también, se nos ha ubicado aquí en estos tiempos para cumplir ciertos propósitos específicos y los traicionamos si no necesitamos nada excepto anhelar “las viejas épocas”. En la actualidad, se están viviendo épocas de progreso económico y restauración espiritual y es necesario llegar a un acuerdo para relacionar ambos. Esto puede ser un trabajo frustrante. Algunos círculos religiosos no le agradan tener que abordar temas científicos complicados o pensamientos económicos de avanzada, y, por cierto, Wall Street rara vez se siente dispuesto a escuchar que existen obligaciones morales que se extienden más allá de lo primordial.

A pesar de lo expuesto, nuestra intención no es retroceder o educar a un reducido grupo de gente convencidos de que tenemos razón y que los demás están equivocados. Siempre he creído que una de nuestras prioridades radica en brindar el mensaje al público más amplio de cualquier manera posible. Si ello significa escribir al New York Times o aparecer en la Radio Nacional, debemos hacerlo. Esto también resulta favorable para nosotros, porque la exposición a los medios nos ayuda a mantenernos responsables y disponibles, en constante alerta por las barreras con las que nos enfrentamos. Asimismo, debemos mantenernos entre nosotros aun si ello significa no ser bien recibidos. Estos tiempos son muy estimulantes para vivir.

Professor Felice: ¿Cuáles tendencias considera usted las más alentadoras?

Padre Sirico: Desde un punto de vista político, el colapso del Comunismo fue increíble de observar. Durante los mismos meses en que se fundaba el Instituto Acton se producía la caída del muro de Berlín. Mucha gente no recuerda hoy día la Guerra Fría pero eran días donde todos vivían con el temor de una aniquilación nuclear – eran épocas en que se dependía de la sabiduría y la prudencia de los líderes para proteger a los habitantes de un desastre total. Estos temores en gran medida se han disipado desde la finalización de la Guerra Fría, y, cuando se piensa en las libertades obtenidas por la gente de Rusia, de los países del Europa Oriental y de América Latina, no se puede evitar sentirse alentado y estimulado.

No debe olvidarse que la fuerza desencadenante que hizo posible esta situación fue más religiosa que económica y política. El sistema económico del Socialismo no había funcionado por décadas y esta realidad era difícil de aceptar. El sistema, oficialmente ateo, libraba una guerra no sólo contra las leyes económicas sino también contra las intuiciones religiosas del hombre. En ese estado dicho sistema no podía durar.

El Papa tenía el profundo convencimiento que era su misión personal tener que enfrentarse a tiranos y exigirles el reconocimiento de los derechos humanos. En ningún momento dudó sobre su convicción de lo errado del Comunismo y que dicho sistema no podía durar. Su fortaleza inspiró a los disidentes políticos en el mundo. A esto, debe también agregarse el poder de la oración, y que, en efecto, la caída de la Unión Soviética fue la respuesta a las oraciones de millones de personas en todo el mundo.

A partir de ese momento, se ha podido disfrutar de una nueva y maravillosa oportunidad de evangelización a nivel mundial como también de otras para lograr la cooperación ecuménica sobre temas políticos y teológicos. El movimiento ecuménico ya no se encuentra dominado por un grupo de teólogos heterodoxos dirigidos hacia otro grupo de teólogos heterodoxos. En la actualidad, los creyentes ortodoxos provenientes de una amplia variedad de tradiciones, trabajan en forma conjunta en temas como el aborto, los derechos humanos y temas éticos relacionados con la sexualidad.

En el ámbito de la economía, no existe otro competidor serio que suplante la economía de mercado, la cual, se reconoce ampliamente como el mecanismo más productivo que el mundo haya conocido para elevar el nivel de vida de todas las clases sociales y que permite participar a todos, hasta un cierto nivel, del proceso económico. Considero que, lo que aun no alcanzamos a comprender, es que los mercados constituyen algo más que un simple sistema de organización de la producción y distribución; los mismos son una manifestación de solidaridad humana, el origen del sostenimiento del derecho de iniciativa económica.

Todos estos eventos han sucedido en la historia reciente y ofrecen suficientes razones para confiar en el futuro. La esperanza, no debemos olvidar, es una virtud cristiana que debe ser cultivada para poder desarrollar la propia perspectiva personal del individuo en todas sus actividades vocacionales y espirituales.

Professor Felice: La principal crítica de las sociedades post-comunistas es que las mismas han incurrido en distintos tipos de error: desde un Comunismo exacerbado a un Capitalismo decadente.

Padre Sirico: Al realizar estas observaciones sobre el Capitalismo existente, las críticas deben encuadrarse correctamente para evitar dirigirlas contra el sistema de libertad económica como tal, sino, a cambio, más bien hacia los valores de aquellos que echan a perder dicha libertad. La ética capitalista debe ser templada por la tradición, la moral, el respeto por las formas establecidas del pasado y por un compromiso cívico activo. La verdad económica sobre el hombre es verdadera, pero no es la única verdad. Los mercados no contienen dentro de sí mismos una lógica moral; la misma debe ser suministrada por la fe y la razón.

