El Alma de la Libertad
Entrevista por Flavio Felice
Traducido por Diana Englebert Moody
ROBERT A. SIRICO recibió su Maestría en Teología en la
Catholic University of America luego de realizar estudios en la Universidad
de Southern California y Universidad de Londres. Ordenado sacerdote en 1969,
fue co-fundador del Instituto Acton en 1990. Sus escritos sobre temas religiosos,
políticos, económicos y sociales han sido publicados en numerosos
periódicos y revistas como New York Times, Wall Street Journal,
Forbes, London Financial Times y Washington Times. Autor
y editor de diversos libros y monografías, al P. Sirico le han otorgado
diversos Doctorados honoris causa como en la Universidad Franciscana de Steubenville
y la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Su ministerio pastoral
incluye la reciente fundación de una nueva comunidad, la Casa de Santo
Felipe Neri ubicada en Kalamazoo, en el Estado de Michigan (Estados Unidos).
FLAVIO FELICI es Profesor en la Pontificia Universitá Lateranense en
Roma (Italia). Esta entrevista la realizó al P. Sirico en Roma.
Professor Felice: Su mayor ambición intelectual es la
reconciliación entre religión y libertad – expresiones que
la gente no siempre encuentra compatibles de forma natural.
Padre Sirico: Cuando al principio me atrajo la síntesis
entre religión y libertad se me dijo que, efectivamente no eran compatibles.
En un sentido esto es comprensible porque el principio moral de la religión
es el de la autoridad, mientras que la libertad es generalmente considerada
la liberación de dicha autoridad.
Esta aparente contradicción se puede ir resolviendo al analizar la
distinción entre autoridad y poder que emplea el sociólogo Robert
Nisbet. Este autor sostiene que tanto el poder como la libertad son formas de
restricción y que dicho poder representa una forma externa mientras que
la autoridad lo es pero de manera interna. Con el poder se ejerce coerción
mientras que la autoridad representa aceptación o consentimiento. Mientras
el poder desplaza la necesidad de consentimiento interno, la autoridad se legitimiza
cuando nos persuade sobre lo que debemos hacer aun si ello no es lo que deseamos.
Aun sin la presencia de la religión, todos conocemos la experiencia
de la autoridad, sea que la misma provenga de las costumbres (tradiciones),
la etiqueta (buenos modales) o de convenios en el ámbito jerárquico
del trabajo o la escuela. Más comúnmente, tenemos experiencia
sobre la autoridad en el mismo hogar cuando debemos tratar a una esposa o a
un padre. Nuestros padres no nos brindaron la opción sobre qué
idioma debíamos hablar ni cómo y cuándo higienizarnos porque
no poseíamos la capacidad para hacerlo. Cuando realizamos una elección,
el grado de en que nos es permitido realizar algo, depende de nuestra habilidad
de saber elegir con responsabilidad.
La autoridad no sólo se desenvuelve en una dirección. En el
hogar, por ejemplo, los padres podrían pensar en infinidad de otras tareas
que no fuera llevar a sus hijos a festejar el cumpleaños de un amigo,
pero es algo que hacemos porque es necesario. En consecuencia, todos actuamos
bajo una vasta estructura de autoridad, aun en las sociedades más libres.
También podemos afirmar que la autoridad social es todavía más
esencial en las sociedades más libres. Tenemos la convicción de
que la libertad significa hacer lo que deseamos hacer, aunque realmente no hayamos
comprendido el significado sobre cómo se ejercita la libertad en una
cultura o sociedad que funcionan de manera correcta.
Professor Felice: ¿No cree usted que está presentando una definición
demasiado sutil de la libertad?
Padre Sirico: No, no lo creo. Estoy intentando explicar el concepto
de modo consistente con la realidad de nuestra vida diaria. La libertad sin
un télos es una muestra vacía de opciones abiertas, y si uno va por la
vida sin nada más que opciones abiertas, uno termina prácticamente sin nada.
El verdadero ejercicio de la libertad incluye la responsabilidad de hacer lo
que está bien y correcto y adoptar lo que es verdadero. Al obrar de este modo,
se evitan otras opciones. Cuando nos desposamos, seguimos una vocación religiosa,
o aceptamos una forma de trabajar distinta a otra, evitamos otras opciones;
en este sentido, cuando se adoptan responsabilidades se elige limitar
la libertad.
La falsa noción de libertad, aquella que se resiste a todo tipo de limitación,
es la causa de gran sufrimiento en el mundo. En gran medida es la causa de gran
descontento entre los seres humanos. Con frecuencia, la gente llega a darse
cuenta sobre esta situación demasiado tarde habiendo perdido su vida proclamando
su libertad sin haber construido a su alrededor las estructuras de autoridad
y compromiso que son las que rinden frutos. El tiempo transcurre con temor por
aquello que pudo haber sido y se enfrentan descontentos con aquello que es
o existe. La libertad debe siempre y en todo lugar ser ordenada por la libertad.
Professor Felice: Si el tema central de la libertad es permitir
la elección de aquello que es bueno y verdadero, ¿porqué no se puede pasar por
alto los riesgos de permitir la existencia de la libertad de manera integral?
Padre Sirico: Su pregunta presenta un aspecto interesante sobre
el que vale la pena meditar. En primer lugar, la libertad toma muchas formas
diferentes en la sociedad. La gente produce diferentes variedades culturales.
No existe un solo modelo de libertad. Por ejemplo, existen distintas costumbres
de comerciar en los países. Nunca se practica el regateo con un comerciante
de Alemania, pero en un país árabe, si no lo hiciera, el mismo insistiría en
llevarlo a cabo. La multiplicidad de tradiciones y costumbres producen distintos
modelos sociales, y así la libertad se convierte en un ingrediente esencial
que permite el florecimiento de estas diferencias culturales. Allí se encuentra
la causa que permite la elección de lo bueno y lo verdadero.
Tomemos el caso de tener que realizar un reclamo sobre la verdad que no es
sino un entrecruzamiento cultural genuino. Por ejemplo, la afirmación “No
codiciar los bienes ajenos” sería muy positiva en una sociedad si este hábito
fuera desterrado para siempre. Pero, como sostiene la tradición Liberal clásica
(con la que yo estoy de acuerdo) no es suficiente saber y hacer lo que está
correcto y es verdadero, porque la libertad y el reconocimiento del mérito intrínseco
de la libertad humana es parte de dicha verdad. Aquí es donde disiento
con muchos colegas sobre los aspectos religiosos del debate, quienes también
se sienten tentados por el deseo de interconectar los riesgos relacionados con
la libertad.
El problema con los sistemas totalitarios de organización social no es que
solamente tratan de imponer el binomio error-falsedad. Tales sistemas también
están errados al tratar de imponer la verdad a través de un aparto compulsivo
sin tener en cuenta la existencia de la conciencia. El postulado moral fundamental
de la libertad sostiene que la libertad está basada en la idea de que parte
de hacer lo que es correcto incluye la oportunidad de hacer lo que es incorrecto,
siempre que durante el proceso no se haga daño a los demás; también está incluida
la obligación moral, aunque no siempre dentro de un marco legal que permita
el adiestramiento de la conciencia a adoptar lo es considerado verdadero.
Aunque se acepte que la libertad es parte de la verdad, ello no significa que
sea idéntica al comportamiento moral. Resulta más adecuado decir que la libertad
posee un potencial moral. No todo acto económico elegido libremente es un acto
moral aun en el caso que el mismo no sea considerado un crimen en el sentido
legal. Cuando uno piensa en los inversionistas en el momento de definir sus
opciones, que pueden ser o no consistentes con la virtud, se observa que al
hacer uso del aparato coercitivo del Estado para redireccionar tales inversiones,
esta acción plantea sus propios problemas morales y crea disloques económicos
que pueden resultar inconsistentes para el bien común.
Este planteo también es válido para los consumidores con relación a las decisiones
sobre sus compras. Actualmente, muchos padres eligen una casa más amplia o un
automóvil más lujoso ante su decisión de tener más hijos: dicha elección puede
resultar inconsistente con la obligación moral pero no por ello se debe considerar
dicho comportamiento ilegal. Muy simple, no existen atajos para construir una
sociedad de gente libre y virtuosa: se debe permitir la existencia de la libertad
en la elección de comprar e invertir como también en el nivel espiritual y cultural
en que se debe inspirar a la gente al reordenamiento de la conciencia teniendo
en cuenta para ello los fines éticos.
Professor Felice: Usted parece estar criticando un aspecto de
la libertad individual aceptada en la actualidad donde la libertad económica
se encuentra bajo discusión por parte de todos los sectores de la sociedad.
Padre Sirico: De Tocqueville en su época hizo referencia a este
tema cuando observó que en la Europa de comienzos del siglo XIX el concepto
sobre los derechos individuales en algunos casos iba desapareciendo a medida
que la omnipotencia y única autoridad del Estado ocupaban su lugar. Durante
la época de la transición, que no se limitaba a Europa únicamente, sino que
se extendía a todas las demás sociedades, el concepto de autoridad se va desgastando.
De allí que quedan únicamente los reclamos individuales frente al poder del
Estado que avanza día a día en la actualidad sobre nuestras vidas.
De ningún modo considero que esta situación sea desesperante. Creo que la transición
hacia una libertad verdadera se destaca por la existencia de dos tendencias.
La primera, apunta a que los individuos asuman sus vidas con mayor responsabilidad
y se sientan más comprometidos hacia las instituciones, sea la familia o la
comunidad. La segunda, el Estado debe retrotraerse de su presuntuoso rol de
controlar la economía y dominar la cultura, restringiendo, al mismo tiempo la
adecuación de su naturaleza como aparato de afirmación de la ley y exactor de
la justicia. De este modo, la relación entre las tendencias mencionadas permitirá
un fortalecimiento mutuo.
Una sociedad debe poseer un sentido de dirección. El asunto es poder definir
con claridad si dicho sentido se encuentra en la formación moral, el autogobierno,
la disciplina espiritual interna, y, en una comprensión intelectual correcta
de la persona humana o si, el mencionado sentido de dirección, se impone de
manera externa sin restricciones políticas. Deben existir algunas costumbres
y reglas que gobiernen a la sociedad. El tema es que se debe elegir si es el
Estado o la sociedad la fuente y origen de dichas reglas. Aquí radica la elección
fundamental entre libertad y tiranía.
Professor Felice: Como sacerdote seguramente usted debe hallar
personas quienes responden a su llamado para alcanzar un mayor grado mayor de
libertad individual, especialmente en el ámbito económico, el cual resulta tan
peligroso en su aspecto externo.
Padre Sirico: Así es, y creo que comprendo este proceso. Existen
personas que siempre asocian la libertad a caos social, a la degradación moral
o al libertinaje. En este sentido, es posible que un ángel le haya dicho a Dios
al comienzo de la Creación, “No les otorgues libertad a esta gente porque ¡fíjate
lo que son capaces de hacer! Tendrán la posibilidad de crear un problema con
la ley natural y demostrar que son incapaces de reflejar Tu gloria en sus vidas.”
Pero Dios, sí nos otorgó la libertad a los seres humanos, lo cual condujo finalmente
a Su rechazo.
Pero resulta muy significativo que la libertad se halla en la base de nuestra
propia redención. Su propio Hijo realizó esa elección de darse a Sí Mismo para
que nosotros pudiéramos salvarnos. Lo vemos de manera más profunda en el Jardín
de Getsemaní donde Nuestro Señor corrige el error cometido en el Jardín del
Edén. Él dice, “No Mí voluntad, sino la Tuya” lo que demuestra la sumisión de
la voluntad personal a la voluntad del Padre. San Pablo sostiene que la muerte
de Jesús en la Cruz fue elegida libremente por Él. El ejemplo de Cristo es que
del mismo modo en que El se dio libremente por nosotros, nosotros también debemos
darnos libremente por los demás.
La naturaleza voluntaria del acto y el ofrecimiento de la Redención muestra
el origen de cómo llegamos a ser llamados los elegidos de Dios. No somos aniquilados
en el lugar por nuestros pecados. No somos rechazados por estar fuera de control.
Se nos brinda la misma libertad que empleamos para cometer pecados como la que
utilizamos para elegir el camino de la penitencia. A la raza humana se le ofreció
la redención, y la misma se lleva a cabo, a través de nuestro propio acto de
redención hacia Él, ejercido a través de la volición humana. La secuencia de
estas opciones, por sobre todo, es lo que forma nuestro carácter y en consecuencia
nuestro destino.
De manera que, por cierto, la libertad implica y garantiza un tipo de desorden
práctico en nuestra vida moral. Pero que está construido dentro la misma estructura
de la realidad que Dios mismo creó y ordenó. No creo que algunos pensadores
religiosos y mucho menos el Estado deban presumir de ignorar que Dios no nos
quitó la libertad ni la voluntad aunque podría haberlo hecho si hubiera querido.
Esto no significa que debemos abstenernos de juzgar en materia moral;
Dios mismo lo hace y se enoja cuando hacemos mal uso de nuestra libertad. Pero
en una sociedad libre, esos juicios morales sobre el significado moral del comportamiento
humano, no siempre toman la forma de coerción o compulsión.
Professor Felice: ¿Qué mensaje les envía a aquellos que adoptan
el mensaje de libertad pero son temerosos de la agenda religiosa y moral que
usted está describiendo aquí?
Padre Sirico: Existe una parte del corazón humano que comprende
la necesidad de una estructura moral y espiritual en la vida de cada individuo
y de alcanzar algo trascendente. Este deseo fue puesto por Dios en nuestros
corazones. En el Cristianismo este hecho se concreta del modo vívido cuando
veneramos a Dios que se hizo Hombre para morir por nuestros pecados y hacer
posible nuestra salvación.