Nunca se debe menospreciar el deseo de la gente de vivir más cómodamente que lo hace en la actualidad. Las mejoras observadas en los estilos de vida son acordes con la promoción de los derechos humanos y la dignidad humana. Habitualmente mantengo conversaciones con diversos pensadores religiosos que no consideran nada superficial la aparente vocación empresarial y la existencia de riquezas creadas a través de una percepción capitalista. De manera análoga, las Sagradas Escrituras y los escritores sobre espiritualidad previenen, de manera constante, que la riqueza y los estándares de vida no constituyen un medio de salvación.

Resulta irónico que aquellos que toman en cuenta la riqueza desaprobándola, a su vez, y con frecuencia, lo hacen porque ellos mismos la ven como un fin y perciben que dicho fin se encuentra vacío. Reconocen su superficialidad. Pero ésta no es la única manera de considerar la riqueza. Al considerarla un medio, puede vérsela como un modo de aumentar el conocimiento y la mejoría humana a través de la caridad, la inversión y la filantropía. La tragedia sobreviene cuando una persona, que ha producido en gran cantidad, considera que la riqueza constituye únicamente la finalidad de dicho estado. No puede ni debe. La riqueza puede ser enceguecedora o puede ser un medio para realizar grandes trabajos. Depende de lo que cada uno haga con ella.

Professor Felice: ¿En caso de existir, qué peligros especiales se asocian con las nuevas tecnologías?

Padre Sirico: Si se llega a las nuevas tecnologías como un analfabeto moral por cierto tenemos un problema. Pero el problema no es por la tecnología. El problema es de naturaleza moral. La tecnología no nos indica cuáles son las prioridades ni tampoco qué hacer en este caso. Sólo nos ofrece la oportunidad de realizar aquello que deseamos hacer más eficientemente. De manera que, cuando se nos presentan nuevas alternativas y nuevos medios sin un sustento moral, el resultado es un caos ético.

Por ejemplo, Internet ha suministrado un medio más fácil de obtener acceso a un contenido moralmente impuro, pero la sociedad siempre ha tenido un contenido similar disponible y nunca nos hemos podido liberar de la necesidad de elegir entre el bien o el mal. La llegada de Internet no cambia la naturaleza de la elección en absoluto. Por eso, la libertad, que permite que los avances tecnológicos sean posibles, debe subsistir dentro de un amplio marco moral.

La tecnología ha ayudado en la diseminación del odio y del mal, pero también ha colaborado en la divulgación del Evangelio. No existen nuevos problemas morales en la actualidad. Son los mismos problemas morales que aparecen en nuevas situaciones. El problema de Internet no es que envía el contenido del mensaje rápidamente sino que trata acerca de la lujuria. Aquellos que creen que pueden de alguna manera limitar su contenido al permitir que el gobierno ejerza el poder de censura hallarán que esta postura producirá el efecto contrario. Los padres y empleadores se encuentran en una mejor posición para definir los límites.

En cuanto a los que realizan predicciones sobre la condena social o la salvación como resultado de la tecnología piensan del mismo modo que aquellos que pensaron que el teléfono podría finalizar con el lenguaje escrito. Otros, en cambio, creyeron que dicho invento sería el fin de la soledad. Por cierto, la tecnología rara vez genera un cambio social revolucionario y nunca altera la naturaleza humana – únicamente conduce a cambios prácticos en el modo que realizamos las cosas diariamente.

Professor Felice: Sus comentarios sobre la presencia de principios éticos en el capitalismo siempre parecen volver al tema de las opciones de la persona actuante.

Padre Sirico: Los periódicos y textos proliferan en definiciones y preceptos sobre “ética comercial” y “ética social”, pero una vez profundizado el alcance de su terminología, se observa que son simplemente códigos para definir otras formas de intervención gubernamental. No siempre pero con frecuencia. Mi opinión es que resulta de mayor utilidad considerar la ética comercial y la ética social, cualesquiera sean su verdadera definición, como extensiones de la ética personal.

La persona es tanto individual como social, y actúa sobre sí misma pero nunca sin perjudicar la vida de los demás. Toda nuestra vida comprende trabajar sobre estas dos dimensiones de nuestra naturaleza. Cualquier estructura económica o política debe tener en cuenta esta realidad. Es por eso que el individualismo extremo y el colectivismo radical son ambos contrarios a nuestra naturaleza.

Si se desea lograr una buena ética comercial es necesario cultivar la ética personal. Si se desea justicia social y ética social, se debe cultivar lo moral en el nivel más interno de la sociedad. Así, que, en efecto, el proceso siempre vuelve a la persona misma.

Professor Felice: No nos hemos referido todavía a la postura sobre medio ambiente que ha generado profundas implicancias en las distintas iglesias.

Padre Sirico: Existe gran cantidad de fundaciones con buen apoyo financiero que buscan crear una eco-Teología o una eco-espiritualidad. Algunos aspectos de estos movimientos no presentan ningún tipo de objeciones. Aun dentro del Cristianismo, San Francisco es considerada una persona que expresa su amor por Dios a través del amor por Su Creación. Pero, con frecuencia, se olvida que San Francisco no es únicamente el patrono de la Ecología sino también de los comerciantes. Y, su responsabilidad, es cuidar los recursos de la tierra y convertirlos para uso productivo.

En eco-teología, existe una teoría sobre la vida y la espiritualidad que no apunta a la persona sino a todo lo demás, y, esa postura generalmente considera que entre el hombre y la naturaleza existen conflictos fuera de control. De allí que, se designe al hombre como el perdedor de esta contienda. Algunos representantes radicales de este movimiento tienen el convencimiento de que el medio ambiente estaría en mejores condiciones si el hombre no existiera, y, poseen una marcada ignorancia para ignorar la crueldad presente en el medio ambiente virgen.

Esto no es más que un nuevo Maniqueísmo versión modificada del Gnosticismo. Los discípulos de Manes creían que era perjudicial alterar la naturaleza. Sus altos sacerdotes se sentaban bajo los árboles para esperar que cayeran los melones. De manera que, realmente es una teoría alocada y radical, que intenta insertarse en el Cristianismo. El Instituto Acton ha intentado contrarrestar la propaganda de los ambientalistas de Izquierda y su tentativa de bautizar lo que parece ser, a mi entender, una idea pagana. Y hemos obtenido bastante éxito.

Recuerdo cuando estuve en Nicaragua justo después de la caída del Comunismo. Violeta Chamorro asumía como Presidente y había gente marchando en las calles. Me acerqué para hablarles. Sabían que era sacerdote pero desconocían que me encontraba allí como amigo de Chamorro. Les pregunté qué iban a hacer ahora que los Comunistas no ejercían más su poder, y un hombre me respondió: “Vamos a Estados Unidos para comprometernos con el movimiento del medio ambiente”.

En el momento que lo decía visualicé todo el escenario. Este movimiento es otro acto de una obra (teatral) más extensa. Los extras y actores son distintos pero la obra es la misma. La idea de Marx es que la sociedad está dominada por el conflicto y la hostilidad, principalmente entre trabajadores y capitalistas. La idea no es más viable, de manera que el modelo marxista ha sido modificado para así poder asumir un conflicto ingobernable entre el hombre y la naturaleza. Del mismo modo, las Feministas asumen el mismo tipo de conflicto entre el hombre y la mujer. Esto representa un repudio total de la visión judeocristiana del mundo.

Professor Felice: ¿Cuál es la visión bíblica sobre el medio ambiente?

Padre Sirico: Se puede acudir a la Biblia donde la familia humana tiene dominio sobre la naturaleza – es decir, que ejerce su administración a través de la posesión. Este hecho también es demostrable en Agustín al referirse a la comprensión cristiana con relación al trabajo en la que rechazaba la idea de que las plantas y los animales poseían iguales derechos que las personas. Ridiculizaba la idea de que la matanza de animales fuera equivalente a un asesinato. Los animales no poseen derechos, pero, no debemos abusar de ellos porque esta actitud nos rebaja. No debemos tratar a los animales como ellos lo hacen entre ellos.

Existe una interdependencia natural entre el empresario y el trabajador, entre el hombre y la mujer, y, entre el hombre y la naturaleza. De allí, que nuestro interés es tener un medio ambiente limpio, pero la manera de lograrlo es librando la creatividad y la inteligencia humana. Cuando se obstruye y regula dicho conocimiento, se distorsionan los valores y provoca que las personas abuse de aquello que no se valora. Esta es la causa de muchos problemas del medio ambiente en la actualidad.

Aquí es donde aparece la verdad religiosa, porque “The earth is the Lord´s and the fullness thereof” (“La tierra pertenece al Señor y todo lo que en ella está contenido”). La belleza de la naturaleza debe ser contemplada con asombro y se la debe utilizar con sabiduría, en concordancia con nuestra razón e inteligencia. Esto se concreta con la posesión individual de recursos. Sin embargo, el movimiento político conocido como ambientalismo, consiste en la habilidad del hombre de disponer, controlar y limpiar el medio ambiente.

Todos los días, cuando digo Misa, durante la Consagración me refiero al pan y al vino como “la labor realizada por las manos”. Un sacerdote italiano me enseñó que resulta significativo que Nuestro Señor no utilizara un tallo de trigo ni uvas en la Última Cena, elementos provenientes de la naturaleza en su forma más pura. El Señor los utilizó, convertidos para uso del hombre, luego de un proceso de producción, y son, a su vez, transformados por Su poder para convertirse en Cuerpo y Sangre de Cristo.

Professor Felice: El ambientalismo espiritual puede ser la herejía actualmente de moda, pero en la década de los ochenta era la Teología de la liberación.