A aquellos que les agrada la libertad pero rechazan la fe, se les debe recordar
el concepto de lo que significa la libertad en el marco de las tradiciones judeo-cristianas.
Se puede observar el desarrollo histórico de la libertad en las Sagradas Escrituras.
Primero, con el tratamiento de este tema en el Jardín del Edén, luego con los
Mandamientos que tratan claramente sobre lo relacionado con lo Mío y
lo Tuyo (o Vuestro, también con la santidad del matrimonio y la importancia
de practicar la verdad sobre dichas afirmaciones. Todo esto conduce inexorablemente
a la idea de libertad como tema fundamental en el orden social.
Es verdad que la idea de libertad encuentra un ámbito propicio en otras culturas
debido a que la verdad es universal. Pero la tradición judeo-cristiana ofrece
una comprensión coherente de la libertad de acuerdo con el modo de interpretarla
al poner gran énfasis en la dignidad de la persona humana, en la integridad
y legitimidad moral de la propiedad privada, en la base ética del avance económico
y social, y en los deberes y limitaciones del Estado. Todo ello es intrínseco
a las implicaciones sociales de la fe.
En el Cristianismo, la dignidad inherente especialmente de la persona humana
precede a la del Estado, la tribu y aun a la familia. Debido a esto, en la historia
de la Fe, se considera un acto inconsciente, inconcebible, por ejemplo, que
un padre pueda asesinar a su propio hijo. Ahora bien, en algunas culturas, el
asesinato es aceptable cuando el hijo muestra cierto nivel de desobediencia
o falta de respeto. No es así con el Cristianismo. Así como la familia es importante,
también lo es con la persona a nivel individual, y sus derechos no pueden violarse,
ni aun por los propios padres. La elección de un esposo, de acuerdo con la ley
de tradición cristiana, es un asunto sobre el que padre no puede ejercer coacción
alguna. De acuerdo con la Ley Canónica, se requiere del consentimiento libre
y sin coacción para que un matrimonio sea válido. Se muestra el mismo respeto
hacia los ancianos, a quienes no se los ejecuta en una sociedad cristiana, sino
que se los venera.
Professor Felice: Y todo ello tiene implicancias por el tipo
de sistemas económicos y políticos que se desarrollaron en el Cristianismo,
verdad?
Padre Sirico: A través del tiempo se llegó a un orden económico que
brinda a los individuos el derecho de poseer, crear, contratar y prosperar.
Pero dichos derechos estaban también unidos a un profundo sentido de obligación
moral y social.
En el siglo II, hallamos a los primeros habitantes de Antioquia llamados Cristianos
quienes fueron evangelizados por los mismos Apóstoles. Los documentos de la
época revelan que en el lugar se desató una plaga y la mayoría se ubicó en los
extremos de la ciudad para escapar a la contaminación. Los infectados quedaron
atrapados. Un soldado romano envió a Roma un informe que destaca un hecho curioso:
“Existen personas en Antioquia que no están enfermos pero que han permanecido
para atender a los enfermos y moribundos corriendo gran riesgo sus vidas. Esta
gente (destaca el soldado mencionado) es seguidora de Jesús.”
Resultaba algo contracultural realizar este tipo de acciones en aquel tiempo.
La Antigüedad jamás produjo hechos semejantes con relación al nivel de respeto
por la dignidad humana. Durante el Medioevo, esta preocupación moral se institucionalizó
dentro de la misma estructura de las instituciones religiosas. La gente se acostumbró
a traer a los enfermos a los monasterios y conventos para que fueran cuidados.
Se les brindaba el cuidado médico más primitivo disponible guiándolos a una
muerte piadosa. Estos fueron los primeros hospicios que fueron la base de los
hospitales actuales.
No es por casualidad que existan estas instituciones, donde los individuos
poseen derechos que no pueden ser transgredidos y la gente dispone de una dignidad
inherente a lo ya mencionado. Todo ello proviene de la fe cristiana. Preguntarse
si estas instituciones y sus presupuestos culturales se desarrollaron fuera
de la órbita del Cristianismo resulta un ejercicio poco productivo; es un hecho
de que el Cristianismo les dio su existencia y que la unión causal es lo suficientemente
clara para cualquier estudioso del tema.
Professor Felice: Mucha gente considera al Cristianismo una fuerza
política considerándola una amenaza potencial a la libertad.
Padre Sirico: Esto sí es digno de analizar. Todo el período cristiano
comprende el desarrollo sistemático en que la Iglesia y el Estado cumplen funciones
separadas y claras dentro de la sociedad. Desde los comentarios de Nuestro Señor
sobre lo que pertenece a Dios, continuando por San Agustín, la posición de Juan
Calvino sobre la soberanía dividida, incluyendo a San Roberto Belarmino hasta
la Declaración sobre Libertad Religiosa del Vaticano II, se observa que el Cristianismo
no sólo trabaja y defiende sino que preserva los derechos de la gente contra
el Estado. Habiendo mencionado esto, se puede afirmar que el compromiso de los
cristianos en política debería dar como resultado un aumento de la libertad
individual en lugar de disminuirla.
¿Cuáles fueron las ideas religiosas durante la revolución francesa, la bolchevique
y la del nacional-socialismo – los tres episodios que fueron la fuente de los
eventos políticos más letales para la libertad? Los postulados religiosos en
cada caso fueron seculares, ateos y paganos. ¿Porqué la gente no teme a dichos
movimientos como una amenaza a la libertad en la actualidad? Quizás porque no
sean una amenaza aunque la experiencia sugiere más bien que existe una inclinación
hacia ellos.
Si se observa en Estados Unidos lo que es llamado en forma despectiva la “derecha
religiosa”, uno no puede evitar preguntarse ¿Qué es lo que quieren al respecto?
Resulta evidente que quieren que el gobierno no tenga incidencia sobre la educación,
el arte, las iglesias (y los distintos credos) y esté fuera del manejo de la
vida familiar. Están luchando, en gran medida, contra la usurpación de ciertas
áreas de la sociedad por parte del gobierno que consideran, de manera correcta,
pienso, deben ser exclusivas de la sociedad misma, incluyendo la familia y la
Iglesia. Es decir que con algunas excepciones están trabajando sobre las intromisiones
a la libertad.
Professor Felice: ¿Cuál es el origen de que el Estado no posea
reclamo alguno sobre el alma?
Padre Sirico: Cuando Jesús estableció con claridad que existen tres
aspectos de la vida que pertenecen a Dios y no al César estaba repitiendo una
antigua tradición judía. En la antigua Israel existían Cortes no pertenecientes
al Estado y sistemas legales que funcionaban fuera de la influencia de los reyes
pero dentro de lo que manifestaban los Profetas.
Algunos de estos temas, por ejemplo, el abuso potencial de la autoridad gubernamental
está presente en las Escrituras de origen judío como, el pasaje en que la gente
de Israel reclama la presencia de un rey, y el profeta y juez Samuel les recuerda
las acciones que realiza un rey: establece impuestos, comienza guerras, invade
y destruye la familia.
También hallamos en la historia de la tradición judía el constante tema de
la esclavitud y servidumbre versus la redención y la liberación cuya distinción
es muy clara. Estos temas tuvieron gran resonancia en los movimientos contra
la esclavitud en la historia de Estados Unidos. Por cierto, el tema de la liberación
del cautiverio para hallar la tierra prometida de prosperidad y libertad representa
la metáfora de todas las personas que luchan, en la actualidad, para liberarse
del cautiverio. El poder inspirador de esta historia no debe ser olvidado ya
que los primeros cristianos tampoco lo hicieron al tratar con el gobierno tiránico
de Roma.
De este modo, el Cristianismo eleva el tema mencionado a nivel cósmico cuando
se está refiriendo a la liberación del cautiverio del pecado y de las estructuras
institucionalizadas creadas y mantenidas por el pecado a nivel personal.
Professor Felice: Usted no niega tampoco la existencia de una
característica activa y opuesta en la historia del Cristianismo, llamada correcta
o incorrectamente Constantianismo.
Padre Sirico: Este movimiento se encuentra ubicado dentro del ala política
de la derecha representada por los restauradores monárquicos. Mucha gente me
ha manifestado que los Estados Unidos son irremediablemente corruptos por no
haber implantado una monarquía desde sus comienzos. Este punto de vista por
cierto me tiene muy desconcertado y considero que se encuentra fuera de lugar
y no reviste ninguna trascendencia. Por otro lado, existe otra variante que
considera la Constitución de los Estados Unidos parte de un magisterium extraordinario
y se encuentra a la espera de una teocracia como única salida para poder emerger
de la crisis cultural.
Existe todavía un problema mayor que proviene del neo-Constantianismo del ala
política de izquierda, que pretende establecer un reino de Dios secularizado
construido sobre la base de una versión “cristianizada” del Socialismo y/o del
movimiento sobre medio ambiente. En este caso, los grupos representantes de
esta tendencia que acumulan herejía tras herejía, comenzaron a adquirir influencia
a partir de los comienzos del siglo XX con el movimiento social Gospel que continúa
activo en la actualidad en organizaciones como el National Council of Churches
(Consejo Nacional de Iglesias). Y, a modo distinto del ala derecha religiosa,
la izquierda es tratada con cierta simpatía por los medios y el mundo académico.
Ninguno de los grupos mencionados ha podido ponerse de acuerdo con las advertencias
de Cristo en que Su Reino no pertenece a este mundo. Cualquier intento
para contrarrestar el proceso de evangelización al utilizar al Estado para imponer
una visión de la virtud (que generalmente no representa la virtud en sí, sino
más bien un colectivismo bautizado) comprende una distorsión del mensaje del
Evangelio, que es ante todo de tipo espiritual y no político.
Esto no significa que no exista una dimensión política en el Cristianismo,
pero su interés primordial es insistir en que el Estado sea restringido en sus
funciones y que los individuos se controlen en su apetito por el dinero y el
poder. El mensaje cristiano es el que busca la liberación del poder arbitrario
y la prosperidad de la santidad personal en un contexto de libertad cultural,
política y económica.
Professor Felice: ¿Podría ampliar su visión sobre estos aspectos
políticos dentro de la tradición cristiana considerados como heterodoxos?
Padre Sirico: Analizando la historia sobre la consolidación del concepto
Nación-Estado, hallamos que su versión moderna hizo su aparición durante los
distintos reinados europeos de los siglos XV y XVI, cuando los Estados comenzaron
a crear estructuras burocráticas que trascendían los gobernantes del momento.
Estas nuevas estructuras aparecen en la época de transición posterior al feudalismo,
y, se desarrollaron fuera del control del monarca pero adoptadas por el establishment
eclesiástico de la época
La Iglesia y el Estado permanecieron formalmente separados pero al mismo tiempo
unidos a través de arreglos quid pro quo: el Estado brindaba favores
a la Iglesia, y, a cambio, la Iglesia otorgaba al Estado, y aun a sus guerras,
una legitimidad moral. El problema no se hallaba en la teoría cristiana, que
permanecía intacta, del mismo modo que la lo práctico en el mundo real.
Hasta comienzos del siglo XX hallamos Católicos a favor de la resurrección
del poder temporal del Papa. El problema en este caso no se trata de que la
Iglesia va a corromper el Estado; el mayor peligro es el caso opuesto, que la
Iglesia comprometa su misión para dar preferencia a lo solicitado por el Estado.
Algunos escritos políticos del período final de los Escolásticos eran contrarios
a una relación Iglesia-Estado tan cercana, y, en el siglo XVI, hubo trabajos
independientes relacionados con los derechos de la Iglesia y de la familia en
contra el Estado. Algunos de los representantes de estas teorías hasta establecieron
las bases para poder justificar desde un punto de vista moral la resistencia
activa contra el Estado y incluyendo la revolución. Fueron las monarquías europeas
quienes primero establecieron una conexión entre “Romanismo” y “Rebelión” –
un reclamo aun vigente hoy día.
De todos los temas surgidos a fines del medioevo, luego de la Reforma, los
mismos estuvieron confrontados. El talón de Aquiles de algunos de estos movimientos
fue el nacionalismo histórico de facto. Desde sus inicios, este movimiento
adoleció de una constitución internacional y su énfasis en lo vernáculo garantizó
la aparición de bloques de seguidores que sólo repetían el lenguaje del líder.
Este hecho introdujo grandes peligros para la sociedad, como los que se desarrollaron
en la década de 1930 en Alemania. Allí, los cristianos fueron demasiado lentos
para darse cuenta lo que se estaba tramando en su entorno. Hasta el presente,
la fe hace lo posible para superar su “parroquialismo político” y de ese modo
poder ampliar su alcance universal a través de la evangelización.
En ambos casos, el estatismo de estas tendencias religiosas es heterodoxo.
Calvino y Lutero se mantuvieron firmes en su visión de que la Iglesia y el Estado
eran instituciones distintas con funciones distintas ordenadas por Dios. Además,
ya hemos discutido la posición Católica sobre la diferenciación entre la ciudad
de Dios y la del Hombre, cada una con su legítimo y propio reclamo hacia la
autoridad.
Cabe agregar, con relación a la tradición Ortodoxa, la cual también desarrolló
desafortunadas uniones políticas en el pasado con relación al binomio Nación-Estado,
que también se encuentra en el proceso de reconocer sus limitaciones sobre su
constitución nacional y se encuentra trabajando hacia una globalización, una
solidaridad internacional, que coincide con el grado de limitación de dependencia
institucional e interacción del binomio mencionado.