Padre Sirico: Era una nueva manera de hacer Teología y se enseñaba en casi todos los Seminarios. Los libros de sus teóricos más destacados se vendían al por mayor. Los movimientos de la guerrilla en América Latina se organizaron alrededor de esta idea, que es otro ejemplo del marxismo purificado. Y, de repente, todo este movimiento colapsó cuando fue refutado intelectualmente, y, en la actualidad, se lo menciona como un breve período en la historia de las ideas religiosas. Algún día se hará lo mismo con el ambientalismo.

Professor Felice: Otro movimiento de moda actualmente es el trabajo infantil en el Tercer Mundo.

Padre Sirico: Este tema generalmente se relaciona con el desarrollo económico lo cual requiere mucho estudio y reflexión. Por desgracia, muchos líderes religiosos lo consideran un problema de los derechos humanos que puede resolverse únicamente a través de la legislación internacional y la generosidad. En efecto, la mayoría cree que la gente recibirá ayuda a través de la generosidad de los demás.

Lo cierto es que, cuando se analizan los períodos históricos donde se presentan los más destacados avances en lo material y la salud, se observa que los mismos se han producido a través de la maquinaria productiva de la economía de mercado. Si se observa el acceso a los servicios médicos, alimentación, vestimenta y transporte durante los últimos 150 años, los mismos representan un destacado índice de bienestar por encima de la pobreza. En caso de que se desee extender esta información a aquellas áreas que no han sufrido el impacto todavía, debe admitirse que ni la más caritativa institución puede realizar lo que consigue el comercio. Esto es innegable.

Aquellos países en vías de desarrollo donde la gente joven trabaja en fábricas están dominados por sistemas de gobierno mercantilistas. La presencia de las compañías multinacionales dentro de sus fronteras es una evidencia positiva de que el país se encuentra en el proceso de emerger lentamente de la pobreza para lograr el desarrollo. Al comienzo de este proceso, existen oportunidades de empleo para todos, hecho que no existía previamente.

La prosperidad es lo que hace posible que la gente joven no desee trabajar y que prefiera, a cambio, ir a la escuela. Los países capitalistas avanzados encuentran que la mano de obra calificada es más valiosa para la producción que la que no tiene experiencia, y es la causa que la mayoría de la gente joven prefiera otras actividades a trabajar full-time. Pero, la mayoría de los países pobres no disponen de este lujo, de manera que, la alternativa del trabajo poco remunerado para la gente joven no se encuentra en la educación sino en la pobreza y el hambre. La gente del Tercer Mundo llega a realizar actividades y trabajos bajo condiciones que en los países desarrollados se consideran intolerables. Esto refleja el estado actual de desarrollo en dichos países.

Si se hace lo imposible para que las compañías realicen negocios en los países en vías de desarrollo destruyendo su base trabajadora, también se está destruyendo las prospectivas de sus economías. Para remediar esta situación, no se debe abolir el trabajo infantil a través de leyes sino por de facto, a través del progreso económico. También se debe examinar las motivaciones existentes en estos grupos que ejercen presión para lograr una legislación internacional. La mayoría son sindicatos que poseen intereses financieros, no sobre derechos humanos, sino relacionados con la eliminación de la competitividad de productos provenientes del exterior.

Professor Felice: ¿Es Estados Unidos culpable en algún modo del compromiso contraído hacia los pobres en los países en vías de desarrollo?

Padre Sirico: En efecto. Estados Unidos posee un sistema de tarifas y regulaciones diseñados para excluir productos provenientes del Tercer Mundo y penalizan a las compañías norteamericanas que van a dichos países a instalar fábricas. Esto no sólo perjudica a los consumidores norteamericanos sino a las mismas compañías; establece una barrera legal para el desarrollo de dichos países. Esto es inmoral evidentemente. Si no se hiciera nada excepto reducir barreras comerciales se podría observar una notable prosperidad. En este momento, la retórica de los Estados Unidos sobre libre comercio es inconsistente con la realidad proteccionista.

Deseo agregar algo sobre las sanciones dado que se relaciona con el tema. Estados Unidos impone pequeñas y grandes sanciones contra más de 100 países como en el caso de Yugoslavia. Cuba, Libia e Irak, donde se produjo la muerte de más de medio millón de niños menores de 5 años, de acuerdo con los datos de Naciones Unidas.

Las sanciones no funcionan para lograr un objetivo político. Dan como resultado al brindar al tirano que se tiene en la mira y es un demonio internacional – una herramienta esencial para permanecer en el poder. Las sanciones norteamericanas contra Cuba, por ejemplo, le han dado una mayor victoria propagandística a Fidel Castro. También, las sanciones son inmorales porque castigan a los ciudadanos y no a los gobiernos. He viajado por Cuba y China y otros países con gobiernos represores y nunca un habitante me ha dicho: “Podré recibir ayuda si Estados Unidos impone o ejerce mayor presión sobre el embargo comercial.”