Professor Felice: ¿Qué puede decir sobre los puntos a favor de
estas instituciones?
Padre Sirico: La tradición Protestante posee una cantidad de ministros
que conocen y comprenden el mundo legal, empresario y laboral. En este punto
yace la plausibilidad aparente de la tesis weberiana que considera al Protestantismo
la fuente de la ética capitalista. Es incorrecto este punto de vista porque
tanto la teoría como la práctica y la moralidad de la economía de mercado se
extiende mucho más allá de las ideas desarrolladas durante la Reforma. En este
sentido, Weber también ignora la actividad entrepreneur y la redefine cuando
se aplica en países Católicos.
Sin embargo, debe admitirse que la tradición Protestante previa al siglo XX,
aceptaba la idea de que la comunidad empresarial poseía en sí virtudes muy destacadas.
No se puede comprender los orígenes de la fundación norteamericana sin realizar
la lectura de los sermones de la época. En contraste, el alejamiento y orígenes
aristocráticos dentro del Catolicismo de la antigua “casta sacerdotal” se volvió
más susceptible en desarrollar un desprecio hacia el trabajo y los intereses
burgueses de la sociedad capitalista.
Gran parte de este debate sobre el que la tradición coloca el énfasis en lo
comercial, se convierte en lo que se conoce como “capitalismo”, una expresión
de orígenes marxistas, que resulta arbitrario y artificial fecharla en la época
de la Revolución Industrial. Si se considera a la empresa como basada en la
propiedad privada y a la inversión como capitalismo, se hallarán elementos sobre
esta idea en toda la historia de la civilización misma.
Mucho antes de que los seguidores de Santo Tomás de Aquino incursionaran sobre
la economía con una visión científica, las sociedades producían y comerciaban
basándose en los principios de la economía de mercado. Es preciso darse cuenta
de que, sin un mercado, sin algún tipo de compra y venta, la barbarie y el hambre
serían el estado normal de la situación.
Fue sumamente importante que la gente comprendiera el significado de la economía.
¿Qué fue lo que enseñaron estos tomistas (que realizaron investigaciones sobre
la economía desde un punto de vista científico)? En gran medida lo que la Iglesia
enseña en la actualidad: las limitaciones del Estado como asistente social,
la necesidad de reducir impuestos, los méritos de poseer una moneda estable,
la necesidad de poseer propiedad privada y el derecho de practicar la iniciativa
propia, un justo salario y precios que se aproximen a los del mercado y salarios,
la vocación empresarial,, el derecho de asociación, el imperativo moral de ejercer
el libre comercio. Esta es la tradición Católica en pensamiento, no siempre
puesta en práctica; es la práctica Protestante, no siempre llevada a
cabo en teoría.
Professor Felice: En algún momento, este Liberalismo de la época
del auge medieval fue identificado junto al anticlericalismo del período Liberal
clásico. ¿De qué modo y porqué sucedió esto?
Padre Sirico: En gran medida la Revolución Francesa estuvo relacionada.
En este caso, existió un movimiento que se desarrolló en principio como una
protesta burguesa contra el pago de impuestos y un gobierno opresor, y, por
una serie de errores, terminó altamente destructiva para la propiedad, la libertad
y la vida misma, culminando en otra tiranía aun peor. Hubo muchas declaraciones
sobre libertad (liberté) y fraternidad (fraternité) sin que se
reflexionara de dónde habían surgido esas ideas: no fueron de Robespierre sino
del mismo Cristianismo. La Iglesia se encontraba en la línea de fuego como un
“impedimento” a la libertad. Y, lo sigue estando en este momento.
El Iluminismo – un ambicioso desarrollo intelectual – puede considerarse como
un hecho análogo al de un hijo que hereda una gran fortuna de su padre y la
utiliza para promover la teoría Socialista. Dicha fortuna no hubiera existido
sin el empuje del padre, del mismo modo que sucedió con la mejor época del Iluminismo
que no hubiera existido sin la presencia del Cristianismo – donde el énfasis
estuvo puesto en la razón, la libertad, el conocimiento, los derechos humanos
y el desarrollo cultural. Debido a que el heredero no reflexionó lo suficiente
para comprender de dónde provenía su herencia, prefirió utilizarla con propósitos
malvados.
Por eso creo de suma importancia profundizar nuestra comprensión para poder
diferenciar el significado entre autoridad y poder. Gran parte de los pensadores
de los siglos XVIII y XIX lo comprendieron. Hacia el final de su vida, Frédéric
Bastiat, uno de los más brillantes economistas Liberales franceses del siglo
XIX se convirtió en un Católico muy formal. Sus restos se encuentran en San
Luigi des Francesi en Roma.
Por cierto, muchos pensadores religiosos de este período estaban en contra
de las complicadas alianzas entre la Iglesia y el Estado, aunque no establecían
la diferencia entre la libertad desde un punto de vista legal con el moral.
Es lamentable pero cuando se recuerda al Iluminismo se lo hace generalmente
en un sentido secular.
Durante y con posterioridad al período anteriormente mencionado, parece haberse
ampliado la distancia entre el nuevo mundo de intelectuales Liberales y los
poderosos miembros de la Iglesia. Esta tendencia culmina con Pío IX, quien comenzó
su Papado con una reputación como Liberal y luego se ubica contra esta tendencia
luego de presenciar los peligros del movimiento Socialista revolucionario en
Italia y Francia.
No tengo ningún menosprecio contra este gran Papa (tuvo que enfrentarse con
grandes avatares políticos) pero es obvio que mi simpatía personal se encuentra
junto a los Católicos Liberales del siglo XIX – no con los Modernistas sino
con aquellos que se encontraban en la búsqueda de hallar lo bueno del Iluminismo
e intentando purgar su anticlericalismo y escepticismo. Acton se encontraba
entre ellos, junto al Cardenal Newman y a Antonio Rosmini-Serbati.
Acton y Newman tuvieron presente las raíces cristianas del pensamiento Liberal
y allanaron el camino para lograr una mejor comprensión sobre la profunda influencia
cultural que el Cristianismo podía ejercer en un mundo sin el poder temporal
del pasado. Se debe, sin embargo, recordar que el movimiento Liberal de este
período en su máxima expresión estaba entremezclado con la Modernidad y la noción
del individualismo autónomo. Esto explica las razones por las que tanto Acton
como Newman fueran considerados con cierto grado de escepticismo en su época.
A medida que fue transcurriendo el tiempo, se ha podido comprobar que en su
época ellos vieron verdades que otros no lograron interpretar.
Professor Felice: Usted está recomendando, entonces, que se realice
la lectura de Locke y Jefferson con los ojos de la fe?
Padre Sirico: A veces, la frase “ojos de la fe” implica una visión borrosa,
de manera que en mi opinión dichas lecturas deben realizarse con una comprensión
histórica donde se les incorpore la perspectiva teológica faltante. Se puede
aprender algo de las mismas. Y, se pueden corregir sus pensamientos cuando están
equivocados y colocarlos bajo la luz de una posición Católica mejor desarrollada.
Reconozco que esto parece discutible, pero tanto León XIII como Juan Pablo
II tomaron prestada la noción lockeana sobre la herencia en defensa de los derechos
de propiedad, no solamente con relación a la posesión de tierras sino también
sobre inventos y frutos del trabajo individual. Tanto Rerum Novarum como
Centesimus Annus limitan el derecho de intervención del Estado en la
economía y la sociedad. Estas Encíclicas hacen un llamado a los trabajadores
para que rechacen el Socialismo y la idea de que la relación trabajador-capitalista
está dominada por un conflicto, y, en cambio, apuntan a adoptar una verdadera
libertad en una sociedad en armonía. Esto representa la mejor tradición del
pensamiento Católico: tomar de cualquier tradición lo que es verdadero y, sabiendo
que si es verdadero, es y debe ser parte de una más amplia comprensión cristiana.
La Fe intenta ser sintética sin ser sincrónica. Cuando existe una nueva revelación
de cualquier origen, aun de las ciencias duras, la Iglesia está para suministrar
el marco intelectual que legitimiza el método científico y provee la correctiva
moral del caso. A veces lleva décadas y siglos realizar esta tarea y es por
eso que, para crecer y desarrollarse, se debe permitir una comprensión cristiana
que nunca repudie el pasado pero que siempre construya nuevo conocimiento hacia
la aceptación de Única Verdad de Dios.
Professor Felice: Usted menciona el tema de Lord Acton. Como
paréntesis de nuestra discusión, ¿considera que estuvo correcto o incorrecto
en discutir tan insistentemente sobre la infabilidad papal durante Vaticano
I?
Padre Sirico: Es absolutamente necesario admitir que antes del Concilio
no existía acuerdo sobre cuál debía ser su definición. Aun durante el Concilio
Vaticano I, mientras las discusiones se prolongaban durante meses, no existía
un borrador en circulación para que la gente pudiera examinar su contenido.
Todos sabían que el tema de la infalibilidad papal se encontraba en la agenda
pero nadie sabía cuán amplia o estrecha sería su definición. A nivel personal,
creo que fue un error estratégico de la Curia porque causó confusión,
sospecha y enfrentamientos desmedidos.
La posición de Acton era compartida por muchos Liberales de la época. Y, consideraba
que Pío IX estaba ejerciendo presión sobre una definición de infalibilidad que
no contemplaba la fe y la moral sino más bien la política y la historia, pudiéndose
aplicar en forma retroactiva para santificar todas las acciones temporales de
los Papas anteriores realizadas en el pasado. Existían grupos que consideraban
que el Papa no debía ser únicamente el líder de la Iglesia sino del mundo. Para
Acton esta idea era intolerable.
Finalmente, no se incorporó esta doctrina de la Fe. Luego de que los ánimos
se calmaron, hasta Acton estuvo dispuesto a aceptar el dogma promulgado por
el Concilio. En una carta a su Obispo, poco después del mismo le manifestó:
“No creo que exista una palabra en mis cartas privadas o públicas que contradiga
cualquier doctrina del Concilio, pero si la hubiera, no era lo que quería significar,
y deseo que se lo elimine” (Acton al Obispo James Brown de Shrewsbury, diciembre
16 de 1874). Para los registros, el Concilio manifestó que el Papa no puede
mostrar un error cuando se está refiriendo ex cátedra sobre temas de
la moral y la fe. Si cabe algún comentario, esta doctrina conduce a una restricción
más que a desatar el poder del cargo, y, en el Concilio Vaticano II,
hallamos que la doctrina se encuentra mucho más clara debido al desarrollo de
la idea de Colegiatura.
Acton era un historiador, no un teólogo, y durante el Concilio su interés estuvo
centrado en su propio tema. Sin embargo, la cuestión previa al Concilio no era
política ni histórica sino teológica; un área que Acton no manejaba con profundidad.
Si bien era ortodoxo desde un punto de vista teológico, podría decirse, en este
sentido, que se sometía de manera pasiva a la tradición. Un última instancia,
de los dos, fue Newman el que poseía una comprensión de lo teológico más sofisticada,
y fue precisamente Newman quien puso de relieve la cuestión de la infalibilidad
mucho antes que Acton.
Podría decirse que, durante el debate, Acton actuó de manera algo imprudente,
expresándose de manera muy ostentosa. Sin duda, ocupó un lugar en la historia,
y todo lo que hizo fue con las mejores intenciones mostrando que poseía una
conciencia bien formada. Es un mito que Pío XI lo detestaba, lo trataba con
crueldad o les negó la bendición a sus hijos lo cual se puede comprobar en su
biografía por Roland Hill.
Professor Felice: Irónicamente, se observa que el Papa ha sido
el principal defensor de las libertades a las que Acton dedicó su vida a defender.
Padre Sirico: La Encíclica Centesimus annus en particular califica
dicha defensa trece meses más tarde de la fundación del Instituto Acton en mayo
de 1991. En ese momento nos encontramos en una posición más adecuada para presentar
el documento en un contexto más amplio de la tradición Liberal.
En este documento, Juan Pablo analiza cuáles eran las nuevas tendencias y temas
principales con los que el mundo se estaba enfrentando cien años después de
la (Encíclica) Rerum Novarum de León. Uno es el colapso del Socialismo
que sorprendió a la gente del Vaticano. Del mismo modo que sucede en los círculos
políticos estadounidenses, mucha gente consideró que el Comunismo estaría con
nosotros y que Europa Oriental formaría parte para siempre del bloque soviético.
Al poseer Juan Pablo II una comprensión única del Comunismo, tanto desde la
propia experiencia como de su filosofía, estaba convencido de que esta situación
no se prolongaría por mucho tiempo. Cuando hace un llamado por primera vez para
lograr una Europa unificada, mucha gente pensó que era imposible o que era una
visión mística, pero finalmente se pudo comprobar que no estaba soñando sino
anticipándose a un futuro cercano.
Luego del colapso del Comunismo, la búsqueda se centró en una explicación de
sus fallas espirituales y económicas como también en la preparación de una guía
moral positiva para el futuro. Centesimus Annus suministró ambos, en
lo que puede considerarse una de las más destacadas Encíclicas en la historia
de la Iglesia – y, sin duda, la más famosa en cuanto a lo social. Juan Pablo
II señaló que el problema del Socialismo es antropológico porque niega la libertad,
no toma en cuenta la iniciativa personal, y rechaza la dignidad inherente a
la persona humana. Es aquí donde se puede hallar la elaboración más clara y
abarcativa sobre el mérito de lo comercial y el desarrollo del espíritu empresarial.
Aquí también se encuentra la discusión más profunda sobre subsidiariedad ofrecida
en la historia de la enseñanza oficial de la Iglesia. En este caso, se puede
agregar un principio político viable donde los asuntos políticos y sociales
deben ser manejados por la gente e instituciones directamente relacionadas con
los mismos, para que los niveles más elevados sólo intervengan cuando los inferiores
hayan fracasado en su gestión. De allí, que el Papa traslada el peso de la evidencia
a los niveles más elevados al mismo tiempo que advierte sobre los peligros de
afianzar o institucionalizar en forma permanente tales intervenciones.
En esta Encíclica también se discuten dos formas de capitalismo. La primera,
se encuentra arraigada en la ética cristiana que dispone que todas las cosas
formen parte de la totalidad de la persona humana, y proscribe opciones económicas
y culturales dentro de un marco jurídico. La segunda, se encuentra disociada
de toda esta parte y permite un consumismo desenfrenado. No está de acuerdo
con el término capitalismo y prefiere, en su lugar, economía libre
o economía de empresa. Este tipo de sistema, manifiesta Juan Pablo,
es recomendable para los países que han sobrevivido al Comunismo.
Se refiere en tres ocasiones a un sistema monetario estable y discute sobre
el imperativo moral de incorporar las naciones carenciadas a los círculos de
la división de trabajo e intercambio a través del libre comercio. Cuando se
analizan todas estas expresiones, no se puede evitar pensar que Juan Pablo II
tenía no sólo conocimientos sobre economía sino, particularmente, sobre la literatura
asociada con la ampliamente desarrollada teoría de la Escuela Austriaca.
Professor Felice: Permítame preguntarle sobre el consumismo
y el materialismo en particular. ¿Son estos fenómenos intrínsecos
al capitalismo?
Padre Sirico: El materialismo es un error en cualquier sistema que aparezca.
Puede también manifestarse en el Socialismo. El problema del consumismo puede
interpretarse de diversas maneras. Puede presentarse en una persona que encuentra
su identidad en la adquisición de bienes. Esta gente sale de compras para aliviar
su ansiedad. Este es el modo en que intentan controlar sus vidas.
Sin embargo, existe un problema espiritual que no puede encauzarse a través
de un cambio político sino a través del asesoramiento y conversión religiosos
– un sistema que estimula el endeudamiento financiero – uno en que el valor
del dinero no es estable sino que está inflado – uno que puede rescatar a la
gente de las consecuencias naturales del materialismo.
En todo mi trabajo con jóvenes empresarios el problema del materialismo no
es el más serio. La riqueza obtenida por ellos proviene de su deseo de concretar
un sueño y de perseguirlo sin descanso a través de su servicio a los demás.
Como resultado, su problema no consiste en el conocido deseo de acumular sino
en el fracaso de equilibrar trabajo con vida familiar, o, como mucha gente,
en olvidar los cuidados que necesitan sus almas. En otras palabras, los problemas
espirituales de los poderosos no son distintos de los de los demás.
Debemos recordar que la gente a quien llamamos “pobres” en la actualidad tienen
acceso a una riqueza material mucho más amplia que los poderosos mencionados
en las Escrituras, quienes en aquel entonces poseían conexiones políticas. Cuando
el Evangelio brinda advertencias a los ricos no es con la intención de individualizar
un determinado grupo financiero ni tampoco criticar el estado mental en que
se maneja el sentido materialista de esta cuestión. Sin embargo, la riqueza
ofrece tentaciones, y cometemos un error al pensar que el resto estamos exentos
porque disponemos de menos. Lo cierto es que todos poseemos riquezas
de acuerdo con cualquier parámetro histórico y todos luchamos para obtener
la santidad personal.
San Francisco de Sales escribe sobre la prudencia que debe tener el rico en
el manejo de sus asuntos financieros como ejemplo de disciplina espiritual.
No todas las personas necesitan disponer de todos sus bienes materiales para
alcanzar la salvación; algunos quizás sí y otros no. Todos debemos trabajar
hacia un sendero de salvación que sea consistente con nuestras virtudes y defectos,
que, en definitiva dependerá de la piedad de Dios para alcanzarla. El disponer
materialmente de pocos recursos no implica un pasaporte automático de vida eterna
en el cielo.
Professor Felice: ¿Cuáles antecedentes personales del Papa incidieron
para que esta encíclica fuera posible?
Padre Sirico: El Papa proviene de una tradición filosófica que comparte
ciertos vínculos con la Escuela Austríaca de Economía. El filósofo austriaco
del siglo XIX, Franz Brentano fue el abuelo de dos grandes tradiciones: una
filosófica, y la otra económica. Se debe recordar que Brentano fue un sacerdote
que abandonó sus hábitos, pero que profundizó la tradición tomista-aristotélica
como la mayoría de los filósofos de Viena durante esa época.
Carl Menger, el fundador de la Escuela de Economía de Austria fue un colega
de Brentano y en muchos aspectos su discípulo en la Universidad de Viena. El
pensamiento de Menger nos conduce directamente a dos de los máximos defensores
de la economía libre, Ludwig von Mises y F.A. Hayek, quienes basaron su pensamiento
en lo que consideraban la naturaleza de la persona humana. No eran creyentes,
aunque Hayek, por lo menos, se reconcilió con la Iglesia. Como resultado, su
trabajo final trata con profundidad cuestiones que han desvelado a pensadores
de origen cristiano durante siglos.
La otra tradición proveniente de Brentano se desarrolla más alrededor de la
psicología y la filosofía que en la economía. Entre los que recibieron su influencia
se encuentran Edmundo Husserl, Alfred Schutz y Edith Stein. Uno de los exponentes
más modernos de este punto de vista es Karol Wojtyla quien, cuando era Profesor
de filosofía, escribió un libro The Acting Person que trata sobre la
ubicación de la dimensión subjetiva y acciones realizadas por el ser humano.
El marco abarcador del tema, en este caso, posee la misma raíz tomista presente
en el trabajo de Brentano – se presenta de este modo una superposición.
Professor Felice: El mensaje es que existe un significado en
el mundo económico, no absoluto, pero, de todos modos, importante.
Padre Sirico: Exactamente. El mercado y el mundo comercial representan
una expresión de la evaluación humana, de la comunidad y la solidaridad – de
la gente poniendo al servicio de los demás, por medio del intercambio, sus talentos
y habilidades. Esto es lo que diferencia a los representantes de la Escuela
austriaca de la Escuela neoclásica con su enfoque economista que considera al
hombre algo más o quizás menos que un ser “económico”.
El temor de todos los líderes cristianos con relación a la economía siempre
ha sido que la gente no caiga como instrumento en las fuerzas ciegas de la economía.
Cabe mencionar que dicho temor se concreta cuando se trata de la planificación
central del sistema comunista donde las fuerzas de la economía sí gobiernan
de un modo directo. En un sistema libre, en cambio, dichas fuerzas se restringen
por elección, oportunidad y opciones permitidas por el crecimiento económico.
Aun así, existen en la Iglesia sectores donde se intenta ignorar la existencia
de la Encíclica Centesimus. He visto documentos de las Conferencias de
Obispos que sólo la nombran con elipses omitiendo aquellos pasajes que los incomoda.
¿Cuál es la razón? Una es que la ideología obscurece la mente de mucha gente
con relación a la comprensión de hechos del pasado. Otra comprende la falta
de conocimiento general sobre la tradición del pensamiento europeo de la cual
este documento forma parte. Sobre este tema, mucha gente ha admitido lo siguiente:
“No entiendo esta Encíclica”, lo cual indica que hay mucho trabajo que hacer.
Con frecuencia se escucha que los países de Europa Oriental no estaban preparados
para seguir adelante luego del colapso del Comunismo. Nosotros, en Occidente,
no estábamos preparados a nivel intelectual para considerar siquiera que el
Socialismo no es un sistema viable. Esta política, de una manera o de otra,
fue y es, en la actualidad, la filosofía política predominante en las universidades.
Hemos perdido contacto con nuestras raíces liberales, y personalmente, considero
irónico que sea la Iglesia la que deba ayudar a Occidente a descubrir este hecho
nuevamente.
Professor Felice: Todas estas cuestiones serían mucho más fáciles
si la Iglesia no ocupara un rol en el mundo y sólo tuviera que enfocar los asuntos
trascendentales.
Padre Sirico: Esto es verdad, pero no es posible concretar. La Iglesia
tiene una misión en el mundo debido a que ofrece una fe encarnada, una en que
Dios Mismo tomó forma humana para llevarla a cabo. De manera que no se puede
negar la dimensión humana, y en consecuencia, política del Evangelio. Pero si
no se logra hacer la mezcla correctamente entonces se crea confusión de una
parte o de la otra. Un error sostiene que debemos abandonar el mundo y escapar
del mismo, y el otro, que debemos poseerlo y manejarlo.
El gran avance de la doctrina Cristiana se produce en la época moderna con
la declaración Dignitatis humane. Resulta significativo que este documento
representa la mayor contribución realizada a la Iglesia universal por la Iglesia
norteamericana, a través del trabajo del jesuita, Padre John Courtney Murray.
Su trabajo fue considerado marginal durante muchos años pero varios aspectos
del mismo fueron adoptados por un Concilio ecuménico. Algunas personas no se
dan cuenta de que el movimiento tradicional que entró en cisma en 1985 no sólo
estaba interesado en la Liturgia, sino, también, se asombraron ante la idea
de la libertad religiosa que traía consigo reminiscencias de la Revolución francesa.
En este caso, la mala interpretación se relaciona con el alcance de la aplicación
de libertad religiosa. Como lo estableciera el Padre Murray: “Esto no es un
artículo de fe como de paz. Hemos hallado a través de nuestra experiencia que
la Iglesia prospera en un ambiente libre de imposición religiosa” (“This is
not an article of faith so much as an article of peace: We have found through
experience that the Church thrives in an atmosphere free of religious imposition.”).
Asimismo, se debe destacar que esta posición no se contradice con la Syllabus
de Pío IX que declaró que es un error considerar que la separación de la Iglesia
y del Estado es el único camino permitido – dicho documento deja abierta
la posibilidad de que podría y debería existir este camino como el más aconsejable.
Vaticano II confirma que esta posibilidad representa la realidad actual de la
Iglesia en que ya no posee poder temporal.
Professor Felice: Existen personas que cuestionan en la actualidad
la factibilidad de la libertad religiosa.
Padre Sirico: Muchos gobiernos se sienten amenazados cuando la religión
alcanza demasiado poder cultural. Y, en la situación opuesta, las distintas
Iglesias / credos o tradiciones religiosas, buscan maneras de completar los
objetivos de sus misiones evangélicas y trabajan a través de la política para
lograr sus fines. A nivel personal, no considero que esta tendencia intelectual
sirva como proceso del ideal buscado, como tampoco que la existencia del crimen
sirva para encauzar una ética de vida. Se debe proseguir la lucha para alcanzar
los ideales de libertad religiosa que existieron durante la época de la fundación
de los Estados Unidos y se fueron perfeccionando en gran medida durante mediados
del siglo XX. Los creyentes tienen la obligación moral de luchar por sus libertades
sin importar lo que realiza el Estado.
Ahora bien, la libertad religiosa no pretende que todos nos volvamos agnósticos.
Por el contrario, tenemos la obligación moral de aceptar la verdad – pero si
entran en conflicto la verdad con la percepción que la gente tiene de la verdad,
y eso se desea y se concreta, entonces de se debe buscar un punto
final a ese conflicto a través de la violencia o la coerción, o colocando la
fe de uno (o del otro) en la lista de pagos que realiza el gobierno. Se trabaja
sobre las diferencias y se las debate en la plaza pública. De ninguna manera
se debe imponer la verdad sino, más bien, emplear la libertad para poder proponerla.
El problema real, en este caso, es que el Estado moderno desea desplazar el
rol de la Iglesia en la sociedad y convertirse en objeto de veneración. La razón
por la cual se ha suprimido la oración en la Escuela pública no es para que
los no creyentes se sientan ofendidos sino porque lo secular no desea ninguna
competencia. El Estado moderno realiza grandes reclamos para sí mismo que interfieren
con la conciencia religiosa. Lo mejor que podría sucederles a los creyentes
en la actualidad sería que el Estado abandone sus reclamos crípticos de divinidad
y permitiera más libertad de culto religioso. Pero eso requiere una nueva filosofía
política.
Professor Felice: Otro reclamo al Cristianismo es que resulta
incompatible con una cultura intelectual y artística plena de vitalidad.
Padre Sirico: Esto nuevamente es una caricatura que se remonta a la
época del Iluminismo, un período que se ofreció al mundo el premio de brindar
una mejor comprensión de la libertad humana, pero que, tristemente, dejó una
marca secular en el mundo. Lo cierto es que cualquiera sea el área que se analiza,
sea en arte, arquitectura, ciencia o la universidad, sus orígenes se hallan
en el Cristianismo. Con relación a este tema, recomiendo de manera especial
el extraordinario trabajo de Lord Acton sobre la demostración de los orígenes
cristianos de libertad y su civilización.
Aun en la época de la Inquisición, por más penosa e inhumana que ha sido, existía
un sistema de averiguación con presentación de la evidencia y la posibilidad
de exoneración al acusado. Era un sistema primitivo, pero ¿en comparación con
cuál otro sistema? Fuera del Cristianismo, no existían otras estructuras – sólo
era válida la regla de violencia de masas y conquista, o, la de los mandatos
arbitrarios puramente legales.