En caso de guerra, es comprensible la existencia de sanciones, pero las mismas deben ser temporarias y diseñadas para lograr un determinado fin. No deben generar enfrentamientos innecesarios. Se debe tener en cuenta de que el comercio es la base de nuestro contacto cultural con dichos países y la única esperanza que posee la gente para mejorar su vida. El comercio trae consigo la esperanza de las instituciones cívicas representativas capaces de generar movimientos políticos contra el gobierno. En cuanto a mi punto de vista, si las sanciones norteamericanas han herido hasta a un niño inocente, es causa suficiente para rechazarlas. Es un principio reconocido de la ética cristiana que los no-combatientes no se conviertan en víctimas intencionales de las guerras entre gobiernos.

Professor Felice: ¿Qué sucede con los organismos internacionales?

Padre Sirico: En todo el debate sobre globalización la gente ha fracasado en establecer dos tipos: una, la del tipo creativo y positivo, que proviene del comercio y se desarrolla en el mercado, y otra, la destructiva impuesta por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras instituciones similares. Es notable observar el daño causado por estas organizaciones bajo la excusa del buen proceder. Mientras estuve en China, visité varias iglesias que iban a ser anegadas por la construcción de una represa solventada por el Banco Mundial, y que, por cierto, el proyecto no se hubiera llevado a cabo si los empresarios privados hubieran tomado las decisiones.

Las instituciones internacionales están desposadas a un estilo keynesiano de manejo económico. El paquete de recomendaciones para el Tercer Mundo siempre requiere como tradición que el pago de la deuda de un gobierno determinado sea a través del aumento de impuestos. Sólo implica buen sentido observar que un país pobre no necesita un aumento de impuestos, pero eso es lo que obtiene al cumplir las exigencias del Fondo Monetario Internacional. Esta institución también realiza sus préstamos que dependen seguir un plan al detalle. Pero, con frecuencia, dicho plan es aplicable si sirve para fortalecer la Comisión Directiva vigente de la institución mencionada. Si se desea alcanzar la prosperidad, el camino a adoptar es diferente. En este sentido, recomiendo el trabajo de Hernando de Soto.

Debo reconocer que algunos representantes del Vaticano han sido algo inocentes en su manejo de la crisis financiera del Tercer Mundo. La idea generalmente ha sido que la deuda fuera perdonada y repudiada. Pero, al menos, el Vaticano comprende lo que el Fondo Monetario no: que los servicios del pago de la deuda sean a costa de las espaldas de la gente. Con relación a este problema, el único camino es tomar el pago de la deuda en forma indirecta al mejorar la estructura económica en su conjunto a través del comercio y la inversión. Este tema no ha sido debidamente considerado por las agencias internacionales o por el Vaticano.

Professor Felice: ¿Es posible que el sector comercial tenga una obligación moral que ponga de relieve este hecho?

Padre Sirico: Por cierto, pero primeramente se debe educar al sector comercial sobre los problemas existentes. Existe la tendencia de pensar que los hombres de negocios en el mundo comercial se muestran sofisticados cuando intentan comprender los distintos aspectos de la libre empresa. No siempre es de este modo. Es probable más bien que no posean ningún tipo de perspectiva moral sobre los méritos de su vocación. Los medios y los predicadores desde el púlpito y de manera constante les manifiestan que su vocación es desde un punto de vista moral sospechosa, y, de en consecuencia, los hombres de negocios no sienten ningún nivel de culpa por lo que están haciendo.

Cuando el Papa estuvo en México hace algunos años, ofreció una interesante Homilía sobre la obligación que las iglesias cristianas adopten el mensaje del Evangelio tanto para los pobres como para los ricos y poderosos. Esto resulta muy interesante porque cambió la lógica de la teología de la liberación que canoniza a los pobres y demoniza a los ricos de su posición. Pero, al demonizarse la riqueza, se cortan los canales para la evangelización.

Es más, desde lo moral y lo científico es erróneo sostener que el efecto de los empresarios en la sociedad es negativo. Siempre que me dirijo a hombres de negocios, les explico porqué su profesión es legítima y digna de elogio, y les recuerdo que son el motor principal que genera la prosperidad que hace posible la civilización.

Las personas no abandonan sus ideas cuando inician una actividad comercial. Las desarrollan y superan, y con una educación adecuada, pueden ver cómo la vocación de entrepreneurs permite realizar maravillas en la gente y la sociedad al brindarse una liberación de la pobreza.

Una vez que lo comprenden, están preparados para escuchar a los ministros y sacerdotes referirse a su obligación moral. Pero si se comienza por decirles que su única responsabilidad es hacer penitencia por estar en el mundo de los negocios, se cierra una oportunidad de verdadera evangelización alejándolos de su legítima vocación.

Professor Felice: ¿Cuál es exactamente esa responsabilidad?

Padre Sirico: Los hombres de negocios deben respetar y cumplir las condiciones de sus contratos y pagar a sus empleados de acuerdo con las demandas tradicionales de la justicia – es decir, dándole a cada persona el pago que le corresponde. Deben asegurarse que no están lucrando por inversiones incorrectas o la comercialización de productos moralmente espurios. No deben falsear acerca de sus productos o mentirles a sus proveedores y clientes. Deben estar alertas a oportunidades comerciales sin poner en peligro el estilo de vida ya establecido de sus empleados al adoptar decisiones drásticas o asumir de manera excesiva inversiones riesgosas.

Los hombres de negocios deben también desarrollar una visión integral de su vocación de manera que observen no solamente la base del proceso sino también su aspecto ético. Y, tienen la obligación de ser parte de una fuerza para el bien político de la sociedad, no para solventar la creación de influencias políticas destructivas sino para apoyar las que se encuentran dentro de un marco jurídico cristiano. Deben ejercer una influencia cultural positiva, especialmente en estos tiempos donde la juventud buscan líderes del mundo empresarial como modelos.

En sus vidas privadas, no deben descuidar a sus familias mientras amasan su fortuna. Deben enseñar a sus hijos los verdaderos valores y no echarlos a perder. Deben apoyar sus iglesias y lugares de culto, y sus obligaciones en este sentido deben crecer en la medida de su portfolio. Todas estas obligaciones son muy serias y pesan considerablemente en aquellos que han elegido la vocación empresarial.

Professor Felice: Usted ha manifestado que la Parábola de los talentos, del capítulo XXV del Evangelio de Mateo, ofrece varias lecciones en este caso.

Padre Sirico: Sí, y cuando se analizan las implicancias prácticas y económicas de esta parábola, no pretendo apartarme de su significado teológico que se relaciona con la manera cómo aplicamos el obsequio de la Fe. La lección principal es que no debemos echar a perder la oportunidad de salvación. Sin embargo, la verdad que implican las parábolas de Jesús es multidimensional, de manera que si se rechaza su aspecto práctico, se está perdiendo algo importante.

En la Parábola a cada sirviente se le entrega una cierta cantidad de talentos de los que tiene que hacerse cargo, una palabra que tiene un doble significado tanto por su definición como su uso monetario. Aquellos sirvientes a quienes se los elogia cuando el amo regresa a la casa han duplicado el valor de la suma que recibieron a través de distintas inversiones. 5 talentos se han convertido en 10 y 2 talentos en 4. El sirviente desterrado, en cambio, enterró su talento en la tierra. Esto es lo que el amo dice: ¿Ustedes sabían que yo recojo los frutos que no he sembrado y cosecho donde no he arrojado semillas? Bien, entonces, ustedes deberían haber depositado mi dinero a los banqueros para que cuando yo regresara me lo devolvieran con interés”.

Sorprendente, ¿verdad? Aquí tenemos una descripción del proceso de generación de la riqueza del empresario: cosechar donde no se ha sembrado. Y tenemos el respaldo moral del pago de interés. Si uno conoce sobre teoría económica sabe que, a través del tiempo, la tasa de interés tiende a igualar la devolución del capital. Esto significa que si uno obtiene interés a la misma tasa que el capital, significa que el manejo del dinero se está realizando al mínimo nivel. Si no se ha obtenido ningún interés, de acuerdo con el amo, uno ha perdido dinero porque, al menos dicha suma podría haber sido utilizada para hacer algún bien en manos de otra persona.

Esta parábola muestra una comprensión muy sofisticada de los procesos económicos en la economía de mercado. Resulta obvio que la misma no atrae la atención de los Socialistas cristianos. Existen, de paso, otras parábolas como la de los trabajadores en el viñedo, del capítulo XX de Mateo, que ofrece otras lecciones de economía relacionadas con la envidia y destaca los derechos de los empleadores a ser generosos con su propiedad (o posesión) aun si ello significa realizar una distribución desigual.

Professor Felice: ¿Qué tipo de trabajo realiza el Instituto Acton en el campo de la educación?

Padre Sirico: En Estados Unidos, los padres que prefieren enviar a sus hijos a colegios privados ya que les asiste pleno derecho de adoptar esta decisión, deben pagar escolaridad doble – por un lado, a través de impuestos en apoyo a las escuelas que no utilizan y, por otro, por aquellas que sí utilizan. Se admite, por regla general, que la calidad de las escuelas públicas es inferior a la de las privadas, aunque esta afirmación no sea cierta en todos los casos. La causa se relaciona con la idea de que la economía libre funciona mejor que la utilizada en un régimen socialista. La propiedad privada y la responsabilidad sobre la posesión inciden, en este caso, en mostrar cómo las personas realizan su tarea con responsabilidad en sus empleos. La producción se realiza con más eficiencia. El objetivo de una reforma educativa debería ser introducir fuerzas competitivas que mejoren la calidad a largo plazo.

Existen muchas maneras de lograrlo y algunas son mejores que otras. Los certificados son una ayuda pero también un peligro relacionado con el control gubernamental de las escuelas privadas. Un cambio positivo podría ser también la exención de pago de impuestos para los que hacen uso de la escuela privada. Sería aun mejor que la exención de impuestos fuera más amplia porque de ese modo se producirían más beneficios de alternativas privadas que alcanzarían a una franja mayor de la población. El tema moral en este caso es que son los padres quienes llevan adelante la principal responsabilidad sobre la educación. Esta es la causa por la que la “industria” de la educación pública está organizada en contra.