Al analizar la historia, los principios morales nunca deben flexibilizarse,
aunque, al mismo tiempo resulte instructivo considerar el contexto histórico
y notar su progreso cuando se presenta. La historia del Cristianismo es una
de progreso y desarrollo, con altibajos y regresiones a lo largo del camino,
un proceso donde lentamente somos más fieles a la esencia espiritual, filosófica
y antropológica de la Fe.
Professor Felice: Sin embargo, Lord Acton de ninguna manera puede
considerarse un apologista no crítico sobre el rol del Cristianismo en la Historia.
Padre Sirico: Lord Acton representa de muchas maneras una conciencia
cristiana de la historia y su época. Escribió durante el período victoriano
sobre la urgencia moral de la Iglesia para llegar a buen término con los errores
pasados cometidos por los cristianos sobre asuntos temporales. De todos modos,
vio la profunda necesidad de que la Iglesia se hiciera moralmente responsable
de cada acto coercitivo injusto en la historia.
El día de penitencia de Juan Pablo II durante el Jubileo (segundo domingo de
Adviento) es una reivindicación de Acton en ciertos aspectos. El Papa es un
testigo de la Fe que, luego de un siglo de Comunismo y de masacres injustificadas
por los Estados seculares, la Iglesia aun considera la necesidad de ofrecer
un acto de contrición por el comportamiento de algunos de sus líderes y seguidores
del pasado. Esto es algo bueno y un ejemplo para el mundo.
Al mismo tiempo, es importante recordar que Acton escribía mucho antes de que
sucedieran las atrocidades del Comunismo y el Nazismo, destacando que sostuvo
que el colectivismo traería consigo gran sufrimiento humano a nivel masivo.
Su esperanza era que la Iglesia pudiera aclarar su propia conciencia para poder
ubicarse en una posición ideal para acusar con un dedo al mundo dedo para condenar
los crímenes donde quiera y como fuera que hubieran sucedido. Mi opinión es
que, en nuestros días, nos debemos sentir complacidos del record que lleva la
Iglesia en defensa de los derechos humanos.
Resulta interesante observar cómo la mente secular es tan duramente crítica
de los problemas ocurridos en el pasado por la Iglesia aun cuando se enfrentó
con la realidad del Comunismo, la más colosal manifestación de la maldad humana
ocurrida durante nuestra generación. Este grupo se mantiene en silencio con
relación al aborto y a los ataques sobre Bioética que se está produciendo en
el mundo actual. Esta hipocresía revela el odio hacia la religión y lo trascendental.
Professor Felice: En la actualidad, especialmente en el mundo
académico se encuentran personas que rechazan la verdad de la fe religiosa y
se mofan de la moralidad cristiana. Y, la universidad parece existir dentro
de un marco de ateismo práctico.
Padre Sirico: Es una arrogancia intelectual que sostiene y apoya tal
presunción. Se supone que los intelectuales de las Ciencias Sociales deben ser
conscientes y estar preocupados por los orígenes y motivación presentes en las
acciones y cambios de los asuntos humanos. Sin excepción, cada sociedad en la
historia del mundo ha sido religiosa en sus orígenes, de un modo u otro. La
razón es porque la gente se inclina de manera natural a la búsqueda de su propia
trascendencia. El modo en que lo logran revela en gran medida las presunciones
básicas que conducen al cambio cultural, social y político. Sin embargo, pocos
intelectuales en la actualidad saben sobre religión más allá de que, condujo
a las Cruzadas y a la quema de brujas, y, en consecuencia, debe ser descartada.
Mientras tanto, los intelectuales que estudian los misterios de la Fe seriamente
y la señalan como una importante fuente de verdad, son tratados como no científicos
o aficionados a irrelevancias. En la cultura moderna, existe un rechazo exagerado
sobre que las sociedades en sus raíces más profundas son religiosas. Y en lo
académico, es como si una deliberada ignorancia de que una fuerza primigenia
sea llevada como una insignia de honor en la historia de la humanidad. ¿Porqué
es esto? Creo que representa un tipo de rebelión de la moralidad como también
de la institucionalización masiva del primer pecado en el Jardín: el deseo de
elaborar los estándares éticos que conforman los deseos y prácticas personales.
Dejando de lado el origen de esta situación, entre sus múltiples efectos más
desafortunados se observa que los intelectuales modernos se escudan detrás de
la negativa de realizar su aprendizaje directamente de teólogos e historiadores
religiosos. Al mismo tiempo, los teólogos y Profesores de los Seminarios ofrecidos
se sienten apartados del eje central de la comunidad académica, de modo que
ellos también sienten que no pueden generar conocimiento de economistas e historiadores
que trabajan en el mundo académico.
Recuerdo una ocasión, cuando conversaba con un grupo de economistas y un Premio
Nóbel presente en el encuentro objetó mis puntos de vista religiosos. Le recordé
entonces que su profesión había sido fundada por sacerdotes con conocimientos
en Teología. Del mismo modo, entre algunos Conservadores, existe la pretensión
de que la autoridad religiosa se convierte en forma automática en una expresión
de sabiduría económica y política. Lo cierto es que es necesario comprender
tanto los orígenes teológicos de las ciencias económicas como también comprender
la ciencia como un campo de investigación independiente y legítimo del cual
toda la gente con principios religiosos pueda aprender.
Professor Felice: ¿Cree usted que la vida intelectual siempre
ha proyectado tentaciones de arrogancia?
Padre Sirico: La pretensión de tener conocimiento es un antiguo problema
y uno que, sin duda, es de gran importancia para los estudiosos, pero esta actitud
ha sido liberada en la actualidad debido a que la Teología, como disciplina,
se ha desplomado en estas épocas difíciles. La situación actual es muy distinta
a la que prevalecía durante el medioevo, donde la universidad era el lugar donde
se realizaba el gran intercambio interdisciplinario y donde la Teología era
considerada el paraguas intelectual de cualquier otra ciencia.
Dado que esto no es más así, todos los controles de continuidad en extravagancias
intelectuales se han quitado. Se observa actualmente gran cantidad de tontería
patentada enmascarada como ciencia. Como ejemplo se puede mencionar el creciente
movimiento que permite las relaciones sexuales entre psicólogos y sus pacientes
como forma de terapia, o en el movimiento de legitimación de la pedofilia. Al
mismo tiempo, se observa la reintroducción por la puerta trasera de una pseudo
religión en temas como el movimiento ambientalista radical o la nueva atracción
de la práctica de brujería en los campus universitarios, entre las extrañas
tendencias.
Professor Felice: ¿Qué existe sobre lo novedoso de esta tendencia
y qué representa simplemente una recapitulación de antiguos errores?
Padre Sirico: La herejía, para utilizar un término fuera de moda pero
que tiene un significado preciso en la historia de las ideas, se la puede reconocer
en cualquier época. Pero, a nivel personal, lo que considero es distinta en
nuestra época resulta de esta tendencia de rechazar la posibilidad de que exista
una ética objetiva, comprensible e universal. No vimos esto en la Roma
antigua. Tampoco en la historia del Cristianismo aparte de una cantidad de cultos
maníacos en el siglo XV que consideraban que no era necesaria la existencia
de la ley, o que los caprichos y la moral eran indistintos. Estos cultos no
tuvieron larga vida.
¿Y en la actualidad? Se alienta que la gente identifique su propio comportamiento
de acuerdo a pautas morales, eliminando por completo la idea de que debe existir
un parámetro objetivo al que todos deben aspirar. Cada uno debe inventar su
propia moral, y el resultado práctico, es que no existe una moral que se imponga
en forma privada, y, como resultado, el Estado llena el vacío con edictos políticos.
En la memoria de la gente existía una reconocida frase. La gente decía: “Soy
un mal Católico”. Su evidente hipocresía era el homenaje que sus vicios pagaban
con relación a la existencia de la virtud. Pero en la actualidad no tenemos
“malos” Católicos – tenemos Católicos “disidentes”. Son personas que no llegaron
a cumplir sus designios y decidieron que su condición no es en realidad un problema
a resolver sino una protesta contra la autoridad. Nuevamente, la ausencia de
múltiples autoridades privadas alienta la creación de una única autoridad, la
del Estado.
Professor Felice: Es ciertamente el caso de la ética socialista
que eleva la igualdad como un ideal que sobrevive y progresa bajo una autoridad
única.
Padre Sirico: El Socialismo es un buen ejemplo de un mito que debería
haber sido erradicado hace mucho tiempo basándose en la evidencia disponible.
Sin embargo, sobrevive porque la ideología socialista juega, en todas las manos,
los errores que los intelectuales se sienten tentados de aceptar. Estimula a
hombres brillantes a imaginarse dictadores y planificadores sociales para rediseñar
la naturaleza humana de acuerdo con sus sueños. Sostiene la posibilidad de alcanzar
un conocimiento secreto bajo la forma de un plan central que sólo conocen unos
pocos y así usar el poder para convertir sus aspiraciones en realidad. Brinda
las ya conocidas y tediosas nociones con relación a la dignidad humana y los
derechos humanos.
También es interesante considerar las dos grandes formas de Socialismo que
sobreviven en la actualidad. La primera, trata al mundo material como una sola
realidad y todo lo externo a ella como mito. Esta es una manera convencional
del Socialismo pseudo científico que se encuentran en los Departamentos de Ciencias
Políticas de las universidades. La otra manera, considera al mundo material
maligno y fomenta la adopción de la pobreza y lo estético para el medio ambiente.
En este caso su origen se encuentra en la profunda animosidad hacia la tecnología,
la industrialización y el comercio.
En esta extraña vacilación ideológica entre el extremo materialismo y el anti-materialismo,
se pierde la comprensión cristiana de las cosas como se la describe en una obra
de San Agustín, La ciudad de Dios. En lugar de ver al mundo como perteneciente
a Dios y considerado por Él, bueno, tomando al ser humano como la máxima creación
de Dios, en forma alternativa se pide que, tanto se rinda culto como se odie
al mundo.
Y la razón para este proceder se relaciona con este moderno gnosticismo llamado
“Socialismo”. Se supone que los estudiantes deben sentarse a los pies de sus
profesores para descubrir enseñanzas secretas, las cuales son en realidad falsedad
y mentira. No es de extrañar que los alumnos egresen de las universidades en
la actualidad sin nada parecido a la sabiduría que originalmente inspiró la
fundación de las mismas.
Professor Felice: ¿De qué manera está respondiendo el Instituto
Acton a este problema?
Padre Sirico: Parte de nuestra misión es restaurar el antiguo sentido
de la Academia en tiempos modernos. Intentamos derribar los muros que prohíben
el intercambio entre el mundo secular y religioso ortodoxo. No podemos recrear
la Universidad de Salamanca del siglo XVI, dado el movimiento proyectivo del
tiempo. A cambio, se utilizan todos los medios tecnológicos y financieros disponibles
que suministren una infraestructura de servicios de apoyo académicos para los
individuos que comprenden y practican la Fe dentro de la Academia.
Esta gente se encuentra a menudo debidamente preparada, y, en consecuencia,
si aplican la Fe dentro de sus respectivas profesiones de manera que sus ideas
sean tomadas seriamente, deben buscar canales independientes para la enseñanza
y el aprendizaje. En el Instituto Acton se ofrecen foros y canales para publicación,
como también la oportunidad para que los estudiantes aprendan del claustro,
quien no levantan muros artificiales, por ejemplo, entre la economía y la religión.
Se acepta el antiguo modelo escolástico referida a que cualquier verdad se
interrelaciona y conecta a una Verdad Única, y se intenta aplicar dicha idea
en todos los programas de estudios, con especialidad en Economía y Política
Social. En nuestros tiempos, la división entre las áreas del aprendizaje de
lo sagrado y lo secular de muchos modos ha ido demasiado lejos.
Los Escolásticos consideraban que cuando estaban realizando un trabajo científico,
por ejemplo, de astronomía, iban descubriendo algo más sobre Dios, de la misma
manera que lo hacen los Teólogos. Lo mismo hacían con economía. Cuando San Bernardino
escribe sus ensayos sobre el valor del dinero, al mismo tiempo que realizaba
su tarea evangelizadora, tenía la certeza de haber descubierto algo sobre la
ley natural de la que Dios es el autor.
Si una persona está realizando una buena tarea en lo social, político o teoría
económica, dicha persona, a su vez, está descubriendo nuevos aspectos del modo
en que funciona el mundo creado por Dios. Se puede decir que está redescubriendo
nuevas aplicaciones de la ley natural. Cuando se agrega la dimensión ética,
se genera la investigación teórica que es aun más valiosa. A menudo, los pensadores
religiosos trabajan en forma aislada de los trabajadores sociales, mientras
que los expertos en ciencias sociales se encuentran aislados de un pensamiento
ético y religioso bien desarrollado. El modo de lograr una mayor reconciliación
entre ambos es unir ambas partes en una atmósfera de búsqueda intelectual libre.
Professor Felice: Sin embargo, la poca gente que ha seguido el
trabajo del Instituto Acton, lo considera novedoso.
Padre Sirico: El espíritu es recuperar una visión de la sociedad que
sea más armónica aunque esta aplicación sea exclusiva de nuestro tiempo. Se
intenta combinar el desarrollo más moderno en materia de Teología, de enseñanza
social y de ciencias sociales. No debemos temer el ingreso a los círculos
intelectuales donde nuestras ideas no sean bien acogidas. Tampoco a los círculos
teológicos donde el pensamiento económico moderno no es conocido porque se lo
ha anulado. En la actualidad, soy la persona de más edad en el staff del Instituto,
lo cual indica que es imposible pensar que sea considerado un hogar para personas
en vías de envejecimiento aturdidas por el estado actual del mundo.