Me siento también complacido por el crecimiento del sistema escolar “en el hogar” en los Estados Unidos el cual representa una tendencia sobre la responsabilidad directa de los padres hacia la educación de sus hijos. Los resultados prácticos son muy significativos. No está al alcance de todos, pero quienes desean hacer uso del mismo, resulta un excelente modo de proceder. El punto central de toda reforma es recordar el principio de que el gobierno no debe ni puede ser el educador en primera instancia. No tengo la menor duda de que si los ciudadanos establecieran que el gobierno fuese el productor de zapatos en primera instancia, la calidad de los mismos se echaría a perder muy rápidamente en sus manos.

Resulta algo completamente normal que los padres se interesen por la educación de sus hijos. La educación pública en Estados Unidos ha trabajado para que los padres se socialicen y agrupen contra dicho principio, el cual debe recuperarse. Para lograrlo, se debe trabajar para reducir la influencia política de los gremios docentes que se muestran en contra de la influencia de los padres. Su motivación principal no es el bienestar del alumno sino la escala de remuneración correspondiente a los profesionales en educación.

Deben agregarse, además, problemas culturales adicionales que también merecen un tratamiento. Los padres deben desarrollar el hábito de la resistencia al existente ethos cultural y adherirse al que se encuentra enraizado en un nivel ético perdurable que apele a normas trascendentes. No se puede esperar que la cultura actual lo haga por nosotros. Es preciso ponerse firme con relación a las convicciones de cada uno incluyendo nuestro sentido de quiénes somos como personas, y plegarnos a dichos principios sin tener en cuenta las tendencias políticas o económicas.

Professor Felice: Los conflictos entre las dos tendencias mencionadas se plantean: por ejemplo, el calendario litúrgico y el capitalista no siempre se encuentran en sincronía.

Padre Sirico: Este tema me preocupa todos los años durante la época de Adviento. La cultura económica norteamericana nunca le ha brindado un lugar manifiesto a dicha fecha, que se supone es un período de preparación, de manera más reducida, como es la Cuaresma. En cambio, la temporada de Navidad comienza seis semanas antes que la celebración, sin que, en este caso, la Cuaresma sea siquiera tomada en cuenta. ¡He visto aparecer decoraciones navideñas antes del Día de los Fieles Difuntos! Pero la cultura económica también ignora la Cuaresma y muestra la Pascua de Resurrección como una vacación para celebrar con conejos y huevos pintados.

¿Qué se puede hacer sobre esta situación? Es necesario adherirse al calendario religioso tanto en los hogares como en las instituciones. En el ámbito personal, me gustaría regresar a los verdaderos días de celebración de Navidad, que comenzaba el 25 de diciembre y continuaba por doce días. No existe nada malo en hacer regalos durante este período. En la primera Navidad se ofrecieron regalos muy costosos. Pero, lo que se necesita es mantener la Navidad dentro de un marco litúrgico que el mercado no ofrece.

Este proceso requiere de un aprendizaje para aprender a poner límites a nuestra comodidad. Se necesita cultivar el espíritu de desprendimiento que suministra el calendario litúrgico pero no el secular. Existe la libertad de trabajar siete días a la semana y acceder online a un mercado abierto cada minuto del día. El hecho de que eso lo podamos hacer no significa que lo debamos hacer.

El Sábado (Sabbath) es necesario que dar apoyo a la contemplación de Dios y Su creación. Sin ello, se pierde perspectiva, se cae en tentación y en el mal, y el individuo se aleja de Dios. ¿Deberían el calendario litúrgico, la necesidad de establecer límites y la imposición del tiempo de contemplación, ser impuestos por los burócratas y los jueces? No lo creo, porque aquel que está imponiendo su voluntad también fue afectado por el pecado original aunque se siente tentado a poner los límites de su propio poder en detrimento de los demás.

En cambio, la limitación de esos poderes debe provenir de aquellos que aceptan una autoridad mayor que no se encuentre afectada por el pecado original, es decir, Dios. Es un sistema de valores, un sistema religioso, de origen trascendente, el cual debe ser la fuente de restricción. Debe equilibrarse la dimensión del tener y del hacer – junto con la dimensión del ser. La gran tentación de la época moderna – y, creo, que se va a mostrar con claridad cuando se trate el tema del Sábado (Sabbath) - es que tenemos la impresión de que somos creadores todopoderosos y dueños de nuestro propio destino. Esta actitud conduce a la tragedia personal y cultural.

Professor Felice: Como un tema relacionado, existe gente en Europa que sienten que también les está afectando temas como la falta de consideración norteamericana relacionados con temas como el uso del tiempo libre y su conocida calidad de vida.