La Encarnación es el modelo de nuestra espiritualidad que debe ser considerado
el de nuestra estrategia intelectual también. Esto es lo que realizó Nuestro
Señor: el Evangelio de Juan dice que El vino a los suyos. A nosotros,
también, se nos ha ubicado aquí en estos tiempos para cumplir ciertos propósitos
específicos y los traicionamos si no necesitamos nada excepto anhelar “las viejas
épocas”. En la actualidad, se están viviendo épocas de progreso económico y
restauración espiritual y es necesario llegar a un acuerdo para relacionar ambos.
Esto puede ser un trabajo frustrante. Algunos círculos religiosos no le agradan
tener que abordar temas científicos complicados o pensamientos económicos de
avanzada, y, por cierto, Wall Street rara vez se siente dispuesto a escuchar
que existen obligaciones morales que se extienden más allá de lo primordial.
A pesar de lo expuesto, nuestra intención no es retroceder o educar a un reducido
grupo de gente convencidos de que tenemos razón y que los demás están equivocados.
Siempre he creído que una de nuestras prioridades radica en brindar el mensaje
al público más amplio de cualquier manera posible. Si ello significa escribir
al New York Times o aparecer en la Radio Nacional, debemos hacerlo. Esto
también resulta favorable para nosotros, porque la exposición a los medios nos
ayuda a mantenernos responsables y disponibles, en constante alerta por las
barreras con las que nos enfrentamos. Asimismo, debemos mantenernos entre nosotros
aun si ello significa no ser bien recibidos. Estos tiempos son muy estimulantes
para vivir.
Professor Felice: ¿Cuáles tendencias considera usted las más
alentadoras?
Padre Sirico: Desde un punto de vista político, el colapso del Comunismo
fue increíble de observar. Durante los mismos meses en que se fundaba el Instituto
Acton se producía la caída del muro de Berlín. Mucha gente no recuerda hoy día
la Guerra Fría pero eran días donde todos vivían con el temor de una aniquilación
nuclear – eran épocas en que se dependía de la sabiduría y la prudencia de los
líderes para proteger a los habitantes de un desastre total. Estos temores en
gran medida se han disipado desde la finalización de la Guerra Fría, y, cuando
se piensa en las libertades obtenidas por la gente de Rusia, de los países del
Europa Oriental y de América Latina, no se puede evitar sentirse alentado y
estimulado.
No debe olvidarse que la fuerza desencadenante que hizo posible esta situación
fue más religiosa que económica y política. El sistema económico del Socialismo
no había funcionado por décadas y esta realidad era difícil de aceptar. El sistema,
oficialmente ateo, libraba una guerra no sólo contra las leyes económicas sino
también contra las intuiciones religiosas del hombre. En ese estado dicho sistema
no podía durar.
El Papa tenía el profundo convencimiento que era su misión personal tener que
enfrentarse a tiranos y exigirles el reconocimiento de los derechos humanos.
En ningún momento dudó sobre su convicción de lo errado del Comunismo y que
dicho sistema no podía durar. Su fortaleza inspiró a los disidentes políticos
en el mundo. A esto, debe también agregarse el poder de la oración, y
que, en efecto, la caída de la Unión Soviética fue la respuesta a las oraciones
de millones de personas en todo el mundo.
A partir de ese momento, se ha podido disfrutar de una nueva y maravillosa
oportunidad de evangelización a nivel mundial como también de otras para lograr
la cooperación ecuménica sobre temas políticos y teológicos. El movimiento ecuménico
ya no se encuentra dominado por un grupo de teólogos heterodoxos dirigidos hacia
otro grupo de teólogos heterodoxos. En la actualidad, los creyentes ortodoxos
provenientes de una amplia variedad de tradiciones, trabajan en forma conjunta
en temas como el aborto, los derechos humanos y temas éticos relacionados con
la sexualidad.
En el ámbito de la economía, no existe otro competidor serio que suplante la
economía de mercado, la cual, se reconoce ampliamente como el mecanismo más
productivo que el mundo haya conocido para elevar el nivel de vida de todas
las clases sociales y que permite participar a todos, hasta un cierto nivel,
del proceso económico. Considero que, lo que aun no alcanzamos a comprender,
es que los mercados constituyen algo más que un simple sistema de organización
de la producción y distribución; los mismos son una manifestación de solidaridad
humana, el origen del sostenimiento del derecho de iniciativa económica.
Todos estos eventos han sucedido en la historia reciente y ofrecen suficientes
razones para confiar en el futuro. La esperanza, no debemos olvidar, es una
virtud cristiana que debe ser cultivada para poder desarrollar la propia perspectiva
personal del individuo en todas sus actividades vocacionales y espirituales.
Professor Felice: La principal crítica de las sociedades post-comunistas
es que las mismas han incurrido en distintos tipos de error: desde un Comunismo
exacerbado a un Capitalismo decadente.
Padre Sirico: Al realizar estas observaciones sobre el Capitalismo existente,
las críticas deben encuadrarse correctamente para evitar dirigirlas contra el
sistema de libertad económica como tal, sino, a cambio, más bien hacia los valores
de aquellos que echan a perder dicha libertad. La ética capitalista debe ser
templada por la tradición, la moral, el respeto por las formas establecidas
del pasado y por un compromiso cívico activo. La verdad económica sobre el hombre
es verdadera, pero no es la única verdad. Los mercados no contienen dentro
de sí mismos una lógica moral; la misma debe ser suministrada por la fe y la
razón.
Nunca se debe menospreciar el deseo de la gente de vivir más cómodamente que
lo hace en la actualidad. Las mejoras observadas en los estilos de vida son
acordes con la promoción de los derechos humanos y la dignidad humana. Habitualmente
mantengo conversaciones con diversos pensadores religiosos que no consideran
nada superficial la aparente vocación empresarial y la existencia de riquezas
creadas a través de una percepción capitalista. De manera análoga, las Sagradas
Escrituras y los escritores sobre espiritualidad previenen, de manera constante,
que la riqueza y los estándares de vida no constituyen un medio de salvación.
Resulta irónico que aquellos que toman en cuenta la riqueza desaprobándola,
a su vez, y con frecuencia, lo hacen porque ellos mismos la ven como un fin
y perciben que dicho fin se encuentra vacío. Reconocen su superficialidad. Pero
ésta no es la única manera de considerar la riqueza. Al considerarla un medio,
puede vérsela como un modo de aumentar el conocimiento y la mejoría humana a
través de la caridad, la inversión y la filantropía. La tragedia sobreviene
cuando una persona, que ha producido en gran cantidad, considera que la riqueza
constituye únicamente la finalidad de dicho estado. No puede ni debe.
La riqueza puede ser enceguecedora o puede ser un medio para realizar grandes
trabajos. Depende de lo que cada uno haga con ella.
Professor Felice: ¿En caso de existir, qué peligros especiales
se asocian con las nuevas tecnologías?
Padre Sirico: Si se llega a las nuevas tecnologías como un analfabeto
moral por cierto tenemos un problema. Pero el problema no es por la tecnología.
El problema es de naturaleza moral. La tecnología no nos indica cuáles son las
prioridades ni tampoco qué hacer en este caso. Sólo nos ofrece la oportunidad
de realizar aquello que deseamos hacer más eficientemente. De manera
que, cuando se nos presentan nuevas alternativas y nuevos medios sin un sustento
moral, el resultado es un caos ético.
Por ejemplo, Internet ha suministrado un medio más fácil de obtener acceso
a un contenido moralmente impuro, pero la sociedad siempre ha tenido un contenido
similar disponible y nunca nos hemos podido liberar de la necesidad de elegir
entre el bien o el mal. La llegada de Internet no cambia la naturaleza de la
elección en absoluto. Por eso, la libertad, que permite que los avances tecnológicos
sean posibles, debe subsistir dentro de un amplio marco moral.
La tecnología ha ayudado en la diseminación del odio y del mal, pero también
ha colaborado en la divulgación del Evangelio. No existen nuevos problemas morales
en la actualidad. Son los mismos problemas morales que aparecen en nuevas
situaciones. El problema de Internet no es que envía el contenido del mensaje
rápidamente sino que trata acerca de la lujuria. Aquellos que creen que pueden
de alguna manera limitar su contenido al permitir que el gobierno ejerza el
poder de censura hallarán que esta postura producirá el efecto contrario. Los
padres y empleadores se encuentran en una mejor posición para definir los límites.
En cuanto a los que realizan predicciones sobre la condena social o la salvación
como resultado de la tecnología piensan del mismo modo que aquellos que pensaron
que el teléfono podría finalizar con el lenguaje escrito. Otros, en cambio,
creyeron que dicho invento sería el fin de la soledad. Por cierto, la tecnología
rara vez genera un cambio social revolucionario y nunca altera la naturaleza
humana – únicamente conduce a cambios prácticos en el modo que realizamos las
cosas diariamente.
Professor Felice: Sus comentarios sobre la presencia de principios
éticos en el capitalismo siempre parecen volver al tema de las opciones de la
persona actuante.
Padre Sirico: Los periódicos y textos proliferan en definiciones y preceptos
sobre “ética comercial” y “ética social”, pero una vez profundizado el alcance
de su terminología, se observa que son simplemente códigos para definir otras
formas de intervención gubernamental. No siempre pero con frecuencia. Mi opinión
es que resulta de mayor utilidad considerar la ética comercial y la ética social,
cualesquiera sean su verdadera definición, como extensiones de la ética personal.
La persona es tanto individual como social, y actúa sobre sí misma pero nunca
sin perjudicar la vida de los demás. Toda nuestra vida comprende trabajar sobre
estas dos dimensiones de nuestra naturaleza. Cualquier estructura económica
o política debe tener en cuenta esta realidad. Es por eso que el individualismo
extremo y el colectivismo radical son ambos contrarios a nuestra naturaleza.
Si se desea lograr una buena ética comercial es necesario cultivar la ética
personal. Si se desea justicia social y ética social, se debe cultivar lo moral
en el nivel más interno de la sociedad. Así, que, en efecto, el proceso siempre
vuelve a la persona misma.
Professor Felice: No nos hemos referido todavía a la postura
sobre medio ambiente que ha generado profundas implicancias en las distintas
iglesias.
Padre Sirico: Existe gran cantidad de fundaciones con buen apoyo financiero
que buscan crear una eco-Teología o una eco-espiritualidad. Algunos aspectos
de estos movimientos no presentan ningún tipo de objeciones. Aun dentro del
Cristianismo, San Francisco es considerada una persona que expresa su amor por
Dios a través del amor por Su Creación. Pero, con frecuencia, se olvida que
San Francisco no es únicamente el patrono de la Ecología sino también de los
comerciantes. Y, su responsabilidad, es cuidar los recursos de la tierra y convertirlos
para uso productivo.
En eco-teología, existe una teoría sobre la vida y la espiritualidad que no
apunta a la persona sino a todo lo demás, y, esa postura generalmente considera
que entre el hombre y la naturaleza existen conflictos fuera de control. De
allí que, se designe al hombre como el perdedor de esta contienda. Algunos representantes
radicales de este movimiento tienen el convencimiento de que el medio ambiente
estaría en mejores condiciones si el hombre no existiera, y, poseen una marcada
ignorancia para ignorar la crueldad presente en el medio ambiente virgen.
Esto no es más que un nuevo Maniqueísmo versión modificada del Gnosticismo.
Los discípulos de Manes creían que era perjudicial alterar la naturaleza. Sus
altos sacerdotes se sentaban bajo los árboles para esperar que cayeran los melones.
De manera que, realmente es una teoría alocada y radical, que intenta insertarse
en el Cristianismo. El Instituto Acton ha intentado contrarrestar la propaganda
de los ambientalistas de Izquierda y su tentativa de bautizar lo que parece
ser, a mi entender, una idea pagana. Y hemos obtenido bastante éxito.
Recuerdo cuando estuve en Nicaragua justo después de la caída del Comunismo.
Violeta Chamorro asumía como Presidente y había gente marchando en las calles.
Me acerqué para hablarles. Sabían que era sacerdote pero desconocían que me
encontraba allí como amigo de Chamorro. Les pregunté qué iban a hacer ahora
que los Comunistas no ejercían más su poder, y un hombre me respondió: “Vamos
a Estados Unidos para comprometernos con el movimiento del medio ambiente”.
En el momento que lo decía visualicé todo el escenario. Este movimiento es
otro acto de una obra (teatral) más extensa. Los extras y actores son distintos
pero la obra es la misma. La idea de Marx es que la sociedad está dominada por
el conflicto y la hostilidad, principalmente entre trabajadores y capitalistas.
La idea no es más viable, de manera que el modelo marxista ha sido modificado
para así poder asumir un conflicto ingobernable entre el hombre y la naturaleza.
Del mismo modo, las Feministas asumen el mismo tipo de conflicto entre el hombre
y la mujer. Esto representa un repudio total de la visión judeocristiana del
mundo.
Professor Felice: ¿Cuál es la visión bíblica sobre el medio ambiente?
Padre Sirico: Se puede acudir a la Biblia donde la familia humana tiene
dominio sobre la naturaleza – es decir, que ejerce su administración a través
de la posesión. Este hecho también es demostrable en Agustín al referirse
a la comprensión cristiana con relación al trabajo en la que rechazaba la idea
de que las plantas y los animales poseían iguales derechos que las personas.
Ridiculizaba la idea de que la matanza de animales fuera equivalente a un asesinato.
Los animales no poseen derechos, pero, no debemos abusar de ellos porque esta
actitud nos rebaja. No debemos tratar a los animales como ellos lo hacen entre
ellos.
Existe una interdependencia natural entre el empresario y el trabajador, entre
el hombre y la mujer, y, entre el hombre y la naturaleza. De allí, que nuestro
interés es tener un medio ambiente limpio, pero la manera de lograrlo es librando
la creatividad y la inteligencia humana. Cuando se obstruye y regula dicho conocimiento,
se distorsionan los valores y provoca que las personas abuse de aquello que
no se valora. Esta es la causa de muchos problemas del medio ambiente en la
actualidad.
Aquí es donde aparece la verdad religiosa, porque “The earth is the Lord´s
and the fullness thereof” (“La tierra pertenece al Señor y todo lo que en ella
está contenido”). La belleza de la naturaleza debe ser contemplada con asombro
y se la debe utilizar con sabiduría, en concordancia con nuestra razón e inteligencia.
Esto se concreta con la posesión individual de recursos. Sin embargo, el movimiento
político conocido como ambientalismo, consiste en la habilidad del hombre
de disponer, controlar y limpiar el medio ambiente.
Todos los días, cuando digo Misa, durante la Consagración me refiero al pan
y al vino como “la labor realizada por las manos”. Un sacerdote italiano me
enseñó que resulta significativo que Nuestro Señor no utilizara un tallo de
trigo ni uvas en la Última Cena, elementos provenientes de la naturaleza en
su forma más pura. El Señor los utilizó, convertidos para uso del hombre, luego
de un proceso de producción, y son, a su vez, transformados por Su poder para
convertirse en Cuerpo y Sangre de Cristo.
Professor Felice: El ambientalismo espiritual puede ser la herejía
actualmente de moda, pero en la década de los ochenta era la Teología de la
liberación.
Padre Sirico: Era una nueva manera de hacer Teología y se enseñaba en
casi todos los Seminarios. Los libros de sus teóricos más destacados se vendían
al por mayor. Los movimientos de la guerrilla en América Latina se organizaron
alrededor de esta idea, que es otro ejemplo del marxismo purificado. Y, de repente,
todo este movimiento colapsó cuando fue refutado intelectualmente, y, en la
actualidad, se lo menciona como un breve período en la historia de las ideas
religiosas. Algún día se hará lo mismo con el ambientalismo.
Professor Felice: Otro movimiento de moda actualmente es el trabajo
infantil en el Tercer Mundo.
Padre Sirico: Este tema generalmente se relaciona con el desarrollo
económico lo cual requiere mucho estudio y reflexión. Por desgracia, muchos
líderes religiosos lo consideran un problema de los derechos humanos que puede
resolverse únicamente a través de la legislación internacional y la generosidad.
En efecto, la mayoría cree que la gente recibirá ayuda a través de la generosidad
de los demás.
Lo cierto es que, cuando se analizan los períodos históricos donde se presentan
los más destacados avances en lo material y la salud, se observa que los mismos
se han producido a través de la maquinaria productiva de la economía de mercado.
Si se observa el acceso a los servicios médicos, alimentación, vestimenta y
transporte durante los últimos 150 años, los mismos representan un destacado
índice de bienestar por encima de la pobreza. En caso de que se desee extender
esta información a aquellas áreas que no han sufrido el impacto todavía, debe
admitirse que ni la más caritativa institución puede realizar lo que consigue
el comercio. Esto es innegable.
Aquellos países en vías de desarrollo donde la gente joven trabaja en fábricas
están dominados por sistemas de gobierno mercantilistas. La presencia de las
compañías multinacionales dentro de sus fronteras es una evidencia positiva
de que el país se encuentra en el proceso de emerger lentamente de la pobreza
para lograr el desarrollo. Al comienzo de este proceso, existen oportunidades
de empleo para todos, hecho que no existía previamente.
La prosperidad es lo que hace posible que la gente joven no desee trabajar
y que prefiera, a cambio, ir a la escuela. Los países capitalistas avanzados
encuentran que la mano de obra calificada es más valiosa para la producción
que la que no tiene experiencia, y es la causa que la mayoría de la gente joven
prefiera otras actividades a trabajar full-time. Pero, la mayoría de los países
pobres no disponen de este lujo, de manera que, la alternativa del trabajo poco
remunerado para la gente joven no se encuentra en la educación sino en la pobreza
y el hambre. La gente del Tercer Mundo llega a realizar actividades y trabajos
bajo condiciones que en los países desarrollados se consideran intolerables.
Esto refleja el estado actual de desarrollo en dichos países.
Si se hace lo imposible para que las compañías realicen negocios en los países
en vías de desarrollo destruyendo su base trabajadora, también se está destruyendo
las prospectivas de sus economías. Para remediar esta situación, no se debe
abolir el trabajo infantil a través de leyes sino por de facto, a través
del progreso económico. También se debe examinar las motivaciones existentes
en estos grupos que ejercen presión para lograr una legislación internacional.
La mayoría son sindicatos que poseen intereses financieros, no sobre derechos
humanos, sino relacionados con la eliminación de la competitividad de productos
provenientes del exterior.
Professor Felice: ¿Es Estados Unidos culpable en algún modo del
compromiso contraído hacia los pobres en los países en vías de desarrollo?
Padre Sirico: En efecto. Estados Unidos posee un sistema de tarifas
y regulaciones diseñados para excluir productos provenientes del Tercer Mundo
y penalizan a las compañías norteamericanas que van a dichos países a instalar
fábricas. Esto no sólo perjudica a los consumidores norteamericanos sino a las
mismas compañías; establece una barrera legal para el desarrollo de dichos países.
Esto es inmoral evidentemente. Si no se hiciera nada excepto reducir barreras
comerciales se podría observar una notable prosperidad. En este momento, la
retórica de los Estados Unidos sobre libre comercio es inconsistente con la
realidad proteccionista.
Deseo agregar algo sobre las sanciones dado que se relaciona con el tema. Estados
Unidos impone pequeñas y grandes sanciones contra más de 100 países como en
el caso de Yugoslavia. Cuba, Libia e Irak, donde se produjo la muerte de más
de medio millón de niños menores de 5 años, de acuerdo con los datos de Naciones
Unidas.
Las sanciones no funcionan para lograr un objetivo político. Dan como resultado
al brindar al tirano que se tiene en la mira y es un demonio internacional –
una herramienta esencial para permanecer en el poder. Las sanciones norteamericanas
contra Cuba, por ejemplo, le han dado una mayor victoria propagandística a Fidel
Castro. También, las sanciones son inmorales porque castigan a los ciudadanos
y no a los gobiernos. He viajado por Cuba y China y otros países con gobiernos
represores y nunca un habitante me ha dicho: “Podré recibir ayuda si Estados
Unidos impone o ejerce mayor presión sobre el embargo comercial.”
En caso de guerra, es comprensible la existencia de sanciones, pero las mismas
deben ser temporarias y diseñadas para lograr un determinado fin. No deben generar
enfrentamientos innecesarios. Se debe tener en cuenta de que el comercio es
la base de nuestro contacto cultural con dichos países y la única esperanza
que posee la gente para mejorar su vida. El comercio trae consigo la esperanza
de las instituciones cívicas representativas capaces de generar movimientos
políticos contra el gobierno. En cuanto a mi punto de vista, si las sanciones
norteamericanas han herido hasta a un niño inocente, es causa suficiente para
rechazarlas. Es un principio reconocido de la ética cristiana que los no-combatientes
no se conviertan en víctimas intencionales de las guerras entre gobiernos.
Professor Felice: ¿Qué sucede con los organismos internacionales?
Padre Sirico: En todo el debate sobre globalización la gente ha fracasado
en establecer dos tipos: una, la del tipo creativo y positivo, que proviene
del comercio y se desarrolla en el mercado, y otra, la destructiva impuesta
por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras instituciones
similares. Es notable observar el daño causado por estas organizaciones bajo
la excusa del buen proceder. Mientras estuve en China, visité varias iglesias
que iban a ser anegadas por la construcción de una represa solventada por el
Banco Mundial, y que, por cierto, el proyecto no se hubiera llevado a cabo si
los empresarios privados hubieran tomado las decisiones.
Las instituciones internacionales están desposadas a un estilo keynesiano de
manejo económico. El paquete de recomendaciones para el Tercer Mundo siempre
requiere como tradición que el pago de la deuda de un gobierno determinado sea
a través del aumento de impuestos. Sólo implica buen sentido observar que un
país pobre no necesita un aumento de impuestos, pero eso es lo que obtiene al
cumplir las exigencias del Fondo Monetario Internacional. Esta institución también
realiza sus préstamos que dependen seguir un plan al detalle. Pero, con frecuencia,
dicho plan es aplicable si sirve para fortalecer la Comisión Directiva vigente
de la institución mencionada. Si se desea alcanzar la prosperidad, el camino
a adoptar es diferente. En este sentido, recomiendo el trabajo de Hernando de
Soto.
Debo reconocer que algunos representantes del Vaticano han sido algo inocentes
en su manejo de la crisis financiera del Tercer Mundo. La idea generalmente
ha sido que la deuda fuera perdonada y repudiada. Pero, al menos, el Vaticano
comprende lo que el Fondo Monetario no: que los servicios del pago de la deuda
sean a costa de las espaldas de la gente. Con relación a este problema, el único
camino es tomar el pago de la deuda en forma indirecta al mejorar la estructura
económica en su conjunto a través del comercio y la inversión. Este tema no
ha sido debidamente considerado por las agencias internacionales o por el Vaticano.
Professor Felice: ¿Es posible que el sector comercial tenga una
obligación moral que ponga de relieve este hecho?
Padre Sirico: Por cierto, pero primeramente se debe educar al sector
comercial sobre los problemas existentes. Existe la tendencia de pensar que
los hombres de negocios en el mundo comercial se muestran sofisticados cuando
intentan comprender los distintos aspectos de la libre empresa. No siempre es
de este modo. Es probable más bien que no posean ningún tipo de perspectiva
moral sobre los méritos de su vocación. Los medios y los predicadores desde
el púlpito y de manera constante les manifiestan que su vocación es desde un
punto de vista moral sospechosa, y, de en consecuencia, los hombres de negocios
no sienten ningún nivel de culpa por lo que están haciendo.
Cuando el Papa estuvo en México hace algunos años, ofreció una interesante
Homilía sobre la obligación que las iglesias cristianas adopten el mensaje del
Evangelio tanto para los pobres como para los ricos y poderosos. Esto resulta
muy interesante porque cambió la lógica de la teología de la liberación que
canoniza a los pobres y demoniza a los ricos de su posición. Pero, al demonizarse
la riqueza, se cortan los canales para la evangelización.
Es más, desde lo moral y lo científico es erróneo sostener que el efecto de
los empresarios en la sociedad es negativo. Siempre que me dirijo a hombres
de negocios, les explico porqué su profesión es legítima y digna de elogio,
y les recuerdo que son el motor principal que genera la prosperidad que hace
posible la civilización.
Las personas no abandonan sus ideas cuando inician una actividad comercial.
Las desarrollan y superan, y con una educación adecuada, pueden ver cómo la
vocación de entrepreneurs permite realizar maravillas en la gente y la sociedad
al brindarse una liberación de la pobreza.
Una vez que lo comprenden, están preparados para escuchar a los ministros y
sacerdotes referirse a su obligación moral. Pero si se comienza por decirles
que su única responsabilidad es hacer penitencia por estar en el mundo de los
negocios, se cierra una oportunidad de verdadera evangelización alejándolos
de su legítima vocación.
Professor Felice: ¿Cuál es exactamente esa responsabilidad?
Padre Sirico: Los hombres de negocios deben respetar y cumplir las condiciones
de sus contratos y pagar a sus empleados de acuerdo con las demandas tradicionales
de la justicia – es decir, dándole a cada persona el pago que le corresponde.
Deben asegurarse que no están lucrando por inversiones incorrectas o la comercialización
de productos moralmente espurios. No deben falsear acerca de sus productos o
mentirles a sus proveedores y clientes. Deben estar alertas a oportunidades
comerciales sin poner en peligro el estilo de vida ya establecido de sus empleados
al adoptar decisiones drásticas o asumir de manera excesiva inversiones riesgosas.
Los hombres de negocios deben también desarrollar una visión integral de su
vocación de manera que observen no solamente la base del proceso sino también
su aspecto ético. Y, tienen la obligación de ser parte de una fuerza para el
bien político de la sociedad, no para solventar la creación de influencias políticas
destructivas sino para apoyar las que se encuentran dentro de un marco jurídico
cristiano. Deben ejercer una influencia cultural positiva, especialmente en
estos tiempos donde la juventud buscan líderes del mundo empresarial como modelos.
En sus vidas privadas, no deben descuidar a sus familias mientras amasan su
fortuna. Deben enseñar a sus hijos los verdaderos valores y no echarlos a perder.
Deben apoyar sus iglesias y lugares de culto, y sus obligaciones en este sentido
deben crecer en la medida de su portfolio. Todas estas obligaciones son muy
serias y pesan considerablemente en aquellos que han elegido la vocación empresarial.
Professor Felice: Usted ha manifestado que la Parábola de los
talentos, del capítulo XXV del Evangelio de Mateo, ofrece varias lecciones en
este caso.
Padre Sirico: Sí, y cuando se analizan las implicancias prácticas y
económicas de esta parábola, no pretendo apartarme de su significado teológico
que se relaciona con la manera cómo aplicamos el obsequio de la Fe. La lección
principal es que no debemos echar a perder la oportunidad de salvación.
Sin embargo, la verdad que implican las parábolas de Jesús es multidimensional,
de manera que si se rechaza su aspecto práctico, se está perdiendo algo importante.