Padre Sirico: Existe cierta justicia en este reclamo, pero también existe una respuesta predecible a los cambios económicos que se están produciendo en Estados Unidos. Cuando se me pidió que brindara un ejemplo de cómo los norteamericanos están dañando Europa, de inmediato aparece la imagen de los males ocasionados por la “comida rápida” (fast food). Recuerdo un artículo reciente de un teólogo italiano que sostiene que este tipo de comida es un tipo de herejía Protestante. ¿Porqué? Porque se considera que la misma impulsa la rapidez, la eficiencia y el individualismo a expensas de la comunidad y la calidad.

Sobre esto, existen varias explicaciones. En primer lugar, la queja proviene de un italiano, cuyo país nos dio la pizza, que es máximo ejemplo de la comida rápida. ¿Por qué no existe temor de las pizzerías o de los restaurantes chinos en Estados Unidos? Nos deleita todas las variedades de cuisine. Celebramos cuando un restaurante tai o etiope se instala. Nos alegra cuando abre sus puertas un local de comidas de la India para llevar (delivery). Este es un aspecto del tema es muy interesante para que los europeos tomen en cuenta.

En segundo lugar, nadie le dice a una persona que va a McDonald´s lo que debe comer allí o si debe comer rápidamente. El servicio es rápido pero cada uno puede comer tan rápido o tan lento como le plazca. Si uno desea pedir una taza de café y beberlo de inmediato y luego ordenar algo más, también lo puede hacer.

En tercer lugar, el comer afuera en el pasado era un lujo que sólo los ricos podían pagar. Hubo una época en que solo los aristócratas podían emplear a alguien para que les cocinara, pero la libre economía permitió a las masas también tener acceso a este privilegio. Uno puede conducir su auto hasta la ventanilla de un local de comidas y retirarse llevándose algo delicioso para comer. Esto es algo maravilloso para las sobrecargadas madres – no para realizar en todas las comidas pero de vez en cuando. Debo aclarar que, a nivel personal, me encanta disfrutar de una comida larga y tranquila, pero si se debo realizar al menos diez visitas pastorales por día, reconozco que no dispongo de tiempo para cocinarme o ir a un restaurante para comer.

La televisión es un peligro mucho mayor que afecta a todos los países en la actualidad. Existen hogares donde nunca se la apaga y donde actúa como una guía y maestra constante. Me temo que este medio es una fuente muy grave de corrupción en la familia y que ningún país se encuentra exento del problema. Si pudiera recomendar un cambio en cada familia para que pudieran mejorar sus vidas sería que apagaran sus televisores.

Professor Felice: Al apagar el televisor tendríamos más tiempo para la lectura. ¿Qué recomienda hacer?

Padre Sirico: Una gran pregunta y estimo que en las Sagradas Escrituras podemos hallar la respuesta. Desde lo espiritual, recomiendo que quien no haya leído Introducción a la vida devota de San Francisco de Sales lo haga de inmediato. Si uno se ha apartado de la literatura espiritual porque se piensa que es demasiado esotérica no debe preocuparse. Este libro es sorprendentemente práctico y profundo.

También recomiendo el gran clásico La Imitación de Cristo de Thomas Kempis. Los sermones del Cardenal Newman que se encuentran impresos por Ignatius Press son extraordinarios. Para los ejercicios espirituales diarios, existe un multi-volumen clásico moderno Conversando con Dios de Francis Fernández. Sobre religión y sociedad generalmente recomiendo, La ciudad de Dios de San Agustín donde se presenta la fortalecida defensa de la visión cristiana del mundo – es el libro fundacional de la cultura de Occidente. Los escritos del Papa Juan Pablo II sean los ejercicios espirituales, Encíclicas o Cartas, son esenciales.

En materia económica y política, Los fundamentos de la Libertad de F.A Hayek y La acción humana (1949) y Socialismo (de 1922) de Ludwig von Mises son maravillosos, siempre que uno tenga en cuenta que ambos no fueron pensadores cristianos aunque grandes exponentes de la teoría de la libertad y la sociedad. Los negocios como una vocación de Michael Novak resulta también de utilidad para empresarios.

Con relación al material sobre Historia, el mismo Lord Acton, aunque sea muy difícil de leer vale la pena intentarlo. La trilogía del Liberty Fund de Indinapolis debe encontrarse en manos de todos aquellos que se precien de estudiosos sobre la Historia de la libertad. En Estados Unidos, de Tocqueville y en Europa, Christopher Dawson. También está la Etica de Aristóteles, mucho más accesible que lo que indica su reputación, y, la Summa de Santo Tomás, que resulta sorprendente día a día. Creo que es mejor que me detenga aquí antes de continuar con la lista del catálogo completo de Occidente.

Deseo agregar una restricción sobre el tema de la lectura. Así como es importante estimularla, la oración lo es mucho más. Rezar es una tarea mucho más difícil, pero sin su práctica no hay ninguna esperanza. La comunicación con Dios debe estar antes que cualquier otro tema de interés o preocupación. Es una manera, a través de la cual, cada uno de nosotros trabaja para procurar su propia salvación y la del resto del mundo. Esta es una sugerencia práctica, también, porque es algo que todos podemos comenzar a hacer ahora mismo, en el lugar donde nos encontremos.

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