En la Parábola a cada sirviente se le entrega una cierta cantidad de talentos
de los que tiene que hacerse cargo, una palabra que tiene un doble significado
tanto por su definición como su uso monetario. Aquellos sirvientes a quienes
se los elogia cuando el amo regresa a la casa han duplicado el valor de la suma
que recibieron a través de distintas inversiones. 5 talentos se han convertido
en 10 y 2 talentos en 4. El sirviente desterrado, en cambio, enterró su talento
en la tierra. Esto es lo que el amo dice: ¿Ustedes sabían que yo recojo los
frutos que no he sembrado y cosecho donde no he arrojado semillas? Bien, entonces,
ustedes deberían haber depositado mi dinero a los banqueros para que cuando
yo regresara me lo devolvieran con interés”.
Sorprendente, ¿verdad? Aquí tenemos una descripción del proceso de generación
de la riqueza del empresario: cosechar donde no se ha sembrado. Y tenemos el
respaldo moral del pago de interés. Si uno conoce sobre teoría económica sabe
que, a través del tiempo, la tasa de interés tiende a igualar la devolución
del capital. Esto significa que si uno obtiene interés a la misma tasa que el
capital, significa que el manejo del dinero se está realizando al mínimo nivel.
Si no se ha obtenido ningún interés, de acuerdo con el amo, uno ha perdido dinero
porque, al menos dicha suma podría haber sido utilizada para hacer algún bien
en manos de otra persona.
Esta parábola muestra una comprensión muy sofisticada de los procesos económicos
en la economía de mercado. Resulta obvio que la misma no atrae la atención de
los Socialistas cristianos. Existen, de paso, otras parábolas como la de los
trabajadores en el viñedo, del capítulo XX de Mateo, que ofrece otras lecciones
de economía relacionadas con la envidia y destaca los derechos de los empleadores
a ser generosos con su propiedad (o posesión) aun si ello significa realizar
una distribución desigual.
Professor Felice: ¿Qué tipo de trabajo realiza el Instituto Acton
en el campo de la educación?
Padre Sirico: En Estados Unidos, los padres que prefieren enviar a sus
hijos a colegios privados ya que les asiste pleno derecho de adoptar esta decisión,
deben pagar escolaridad doble – por un lado, a través de impuestos en apoyo
a las escuelas que no utilizan y, por otro, por aquellas que sí utilizan. Se
admite, por regla general, que la calidad de las escuelas públicas es inferior
a la de las privadas, aunque esta afirmación no sea cierta en todos los casos.
La causa se relaciona con la idea de que la economía libre funciona mejor que
la utilizada en un régimen socialista. La propiedad privada y la responsabilidad
sobre la posesión inciden, en este caso, en mostrar cómo las personas realizan
su tarea con responsabilidad en sus empleos. La producción se realiza con más
eficiencia. El objetivo de una reforma educativa debería ser introducir fuerzas
competitivas que mejoren la calidad a largo plazo.
Existen muchas maneras de lograrlo y algunas son mejores que otras. Los certificados
son una ayuda pero también un peligro relacionado con el control gubernamental
de las escuelas privadas. Un cambio positivo podría ser también la exención
de pago de impuestos para los que hacen uso de la escuela privada. Sería aun
mejor que la exención de impuestos fuera más amplia porque de ese modo se producirían
más beneficios de alternativas privadas que alcanzarían a una franja mayor de
la población. El tema moral en este caso es que son los padres quienes llevan
adelante la principal responsabilidad sobre la educación. Esta es la causa
por la que la “industria” de la educación pública está organizada en contra.
Me siento también complacido por el crecimiento del sistema escolar “en el
hogar” en los Estados Unidos el cual representa una tendencia sobre la responsabilidad
directa de los padres hacia la educación de sus hijos. Los resultados prácticos
son muy significativos. No está al alcance de todos, pero quienes desean hacer
uso del mismo, resulta un excelente modo de proceder. El punto central de toda
reforma es recordar el principio de que el gobierno no debe ni puede ser
el educador en primera instancia. No tengo la menor duda de que si los ciudadanos
establecieran que el gobierno fuese el productor de zapatos en primera instancia,
la calidad de los mismos se echaría a perder muy rápidamente en sus manos.
Resulta algo completamente normal que los padres se interesen por la educación
de sus hijos. La educación pública en Estados Unidos ha trabajado para que los
padres se socialicen y agrupen contra dicho principio, el cual debe recuperarse.
Para lograrlo, se debe trabajar para reducir la influencia política de los gremios
docentes que se muestran en contra de la influencia de los padres. Su motivación
principal no es el bienestar del alumno sino la escala de remuneración correspondiente
a los profesionales en educación.
Deben agregarse, además, problemas culturales adicionales que también merecen
un tratamiento. Los padres deben desarrollar el hábito de la resistencia al
existente ethos cultural y adherirse al que se encuentra enraizado en un nivel
ético perdurable que apele a normas trascendentes. No se puede esperar que la
cultura actual lo haga por nosotros. Es preciso ponerse firme con relación a
las convicciones de cada uno incluyendo nuestro sentido de quiénes somos como
personas, y plegarnos a dichos principios sin tener en cuenta las tendencias
políticas o económicas.
Professor Felice: Los conflictos entre las dos tendencias mencionadas
se plantean: por ejemplo, el calendario litúrgico y el capitalista no siempre
se encuentran en sincronía.
Padre Sirico: Este tema me preocupa todos los años durante la época
de Adviento. La cultura económica norteamericana nunca le ha brindado un lugar
manifiesto a dicha fecha, que se supone es un período de preparación, de manera
más reducida, como es la Cuaresma. En cambio, la temporada de Navidad comienza
seis semanas antes que la celebración, sin que, en este caso, la Cuaresma sea
siquiera tomada en cuenta. ¡He visto aparecer decoraciones navideñas antes del
Día de los Fieles Difuntos! Pero la cultura económica también ignora la Cuaresma
y muestra la Pascua de Resurrección como una vacación para celebrar con conejos
y huevos pintados.
¿Qué se puede hacer sobre esta situación? Es necesario adherirse al calendario
religioso tanto en los hogares como en las instituciones. En el ámbito personal,
me gustaría regresar a los verdaderos días de celebración de Navidad, que comenzaba
el 25 de diciembre y continuaba por doce días. No existe nada malo en hacer
regalos durante este período. En la primera Navidad se ofrecieron regalos muy
costosos. Pero, lo que se necesita es mantener la Navidad dentro de un marco
litúrgico que el mercado no ofrece.
Este proceso requiere de un aprendizaje para aprender a poner límites a nuestra
comodidad. Se necesita cultivar el espíritu de desprendimiento que suministra
el calendario litúrgico pero no el secular. Existe la libertad de trabajar siete
días a la semana y acceder online a un mercado abierto cada minuto del día.
El hecho de que eso lo podamos hacer no significa que lo debamos
hacer.
El Sábado (Sabbath) es necesario que dar apoyo a la contemplación de Dios y
Su creación. Sin ello, se pierde perspectiva, se cae en tentación y en el mal,
y el individuo se aleja de Dios. ¿Deberían el calendario litúrgico, la necesidad
de establecer límites y la imposición del tiempo de contemplación, ser impuestos
por los burócratas y los jueces? No lo creo, porque aquel que está imponiendo
su voluntad también fue afectado por el pecado original aunque se siente tentado
a poner los límites de su propio poder en detrimento de los demás.
En cambio, la limitación de esos poderes debe provenir de aquellos que aceptan
una autoridad mayor que no se encuentre afectada por el pecado original, es
decir, Dios. Es un sistema de valores, un sistema religioso, de origen trascendente,
el cual debe ser la fuente de restricción. Debe equilibrarse la dimensión del
tener y del hacer – junto con la dimensión del ser. La gran tentación de la
época moderna – y, creo, que se va a mostrar con claridad cuando se trate el
tema del Sábado (Sabbath) - es que tenemos la impresión de que somos creadores
todopoderosos y dueños de nuestro propio destino. Esta actitud conduce a la
tragedia personal y cultural.
Professor Felice: Como un tema relacionado, existe gente en Europa
que sienten que también les está afectando temas como la falta de consideración
norteamericana relacionados con temas como el uso del tiempo libre y su conocida
calidad de vida.
Padre Sirico: Existe cierta justicia en este reclamo, pero también existe
una respuesta predecible a los cambios económicos que se están produciendo en
Estados Unidos. Cuando se me pidió que brindara un ejemplo de cómo los norteamericanos
están dañando Europa, de inmediato aparece la imagen de los males ocasionados
por la “comida rápida” (fast food). Recuerdo un artículo reciente de un teólogo
italiano que sostiene que este tipo de comida es un tipo de herejía Protestante.
¿Porqué? Porque se considera que la misma impulsa la rapidez, la eficiencia
y el individualismo a expensas de la comunidad y la calidad.
Sobre esto, existen varias explicaciones. En primer lugar, la queja proviene
de un italiano, cuyo país nos dio la pizza, que es máximo ejemplo de la comida
rápida. ¿Por qué no existe temor de las pizzerías o de los restaurantes chinos
en Estados Unidos? Nos deleita todas las variedades de cuisine. Celebramos cuando
un restaurante tai o etiope se instala. Nos alegra cuando abre sus puertas un
local de comidas de la India para llevar (delivery). Este es un aspecto del
tema es muy interesante para que los europeos tomen en cuenta.
En segundo lugar, nadie le dice a una persona que va a McDonald´s lo que debe
comer allí o si debe comer rápidamente. El servicio es rápido pero cada uno
puede comer tan rápido o tan lento como le plazca. Si uno desea pedir una taza
de café y beberlo de inmediato y luego ordenar algo más, también lo puede hacer.
En tercer lugar, el comer afuera en el pasado era un lujo que sólo los ricos
podían pagar. Hubo una época en que solo los aristócratas podían emplear a alguien
para que les cocinara, pero la libre economía permitió a las masas también tener
acceso a este privilegio. Uno puede conducir su auto hasta la ventanilla de
un local de comidas y retirarse llevándose algo delicioso para comer. Esto es
algo maravilloso para las sobrecargadas madres – no para realizar en todas las
comidas pero de vez en cuando. Debo aclarar que, a nivel personal, me encanta
disfrutar de una comida larga y tranquila, pero si se debo realizar al menos
diez visitas pastorales por día, reconozco que no dispongo de tiempo para cocinarme
o ir a un restaurante para comer.
La televisión es un peligro mucho mayor que afecta a todos los países en la
actualidad. Existen hogares donde nunca se la apaga y donde actúa como una guía
y maestra constante. Me temo que este medio es una fuente muy grave de corrupción
en la familia y que ningún país se encuentra exento del problema. Si pudiera
recomendar un cambio en cada familia para que pudieran mejorar sus vidas sería
que apagaran sus televisores.
Professor Felice: Al apagar el televisor tendríamos más tiempo
para la lectura. ¿Qué recomienda hacer?
Padre Sirico: Una gran pregunta y estimo que en las Sagradas Escrituras
podemos hallar la respuesta. Desde lo espiritual, recomiendo que quien no haya
leído Introducción a la vida devota de San Francisco de Sales lo haga
de inmediato. Si uno se ha apartado de la literatura espiritual porque
se piensa que es demasiado esotérica no debe preocuparse. Este libro es sorprendentemente
práctico y profundo.
También recomiendo el gran clásico La Imitación de Cristo de Thomas
Kempis. Los sermones del Cardenal Newman que se encuentran impresos por Ignatius
Press son extraordinarios. Para los ejercicios espirituales diarios, existe
un multi-volumen clásico moderno Conversando con Dios de Francis Fernández.
Sobre religión y sociedad generalmente recomiendo, La ciudad de Dios
de San Agustín donde se presenta la fortalecida defensa de la visión cristiana
del mundo – es el libro fundacional de la cultura de Occidente. Los escritos
del Papa Juan Pablo II sean los ejercicios espirituales, Encíclicas o Cartas,
son esenciales.
En materia económica y política, Los fundamentos de la Libertad de F.A
Hayek y La acción humana (1949) y Socialismo (de 1922) de Ludwig von
Mises son maravillosos, siempre que uno tenga en cuenta que ambos no fueron
pensadores cristianos aunque grandes exponentes de la teoría de la libertad
y la sociedad. Los negocios como una vocación de Michael Novak resulta
también de utilidad para empresarios.
Con relación al material sobre Historia, el mismo Lord Acton, aunque sea muy
difícil de leer vale la pena intentarlo. La trilogía del Liberty Fund de Indinapolis
debe encontrarse en manos de todos aquellos que se precien de estudiosos sobre
la Historia de la libertad. En Estados Unidos, de Tocqueville y en Europa, Christopher
Dawson. También está la Etica de Aristóteles, mucho más accesible que
lo que indica su reputación, y, la Summa de Santo Tomás, que resulta
sorprendente día a día. Creo que es mejor que me detenga aquí antes de continuar
con la lista del catálogo completo de Occidente.
Deseo agregar una restricción sobre el tema de la lectura. Así como es importante
estimularla, la oración lo es mucho más. Rezar es una tarea mucho más
difícil, pero sin su práctica no hay ninguna esperanza. La comunicación con
Dios debe estar antes que cualquier otro tema de interés o preocupación.
Es una manera, a través de la cual, cada uno de nosotros trabaja para procurar
su propia salvación y la del resto del mundo. Esta es una sugerencia práctica,
también, porque es algo que todos podemos comenzar a hacer ahora mismo, en
el lugar donde nos encontremos.
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